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Capitulo 223 ꧁☬ LMEEÚFPLV ☬꧂

“¡Diosa!”

La guerra había iniciado y, sentada en el asiento mas alto y brillante del Palacio del Emperador, Yvonne miraba a las personas que inclinaban la cabeza ante ella con ojos curiosos. Altos miembros de distintas ciudades se habían reunido allí, cuan irónico resultaba. Un viejo aristócrata salió de entre la multitud y le ofreció algo envuelto en una lujosa tela. Cuando se desenvolvió la tela se reveló la cabeza de un cadáver con los ojos bien abiertos y el tesoro habitual del emperador.

“Es la cabeza del Emperador, Diosa.”

Yvonne miró a través de los seres humanos que se encontraban allí, desde el segundo Príncipe, al Marqués Ellen y muchos aristócratas de alto rango que controlan a la reina y al Imperio. Aquellos humanos, que fueron engañados por el absurdo comentario de que ella les daría el poder de Leila, cortaron el cuello del Emperador y se lo dieron.

‘Esto es tan fácil.’

Yvonne abrió la caja que estaba en su regazo y miró dentro, salieron a relucir catorce piezas, ahora tenía incluso la última pieza en sus propias manos. Después de ver el brillo de las piezas, el Marqués Ellen mostró un brillo codicioso en sus ojos.

“Querida Diosa, ¿entonces empiezas la ceremonia del despertar ahora…?”

“Aún no es tiempo.”

Yvonne respondió con una sonrisa.

“Oh, ya veo.”

El anciano se retiró con una mezcla de decepción y preocupación. En el pasado, había hecho innumerables esfuerzos para llegar hasta aquí, entonces, ¿por qué no pensé en aprovecharme de estos idiotas antes? Justo antes de que fueran sellados por magos antiguos, las diversas piezas de un Espejo de la Verdad que predijeron el futuro que los hermanos habían escondido de antemano en las profundidades del Palacio del Emperador. Solo con todos estos Lelia podría renacer, sin embargo, el cuerpo de la persona que fue robada no estaba completo.

El alma de la verdadera Yvonne todavía estaba viva.

Los cuerpos incompletos fueron constreñidos por el uso de la fuerza, así que buscó las piezas esparcidas y entró ella misma al Palacio del Emperador para poder tomar su cuerpo por completo. Su plan residía en engañar a los magos, ocuparlos, matar a esa mujer, convertirse en Princesa Heredera y entrar al Palacio. Esos fueron los últimos días. Y finalmente, fue aún más exitoso, porque pudo tomar el cuerpo completamente con ayuda de los colmillos del Dragón Dorado.

Yvonne cerró la caja y levantó la cabeza. Al mismo tiempo, los ojos se encontraron con unos pequeños y llorosos ojos que la miraban desde una esquina, era una máscara de león el cual llevó a sus amigos a las extremidades debido al lavado de cerebro. A diferencia de sus amigos, el niño lloraba sin cesar parado en la esquina. El llanto era muy agradable al oído.

En el pasado, quien lloraba allí, era Vinter, el hombre que sacrificó a sus compañeros magos y a sus amados hijos con sus propias manos en el sacrificio de Leila y finalmente terminó volviéndose loco. Esta vez, debido a su desaparición, no pudo ver el lado divertido de la escena. Yvonne se comió el apetito con pesar.

“Yvonne.”

“Bienvenido, te he estado esperando.”

Yvonne le dio la bienvenida cuando se acercó. En el pasado, en el momento del colapso del Imperio, quien fue elegido para estar a su lado fue el Príncipe Heredero, esta vez fue Eclise. Éste le tendió algo en silencio y los ojos azules de Yvonne, se doblaron en forma de media luna.

“Como esperaba, sabía que lo lograrías.”

Logró reunir las 15 piezas. Yvonne sonrió poniendo la última pieza  en la caja y mientras lo hacía algo llamó su atención.

“Eso…”

“No mires.”

Eclise escondió lo que estaba sosteniendo en su espalda, esa era la varita mágica de Penélope, pensaba quedarse la varita hasta que esto pasara y luego se la pensaba devolver.

“¿Por qué debería prestarle atención a Penélope cuando ya tengo la pieza?”

Yvonne sonrió por completo ante el comportamiento de Eclise.

“Cumple tu palabra, Yvonne.”

“He cumplido todas las promesas que te hice, Eclise… A diferencia de Penélope.”

Ella se levantó de su asiento, dejando libre la silla dorada del Emperador con el Dragón Dorado envuelto en esplendor.

“Siéntate. Ahora este es tu asiento.”

“Ahora no.”

“¿Luego?”

“Los rehenes.”

Eclise se volvió y fue hacia los niños.

“¿Sabes lo que significa no dañar? Ni una sola persona puede salir lastimada.” (Miri: O muy inocente o muy tonto.)

“Estás tratando de no ser odiado por Penélope, ¿verdad?”

“Una orden y puedo poner todo patas arriba y entregarte al Príncipe Heredero”.

“Por supuesto.”

Yvonne respondió con una gran sonrisa a la fría advertencia de Eclise. En el pasado, los magos habrían sido necesarios, su vitalidad llena de maná era abundante para Leila, pero…

“Esta vez realmente no lo necesito.”

Murmuró Yvonne, mirando al aire distante. Leila, que sacrificó y resucitó a los magos, era arrogante y egocéntrica. En un mundo donde todos los magos antiguos rivales habían desaparecido, Leila había recuperado su poder original al matar humanos al azar. Luego comenzaron a amenazar la posición de Yvonne. Ha habido un número de personas que han tratado de quitarle pedazos del Espejo de la Verdad, el único medio para controlarlos, y convertirse en líder. Cuando supo por primera vez que había regresado, estuvo desesperada.

He llegado tan lejos, y finalmente he podido gobernar el mundo con mis hermanos, ¡por qué! ¿Por qué estás a la vuelta de la esquina? Pero pensándolo bien, no era solo desesperación. Ella, que tenía colmillos del Dragón Dorado, solo podía usarlo una vez en su vida. En el pasado, sin embargo, el cuerpo y la fuerza que habían matado el alma de la verdadera Yvonne seguían siendo los mismos incluso después del regreso. Entonces, ¿no significaba que los colmillos del Dragón Dorado se pueden usar de nuevo? Esta es una oportunidad. ¿Por qué la vida era una repetición infinita de confianza y traición? La venganza contra los humanos que mataron a sus familias y hermanos, así, se desvaneció gradualmente con el tiempo. Después de una serie de eventos, finalmente se dio cuenta, el mundo que ella quería no era un mundo dominado por Leila.

“Sí, no lo necesito todo.”

Era un mundo que ella misma controlaba. Yvonne miró al aire y lo repitió como una promesa.

“¡Príncipe!”

Alguien abrió bruscamente la puerta del salón y saltó.

“¡Estamos en un gran problema! ¡El Ejército Imperial está entrando por la Puerta Oeste del Palacio Imperial! ¡Parece que van directamente al Palacio del Sol!”

El rostro de Eclise estaba horriblemente distorsionado por las palabras del soldado.

“¿Qué pasó con la dama?”

“¿Si?”

“¿Qué le pasó a Lady Eckart?”

“Todavía no he revisado el palacio…”

“¡Maldita sea!”

Eclise se volvió bruscamente antes de que terminaran las palabras del soldado. Luego, de repente, se detuvo frente a los rehenes y pasó la varita mágica que sostenía a uno de los soldados de Delman y habló.

“Tú… arriesga tu vida para proteger a los niños, no debe llevárselos nadie, incluida Lady Eckart. ¿Está bien?”

“¡Sí, sí! ¡Está bien!”

Los ojos de Emily, que escuchaba a escondidas la conversación fingiendo estar desmayada, se abrieron de par en par. Eclise, incapaz de creerle a Yvonne, puso a cuatro de sus hombres alrededor de los rehenes y llevó al resto de las tropas al interior del Palacio del Sol, abandonando rápidamente el palacio.

El Marqués Ellen, que estaba poniendo los ojos en blanco al girar, se acercó a Yvonne una vez más.

“Dios, Diosa, ¿cuándo será el ritual de convertirse en Leila…?”

Yvonne, que estaba de pie, volvió la cabeza y miró el trono vacío. El respaldo de la silla dorada tenía ranuras de formas inusuales. Cuando se inserta y se gira el sello del Emperador, el cual contiene colmillos, se empuja la silla y se revela el lugar secreto.  Yvonne apartó los ojos de la silla y se inclinó. Sonrió alegremente, levantando la joya del Emperador al lado de la cabeza del cuerpo.

“La fiesta acaba de empezar, gente”

***

“Perra loca, ¿el comienzo de la fiesta dice?”

Un pasaje secreto detrás de un gran pilar nos permitió mirar dentro del palacio del emperador. El Príncipe Heredero me miró y dijo que era gracioso.

“Es más fácil de lo que pensaba, Princesa.”

Miré hacia atrás con los ojos bien abiertos ante sus palabras.

“¿Fácil? Todavía hay mucha gente.”

Por supuesto, no sabía cuántos soldados eliminaría Eclise, pero allí había unos diez nobles, incluidos el Marqués Ellen y el segundo Príncipe. Aún sin los soldados, eran un gran número.

“Todo lo que tenemos que hacer es lidiar con esos cuatro hombres, el resto no son nada.”

“¿Qué hay del segundo Príncipe? Él debe saber cómo usar una espada.”

“Ese bastardo es una porquería con la espada.”

Para mi sorpresa, su respuesta vulgar y resuelta me hizo sentir a gusto.

“Vamos, toma esto.”

Sacó algo de sus brazos y me lo entregó.

“Esto…”

Era la daga dorada y colorida con la que el otro día, en su fiesta de cumpleaños, me pidió que le cortara el cuello.

“Voy a salir primero y deshacerme de esos cuatro, así tendrás tiempo y ayudarás para que los rehenes se vayan.”

Asentí con la cabeza, recordando a los niños que estaban atados fuertemente a la cuerda.

“Y coge una varita mágica y dispara a Leila. ¿Qué piensas de mi plan?”

“Está lleno de lagunas, pero suena extrañamente perfecto”. (perfectos ustedes cuando estan juntos <3)

El plan del que estaba hablando era, en cierto modo, una aventura salvaje. Era una exclusión completa de cualquier circunstancia imprevista que pudiera haber sido causada por el Marqués Ellen o Yvonne. Sin embargo, su voz confiada me alivió. Ahora que lo pienso, Callisto nunca había dejado de mantener lo que había dicho, así que le podía creer.

“… Gracias por venir conmigo.”

Susurré en voz baja. Sin él, no habría podido superar esta situación. Sonrió alegremente ante mis palabras.

“Uno, dos, tres, y salimos.”

“Estaré lista.”

Con rostro decidido, sostuve firmemente la daga. A continuación agarró la puerta del pasaje secreto y dijo.

“Uno, dos.”

Y en lugar de “tres”, unos suaves labios se posaron sobre los míos, y en medio de la sorpresa me susurro:

“Por cierto, me moría por ver a mi novia.”

En poco tiempo, la puerta del pasillo se abrió y Callisto salió corriendo y comenzó su danza de espadas.

———-

Personalmente no pienso que Eclise tenga un lavado completo… Actúa mucho por su cuenta si lo comparamos con como actuaba Derrick.

Así mismo, ¿creéis que la espada que Penny le regaló a Eclise ayudará a que salga de todo este problema y sea él mismo? Esa espada tiene que jugar un papel importante en toda esta situación… No sé, ¿qué pensáis?

Por cierto, respondiendo algunos comentarios:

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  • Por último pero no por ello menos importante, ¡gracias por vuestros comentarios! 🙂

Miri

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