Arco 2: Las oscuras ondas del pasado, lentas y constantes
Capitulo 53
Finalmente, la habitación quedó en silencio. El sonido de unos pasos se alejaba.
Fu Ziyu se arrastró lentamente por el suelo, esforzándose desesperadamente por alcanzar la mano de ella. Ella yacía allí, inmóvil.
Un dolor inmenso, como una marea, cubrió instantáneamente su corazón.
Él se había equivocado; ellos se habían equivocado. Pensaron que podrían usar el plan del enemigo en su contra, que podrían huir lejos y no causar problemas a quienes los rodeaban. Pero el resultado fue este: dos cuerpos en lugares distintos, separados para siempre por la línea entre la vida y la muerte.
Finalmente, tocó sus dedos y los apretó con fuerza.
Ya nada podrá separarnos, pequeña mía.
Se tumbó boca arriba en el suelo, jadeando levemente, y cerró los ojos.
Jinyan, el archienemigo ha llegado. Ten mucho cuidado.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ
Bo Jinyan entró en el almacén. Lo que vio fue un espacio sorprendentemente vasto.
Debía de ser un almacén abandonado; del techo calvo colgaban algunas bombillas incandescentes. También había enormes piezas de maquinaria suspendidas en el aire que, desde la distancia, parecían gigantes de acero observando en silencio.
Jinyan sostenía su arma con ambas manos, manteniendo el cuerpo bajo mientras avanzaba. Las luces, proyectadas desde varios ángulos, creaban una atmósfera de una blancura pacífica y engañosa. Se había desabrochado la chaqueta del traje, revelando su camisa blanca. Sus ojos eran claros y afilados, escudriñando cada rincón sin revelar sus emociones.
Notó que el segundo piso consistía en un corredor circular con muchas columnas, pero no se veía a nadie. A su alrededor, en la planta baja, había estanterías apiladas a distintas alturas; si alguien se movía entre ellas, aparecería y desaparecería de forma intermitente.
Calculó mentalmente los ángulos y posiciones de la galería, las piezas suspendidas, las columnas y las estanterías. Luego, levantó la vista hacia las pocas habitaciones iluminadas detrás del corredor del segundo piso. Apretó el arma con más fuerza.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ
Aquel hombre tomó un trago de licor y sintió que su cuerpo ardía. Dejó la botella de aquel maravilloso y fuerte vodka y sonrió con aire distraído. Había oído el sonido de la puerta del almacén abrirse.
Oh, la presa… ha llegado.
Había caído directamente en su plato.
El hombre empezó una cuenta regresiva en su mente: 60, 59, 58, 57…
Dándole a Bo Jinyan tiempo suficiente para entrar en la «matriz de francotirador».
Entonces, levantó su rifle, tomó los binoculares y, a través de una rendija en la ventana, vio efectivamente un trozo de la chaqueta negra del traje asomando entre la matriz. Sonrió satisfecho.
Recordó la apuesta que había hecho con sus compañeros:
“Dejaré a King lleno de agujeros, herido pero vivo, para que salga de la matriz por su propio pie. Entonces se los entregaré.”
Sus compañeros rieron frenéticamente.
King. Ese era el nombre que le daban a Bo Jinyan. Quizás todos los forajidos como ellos lo llamaban así. Porque él había atrapado al Caníbal de las Flores. Había atrapado y acabado incluso con Xie Han.
Pero ellos… ellos no le tenían miedo.
Por muy poderoso que fuera King, no era más que un profesor de psicología criminal. Ellos habían venido en secreto, cruzando el océano. No cometían crímenes comunes, no le dejaban pruebas para sus análisis de comportamiento.
Venían directamente a matarlo.
Habían capturado a su amante más cercana y a su mejor amigo. Iban a torturarlo hasta la muerte.
Ante este pensamiento, el hombre fue capturado por una nueva ola de excitación. A pesar del alcohol, sus movimientos eran rápidos como el rayo, dignos de un soldado de fuerzas especiales. Con el arma en posición, agachado, giró rápidamente y llegó al primer punto de disparo tras una columna del segundo piso. Bajó la cabeza y apuntó fríamente hacia aquel trozo de tela negra.
¿Dónde debería disparar primero? En la zona lumbar estará bien. Je…
¡Fiu! El sonido del proyectil con silenciador cortó el aire, atravesando con precisión la chaqueta y golpeando el suelo.
El hombre se quedó atónito. No era posible.
Intentó girarse con el arma, pero fue demasiado tarde. El cañón de una pistola fría ya estaba presionado contra su nuca.
“¡Maldición! “maldijo en voz baja.
Bo Jinyan, ahora solo en camisa, estaba detrás de él con el rostro gélido como el hielo.
“¡Suelta el arma!” ordenó Jinyan.
El hombre movió los ojos, la soltó y empezó a girarse lentamente con una sonrisa burlona: “King, ¿cómo me encontraste?”
“Cálculo.”
“¿Cálculo de qué?”
“Del ángulo de disparo óptimo.
“…¡Maldito!”
Al soltar ese insulto, el hombre movió la mano intentando arrebatarle el arma. Nadie suele ganar un forcejeo a un experto en armas, pues suelen tener una voluntad de hierro y una técnica depurada.
Sin embargo, Bo Jinyan fue la excepción.
No era un experto en armas, pero en el instante en que el otro hizo el amago, pareció leer todas sus intenciones. «¡Pum!», disparó primero.
El hombre abrió mucho los ojos y soltó su tercer insulto del día. Nunca imaginó que un académico, alguien que solo servía para la teoría, pudiera ser tan implacable.
¡Le dolía muchísimo! Jinyan le había dado en el lado derecho del pecho, dejándolo sin capacidad de resistencia. El hombre rió, una risa de dolor y placer, mientras se deslizaba contra la barandilla.
Se oyó un clic metálico. Unas esposas sujetaban una de sus manos a la barandilla. Al levantar la vista, vio el rostro de Bo Jinyan con una sonrisa de desprecio: “He perforado tu pulmón. Si recibes ayuda pronto, tendrás una oportunidad de vivir. Hasta la vista.”
Dicho esto, Jinyan pateó el rifle lejos de él, se dio la vuelta hacia el final de las escaleras y desapareció tras un giro.
El hombre se quedó allí, jadeando con dificultad. La sonrisa desapareció de su rostro.
Pensó que King no era para nada como lo habían imaginado. Ni siquiera le había preguntado dónde estaba Fu Ziyu; si lo hubiera hecho, ellos habrían recuperado la iniciativa. No lo mató, pero tampoco lo dejó vivir; lo dejó suspendido justo en el borde.
El cazador… había sido cazado y humillado por la presa.
De repente, tuvo un pensamiento aterrador: Quizás nos equivocamos. Quizás, de verdad, no podemos matar a King.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ
Tras cruzar el almacén, apareció una puerta. Bo Jinyan, arma en mano, la empujó suavemente. Sabía que este camino sería peligroso y siniestro. Pero, ¿acaso el duelo con los más malvados no es siempre un baile sobre el filo de la navaja?
Frente a él había una habitación vacía. Sin puertas ni ventanas. Solo una pantalla donde flotaba una imagen proyectada.
Era una página llena de texto en inglés escrito a mano. Detrás de esa proyección había una pared con una cerradura de combinación giratoria. Se necesitaba un solo dígito para abrirla: del 0 al 9.
Bo Jinyan se detuvo allí, como si estuviera en un sueño. Sin embargo, su percepción era más real que nunca. Sabía quién era su oponente y qué quería obtener. Pero nadie que hubiera intentado arrebatarle algo había tenido éxito jamás. Ni Tommy, ni Xie Han.
Levantó la vista y se concentró totalmente en la pantalla.

