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TS- Capítulo 3

-¿Y que tal va tu entrenamiento?

Le pregunto su padre.

-Igual que siempre

Mintió Mihail. Hoy había visto esa película con Victor en vez de entrenar. Mihail como un vampiro que tenía que vivir en la época actual escondido y al mismo tiempo el heredero de los vampiros tenía un horario estricto desde los 3 años. No solo debía asistir a una escuela humana, si no también llevar esgrima, artes marciales, historia de la raza mágica, historia de los vampiros, estudios sobre el gobierno, etc.

Su padre ponía gran énfasis en saber manejar un arma, Mihail se rebeló un poco y en vez de elegir la espada, se entrenó con alabarda.

Aunque se sentía comodo usandola, francamente no veía como lo ayudaría en una pelea con armas de fuego. Claro con los sentidos de un vampiro completos, podría usar la alabarda y bloquear balas, pero ¿resistiría el arma? A veces se preguntaba si no debían usar pistolas también. Pero se supone que eran una raza superior con reflejos mas parecidos a una mala película china, simplemente poco creíbles para un humano promedio. En ocasiones Mihail tenía pensamientos un tanto humanos; probablemente era porque aún no pasaba el surgit, y era solo un vampiro bebe.

Cuando pasaban el surgit no solo comenzaban a beber sangre, también su cuerpo cambiaba y desarrollaban algún poder o habilidad especial. En el caso de los vampiros que no era nobles se volvían sensibles a la luz del sol y debían vivir de noche. Comenzaban a envejecer más lentamente, solo entonces se convertían en verdaderos vampiros. Antes del surgit era un momento peligroso donde eran mas propensos a ser dañados. Por eso en la antigüedad, los vampiros bebes eran escondidos hasta que alcanzaran la madurez.

-Bien, no debes descuidar el entrenamiento, no solo debes ser fuerte, tienes que ser el mas fuerte de todos, para que nadie se atreva a cuestionarte. Gobierna con mano de hierro

 

***

Después de la cena su padre solía tener audiencias como los reyes de antaño. Todos los nobles se reunían en un gran salón, observando al Emperador en su trono escuchar los problemas. También funcionaba para discutir leyes. Pero era un poco de broma, el actual Emperador no permitía que se le cuestionara; mas bien era una tradición y un momento para mostrar la grandeza del Emperador.

El Conde Popescu, un hombre con mas ambición que altura, al grado que había enviado a su hija como concubina del Emperador; se inclino ante el trono.

El último año Mihail tenía que atender estas audiencias, impidiéndole dormir lo suficiente. Por lo general eran cortas pero el Conde Popescu siempre encontraba la forma de estar al centro.

-Su majestad, este sirviente tiene algo que decir

-Habla- dijo Dragos con tono aburrido

En cuanto al Emperador Dragos, dejaba ser a este hombre por una simple razón, su hija Narcis, su concubina favorita, una mujer voluptuosa, rubia con ojos miel, y la madre de uno de sus hijos. Su madre Lenuta odiaba a la mujer y toda su familia con pasión, pero no había nada que pudiera hacer, al Emperador le gustaba lo diferente, y para él, el cabello negro era común como rumano. Él tenía la suerte de tener una brillante cabellera roja, pero la mayoría de los vampiros rumanos tenían el cabello negro. Mihail también era una excepción, pero eso no indicaba nada. Según su padre era el primer signo de que estaban destinados a la grandeza.

-Estos días algunos jóvenes hombres lobo han sido observados en la frontera, debemos enviar a alguien a deshacerse de ellos, no debemos permitir que se acerquen a nuestro territorio

Francamente era un problema fácil de resolver, no podía entender porque no se había hecho cargo el mismo.

El Emperador tenía cara de molestia pero no dijo nada, eso solo significaba que podía continuar.

-Este sirviente piensa que para cualquiera de nosotros sería fácil acabar con ellos. Pero ¿Porqué no aprovechar la oportunidad para que el joven príncipe demuestre su valía?

Mihail hizo una mueca por dentro, este viejo lobo, sin duda trama algo, pero se vería mal que el dijera algo, se supone que entre los jóvenes el ya es el vampiro mas fuerte, pero aún así, los hombres lobos eran mas violentos en su juventud que cuando alcanzaban la edad adulta. Y Mihail aún no tenía todo el poder de un vampiro.

Dragos permaneció inmutable y habló.

-Es buena idea. Mihail, parte ahora mismo, lleva a Victor, Caleb y Alair. Puedes liderar el escuadrón recién graduado. Aunque son nuevos, fracasar no es una opción

Esos 3 y Mihail habían sido amigos desde la infancia, Victor era su mano derecha y mejor amigo, al ser un segundo hijo, no heredaría un titulo por lo cual era libre para servirlo. Pero Caleb era el heredero del Marqués Stoica, una familia que por siglos se encargaban de las finanzas. Y Alair, el hijo del Conde Radu, quien era el Capitán de la Guardia. Siendo posiciones importantes ellos siempre estaban juntos. Por siglos cada que se anunciaba el nacimiento de un heredero, las otras familias debían apurarse a producir hijos, para que todos crecieran juntos y hubiera unidad. Los vampiros eran una raza bien organizada, aunque eran casi inmortales, se preparaban para todo, ya que algunos lideres anteriores se habían dejado llevar por sus pasiones creando algo de caos en su cerrada sociedad.

Mihail se apresuro a inclinarse ante el trono.

-Escucho y obedezco, esta misma noche traeré las cabezas y se las presentare Su Majestad

Aunque había dicho eso, no se sentía seguro de si mismo para nada.

***

Mihail corrió a su habitación a prepararse, cuando cerro la puerta sintió como su vista se nublaba.

-Maldita sea, no ahora

Mihail cayó al suelo desesperado.

-Controlate

 

 

 

 

No supo cuanto tiempo paso pero estuvo claro que su voluntad volvió a fallar. Se encontraba sentado rodeado de envolturas de pastelitos, papas fritas y otros snacks.

Desde hacía varios años, Mihail sentía mucha hambre, pero por lo general lograba controlarla. Pero cada vez mas, perdía la conciencia por momentos, y cuando entraba en razón había comido todo a su paso.

Escucho los familiares pasos de Victor cerca. Se apresuro a esconder todo, y en un momento su amigo claro que abrió la puerta sin tocar.

-¿Porqué no te has preparado? Debemos apurarnos, aunque digas que se termina esta noche, estamos bastante alejados de la zona, y ni si quiera sabemos exactamente donde están los hombres lobos

-No molestes, estaba buscando algo

Mihail vestía pantalones de cuero negro y una camisa verde de seda para el banquete, para no perder tiempo solo se puso una túnica negra encima. Su alabarda era muy grande así que solo quedaba llevarla en la mano.

-Vámonos

-Eso digo yo, Alair debe estar como loco porque no nos hemos ido

Alair era un joven alto y fornido, de cabello negro y ojos cafe realmente oscuro, y aunque era tranquilo, su cerebro estaba lleno de batallas, siempre quería pelear contra alguien más fuerte y ser el mejor. Por lo tanto una oportunidad como esta lo debía emocionar.

Por el contrario, Caleb, mas alto que Alair, de cabello castaño y ojos cafe claro; no estaba interesado en nada que no fuera una ganancia, seguro consideraba esto una perdida de tiempo.

Victor y Mihail corrieron a la entrada del castillo; Caleb y Alair esperaban con la misma ropa que Mihail, solo que Alair llevaba una maza de 3 bolas con picos a su cintura y Caleb una elegante ballesta a su espalda. En cuanto a Victor el usaba una espada tradicional.

 

-Maldita sea ¿se estaban preparando para el baile señoritas? ¿o porque tardan tanto?

Mihail rodo sus ojos.

-Solo vámonos, quiero acabar con esto pronto y dormir

De esa forma los 4 comenzaron a moverse, seguidos por 18 vampiros.

 

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