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Capitulo 10.2 MCPE!

Estoy perdida (2)

Sonaba como algo que pudo escuchar en alguna parte, pero ni siquiera podía adivinar qué tipo de pregunta le estaban haciendo.

Era como sentarse frente a un entrevistador amenazante mientras intentabas aplicar en una gran empresa.

“Sí. Sí. Ella lo hizo.”

Ji-hoon asintió ansiosamente con la cabeza y esperó nerviosamente sus siguientes palabras.

“Entonces, ¿qué piensas de colocar tu mano en el hombro de la mujer de otra persona?”

“¿Ah?”

No solo Ji-hoon, sino también el Director y el Subdirector, que asentían con la cabeza ante el conocimiento pedagógico de Doo-joon, se sorprendieron por su pregunta absurda y parecían desconcertados.

“Jajaja, eso fue una pequeña broma”.

Doo-joon, que estaba mirando a Ji-hoon con ojos penetrantes, se echó a reír, y luego todos rieron torpemente.

Aunque Ji-hoon se obligó a reír por una broma que no le parecía una en absoluto, se sentía un poco receloso.

“¿Lee Ji-hoon bebe alcohol?”

“Ah, sí. Presidente yo también puedo…”

“Esta noche traje mi auto y tengo llevarme a alguien también. Solo tomaré una copa”.

Ji-hoon inclinó su bebida y miró a los ojos de Doo-joon.

Los agudos ojos del Presidente a menudo lo fulminaban.

Parecía como si hubiera cometido un error irremediable en su nuevo trabajo sin saberlo.

Ante el sonido de la risa que resonó agradable, los ojos de Hee-won naturalmente se volvieron hacia los de Doo-joon.

Él, quien llamó a Ji-hoon, que antes estaba sentado a su lado y la molestaba, ahora se estaba riendo a carcajadas de lo que fuese que hablasen.

Hee-won lo miró y volvió la cabeza frunciendo profundamente su frente.

Había sido así por un tiempo. En medio de los ruidos ahogados, involuntariamente todos sus sentidos seguían persiguiéndolo. Estaba ansiosa por encontrar su voz.

‘Voy a una dirección no deseada’, y eso no era algo bueno.

Dio unos golpecitos al pulpo asado que seguía retorciéndose entre sus palillos, poniendo la excusa de que todo era culpa de las feromonas. Era porque Doo-joon secretaba feromonas lo suficientemente fuertes como para hacer que cualquier mujer se sintiera conforme al respecto.

Si no es así, es que las ‘dos líneas’, que, a diferencia de su madre, no le gusta el pulpo salvaje, pero si quiere desesperadamente a su padre.

“Maestra Jang, ¿de verdad no quieres tomar una copa?”

La maestra Kim, que vació nuevamente su vaso de soju y lo dejó, preguntó con pesar. Ji-hoon, cuando estaba con ellas bebía cortésmente o le servía una bebida, entonces se acercó más a la mesa y siguió instando a Hee-Won, diciendo que no era bueno solo continuar con vasos de agua.

“No estoy sintiéndome bien, ¿será la comida?”

“Eso pasa, si ves que el pulpo que antes te gustaba ahora solo te atormenta, puede ser que realmente te sientas mal”.

Hee-won dejó los palillos con los que había estado apuñalando el pulpo y sonrió.

“A lo mejor es así. Parece que hace un poco más de frío y podría pescar un resfriado. Supongo que tendré que retirarme primero”.

“Oh, entonces yo también debería irme”.

“Ni siquiera te has comido todo todavía. Yo me iré primero”.

“¿Qué de divertido tiene comer sola?”

Hee-won que se levantó con su cartera vio a Ji-hoon dirigirse hacia ellas para regresar a su lugar.

Se tambaleaba un poco como si estuviera embriagado.

Parecía que bebió todas las copas que Doo-joon le sirvió una y otra vez.

“Justo a tiempo, ya que el Sr. Lee Ji-hoon está de regreso. Pueden beber unos tragos más”.

“Oh, es cierto. ¿Entonces ya te marchas?”

La maestra Kim volvió a dejar su cartera que había recogido como insegura de dejarla ir sola.

“Si, ve y diviértete”.

Hee-won, que estaba tratando de levantarse del asiento después de decir su último adiós, dejó que Ji-hoon se acercara un poco más a la mesa y luego inclinó la espalda hacia la Srta. Kim.

“Srta. Kim, por favor no malinterprete lo que estoy por decir”.

“¿Oh? Whoa? Dilo, dilo.”

“Al Sr. Lee Ji-hoon, le gustan más los hoteles que viajar”.

“¿Eh? ¿De qué estás hablando?”

“Es un tipo sin principios. En pocas palabras, es un lobo depravado”.

Ante las palabras de Hee-won, que fueron pronunciadas tan solemnemente como si estuvieran revelando un secreto superior, la Maestra Kim no pareció reaccionar por un momento.

Entonces, de repente, estalló una carcajada.

Confundida, Hee-won rápidamente miró a su alrededor. Confirmó que las miradas que se habían vuelto en su dirección momentáneamente volvieron a sus respectivos intereses. Mientras tanto, podía sentir la mirada fija de Doo-joon.

El plan de Hee-won de desaparecer lo más silenciosamente posible pareció frustrarse por la fuerte risa de su compañera.

“Kim Saeng, deja de reír. Qué es lo que te parece tan gracioso…”.

“Jaja, ¿no te parece gracioso? Si un chico tan guapo como Ji-hoon se convierte en lobo conmigo, estaría más que agradecida. ¿O no?”

“Por Dios, Srta. Kim, ¿no escuchó lo que dije antes que él? Porque no tiene principios…”.

“Ja, ja, sí, sí. OK. Sin él, seríamos un país solemne, bueno, no te preocupes por mí. Hoho, ve, ve. Ja ja ja.”

La Maestra Kim, que se había echado a reír nuevamente, no pudo evitar reír a risotadas.

Hee-won, que se confundió por su reacción, vaciló un momento y luego dio pasos seguros hacia la entrada como si hubiera tomado una decisión. De otro modo hubiese sido más difícil levantarse del asiento para salir sin ser vista, todo por no atraer la atención de cierto individuo.

Escuché una voz ahogada detrás de mí que decía: ‘Uh, Sunbae Hee-won’, pero salí diligentemente del restaurante de sashimi sin mirar atrás.

La brisa primaveral que llegó de algún lugar trajo me produjo escalofríos.

 

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