ANVC – 15

Capítulo 15 – El plan de Rachel (1)

 

‘¿Por qué demonios cambió tanto?’

Arianna debería haberse puesto un vestido hortero, comportarse como una mula testaruda y luego hacer el ridículo llorando a lágrima viva durante toda la fiesta.

Entonces Rachel habría culpado al linaje de Arianna, citando al Gran Duque del Este, y la gente habría susurrado, comparando a Arianna con las educadas y cultas Helena y Victoria.

En ese proceso, podría haber quienes habrían cuestionado el trato recibido por Arianna, pero sus voces habrían sido muy bajas.

Debería haber sido así, pero Arianna no lloró ni se sonrojó en esa situación.

‘¿Cuál fue el problema hoy?’

Victoria miró fijamente a las doncellas arrodilladas.

‘Ellas son el problema. Si hubieran hecho bien su trabajo, no me habrían culpado de nada.’

Victoria ordenó a las doncellas.

“Golpéenlas cincuenta veces y enciérrenlas en la Torre Este.”

“¡Oh, señorita! Señorita, no. Por favor, perdóneme.”

“Intentamos hacerlo bien. Lo haremos bien. Por favor, perdónenos.”

“Por favor, sálvenos, señorita.”

La Torre Este era una prisión, sin vigilancia ni visitantes.

Era un lugar aterrador, donde los criminales que habían causado un gran daño a la familia Bronte eran encerrados y abandonados a su suerte.

Las doncellas sabían que nadie había regresado con vida de allí.

Pero Victoria, como si no tuviera nada más que decir, se retiró a su dormitorio, y las doncellas fueron arrastradas por los sirvientes que habían sido llamados por la dama de honor.

 

***

 

El Duque Jacob Bronte permaneció en silencio después de la fiesta.

De cabello negro y ojos oscuros, Jacob tenía una constitución delgada y era bastante alto, con una apariencia académica y ligeramente sensible.

Parecía nervioso cuando no mostraba ninguna expresión, pero al sonreír, se le formaban arrugas alrededor de los ojos y emergía una mirada amable. Rachel quedó cautivada al instante por esa sonrisa.

Jacob, consciente de ello, siempre sonreía delante de Rachel, así que hacía mucho tiempo que no veía a su marido con una expresión tan severa.

Desde que conocía a Jacob, solo lo había visto tan serio dos veces.

Cuando se enteró que Rachel tenía que casarse con el Gran Duque del Este, y cuando Rachel regresó a Oeste con Arianna, la hija que había concebido con el Gran Duque del Este.

Y hoy, la expresión de Jacob era más sombría que nunca, y se negaba siquiera a hacer contacto visual con Rachel.

Rachel, cautelosa, colocó una mano con cuidado en su brazo.

“Jacob. No tienes que tomártelo tan en serio.”

“¿Que no tengo que tomártelo tan en serio? ¿Hablas en serio?”

Rachel se estremeció ante el tono furioso.

Rachel, que había nacido hija de un Señor Feudal y vivió sin temer nada, era vulnerable ante Jacob. Él era el primer hombre al que había amado, y el hombre al que amaría hasta el final. No quería ser odiada por él.

“¿No viste las expresiones de todos en la fiesta hace un rato? ¿No oíste lo que murmuraban los que lo vieron? Rachel, no solo eran los nobles del Oeste, también había nobles de la capital. No puedes taparle la boca a esa gente.”

“¿Por qué tendría que taparles la boca? Solo déjalos en paz. No importa lo que digan, solo será un rumor fugaz. Surgirán otros escándalos y ellos olvidarán este incidente fácilmente.”

Jacob suspiró.

“Rachel, eso no es algo que se olvides tan fácilmente. Esa chica no es una noble cualquiera, es hija de la Princesa del Oeste y del Gran Duque del Este, y ahora hija adoptiva del Duque de Bronte. ¿Acaso no les encanta a las damas de la alta sociedad oír cosas así?”

“Les agrada, claro que les agrada.”

“Lo olvidarán por un tiempo, pero cada vez que nos vean, lo recordará de nuevo.”

Rachel observó a Jacob pasearse nervioso por la habitación, con una expresión de desesperación en el rostro.

Lo que había sucedido en la fiesta anterior fue como una pesadilla. Una pesadilla terrible, imposible de imaginar. Pensar que podría suceder justo cuando había invitado a los nobles de la capital, y especialmente a aquellos nobles renombrados de la alta sociedad.

‘Arianna…’

La Arianna del invernadero parecía una persona diferente a la Arianna que Rachel había criado. Parecía completamente distinta, como poseída por un espíritu maligno.

Su expresión, su mirada, su postura, su tono de voz, nada de eso parecía la Arianna que Rachel conocía.

Ahora que lo pensaba, llevaba unos días actuando de forma extraña.

Incluso cuando enfermó por comer comida en mal estado, e incluso cuando se la encontró en el jardín ayer por la mañana.

En aquel entonces, no se había tomado en serio esos cambios.

Como la había regañado y desaprobado sin importar lo que hiciera, así que pensó que simplemente intentaba actuar de forma diferente.

Pensó que, por mucho que Arianna intentara cambiar, mientras estuviera bajo el ala de Rachel, no podría dañar a la familia Bronte.

Pero Arianna asestó un golpe devastador a la familia Bronte en un solo instante.

Como había dicho Jacob, los nobles que asistieron a la fiesta de hoy recordarían la historia de Arianna cada vez que se mencionara a la familia Bronte.

‘Esto no puede seguir así.’

Su padre, el Gran Duque del Oeste, le ordenó a Rachel que criara a Arianna discretamente. El Gran Duque del Este también le ordenó que Arianna, su propia hija, fuera criada sin llamar la atención, para que fuera olvidada por todos.

(N/T: Creo que no debemos hacernos ilusiones que Arianna vaya a encontrar un padre amoroso que la reciba con los brazos abiertos, creo que el donante incluso quería olvidar que una vez tuvo una hija, por eso se lo entrego a la madre sin siquiera hacer el esfuerzo de quedarse con ella.)

Dijo que, llegado el momento, encontraría una familia adecuada para casarla. Su padre, el Gran Duque del Oste ya tenía varias familias en mente como posibles pretendientes para Arianna.

La más probable era la familia Albrecht.

El Vizconde Ingo Albrecht, que había amasado una fortuna vendiendo armas y había adquirido el título de Vizconde.

‘El Vizconde Albrecht era conocido por ser un mujeriego, así que incluso si hay algún escándalo que pesa sobre Arianna, le gustará su apariencia. Con una esposa joven y guapa y la posibilidad de forjar vínculos con el Gran Ducado del Oeste y Bronte, dudo que la rechace solo por un escándalo trivial.’

Aunque estaba casada, Rachel seguía temiendo a su padre, el Gran Señor del Oeste. El Gran Duque del Oeste era alguien que estaba dispuesto a vender a sus propios hijos para conseguir lo que quería.

‘Si Arianna se vuelve inútil, podría intentar usar a Helena o Victoria. No puedo permitir que Helena y Victoria pasen por lo mismo que yo.’

(N/T: Justicia poética sería que ambas acaben casadas como ella en su primer matrimonio o peor incluso, ese sería un gran castigo.)

Rachel tuvo que dejar atrás al hombre que amaba y casarse con un hombre al que no quería, pero quería que sus dos hijas crecieran libres y se casaran con quien quisieran.

No podía permitir que las expectativas que el Gran Duque del Oeste tenía sobre Arianna se trasladaran a Helena y Victoria.

Se le ocurrió una idea brillante. Aunque podría ser cruel para Arianna, al final, es algo que Arianna se buscó ella misma.

‘Arianna, si tú no hubieras hecho eso en la fiesta, no habría tenido que recurrir a tales medidas. Te crié con esmero para casarte, y ¡ahora te atreves a desafiarme…!’

Rachel no sintió culpa alguna.

Haría lo que fuera por Helena y Victoria.

‘Aunque Arianna aún es un poco joven… Al final, lo importante es inventar la historia.’

La Duquesa Juliana Rowenta había invitado a Arianna a la temporada social, pero Rachel no tenía intención de llevarla a la capital.

Si ocurría algo que le impidiera a Arianna ir a la capital, Juliana lo aceptaría como inevitable. Si todo salía bien, incluso podría llegar a mostrar el incidente de la fiesta como una treta de la rebelde Arianna.

Rachel acarició el brazo de Jacob, que todavía tenía una expresión seria, y dijo:

“No te preocupes, Jacob. El problema de Arianna se resolverá pronto. Yo lo haré.”

 

***

 

“Buahhh.”

“Uhhhh.”

Los sollozos de las mujeres se filtraban en el aire húmedo.

Los sollozos que se habían escuchado desde ayer habían disminuido significativamente con el paso del día, pero aún contenían una tristeza, un resentimiento y un miedo aún más profundo.

Arianna se apoyó en la fría pared, con los ojos cerrados, y escuchó los llantos de las doncellas.

Aunque escuchar los llantos en la oscuridad podría ser escalofriante, una extraña sonrisa se dibujó en los labios de Arianna.

‘Helena no sabe lo que hicieron sus doncellas, así que debió ser Victoria quien las encerró.’

Victoria, para mantener su imagen, siempre ha sido educada y amable con sus empleadas. Los sirvientes la elogiaban, diciendo: ‘La Princesa más joven de Bronte no solo es hermosa, sino que también tiene un corazón hermoso.’

El hermoso corazón de Victoria no era tan sólido como para derrumbarse ante la más mínima provocación.

‘Todavía es joven.’

Si eso hubiera sucedido unos años después, Victoria no se habría mostrado tan emocional.

Por muy hábil que fuera para leer a los demás y manipularlos tras bambalinas, seguía siendo inmadura para reaccionar con calma ante un desastre repentino.

Las doncellas, que no habían bebido ni un sorbo de agua desde que las encerraron la noche anterior, tenían la voz ronca y entrecortada, y ni siquiera eran capaces de llorar con normalidad.

‘Sí, deben de estar asustadas. Pero ellas están juntas, y en un lugar donde entra luz, ¿no?’

A diferencia de Arianna, que estaba encerrada en una mazmorra subterránea sin ventanas, las doncellas estaban encerradas en una celda con ventanas en el piso superior. De todas maneras, Rachel las liberaría esa noche o mañana.

Con el abuso de Arianna ya causando tanta controversia, la muerte simultánea de varias doncellas sería un gran problema y difícil de manejar.

Después de estar en el duro y frío suelo desde ayer, sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. El lugar donde Rachel la había golpeado picaba, y le subió la fiebre, haciéndole sudar frío.

Arianna se abrazó con sus dos brazos.

Aunque estaba acostumbrada a estar encerrada, la sed seguía siendo difícil. La fiebre la hacía sentir aún más sedienta.

‘Está bien. Esto no es nada. Fue más difícil en los últimos momentos, ¿no? Puedo soportar esto.’

Quizás porque estaba en la oscuridad, varias emociones surgieron silenciosamente.

La más grande de ellas era la tristeza que creía haber descartado al renacer.

Quería dejar atrás las emociones negativas y seguir adelante con calma, mirando solo hacia el frente, pero por mucho que el tiempo retrocediera, seguía siendo humana, y no podía borrar todas sus emociones.

Estaba triste y afligida.

Sentía lástima y pena por su situación.

Simplemente había nacido, simplemente vivía, simplemente quería vivir, así que ¿por qué tenía que ser tratada así?

Arianna apretó los puños; le escocían los ojos.

‘No llores. Esto no es motivo para llorar. No lograrás nada si lloras tanto. No te dejes influenciar. No hay nada de qué preocuparse. Sabías que esto pasaría. Simplemente me tratan como merezco, así que no hay necesidad de estar triste.’

Recompuso su corazón que se debilitaba y obligó a su mente desmoronada a reponerse.

Pensó en Rachel, quien había abandonado y pisoteado a Arianna, en Helena, quien se había reído incluso al verla morir, en el dolor de la áspera cuerda clavándose en su cuello, y en Victoria, quien debía de haber estado manipulando todo desde la sombra.

Lo que más la hacía sentir patética y resentida consigo a sí misma, por haber confiado en ellas.

La tonta de Arianna, que anhelaba desesperadamente afecto y reconocimiento debido a su corazón absurdamente tierno.

Por eso debía fortalecer su corazón.

‘Si rompo a llorar por algo tan insignificante, terminaré repitiendo la misma vida anterior.’

Arianna intentó pensar en algo más para olvidar el dolor físico.

Traté de imaginar cómo reaccionaría Rachel a continuación, qué nuevo truco idearía Victoria.

Luchó por escapar de la tristeza de no ser reconocida por nadie.

En ese momento, algo cayó a los pies de Arianna.

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