DDUV

DEULVI – 36

CAPITULO 36

«¿De verdad le gustaban tanto los libros?» Murmurando para sí misma, Eugene miró a su alrededor mientras se adentraba más.

El interior era una estructura hexagonal con un sofá y una mesa en el centro. Caminó entre las estanterías que cubrían las paredes, sin prestar atención a los títulos. Parecía un ambiente muy prosaico, el típico refugio de un bibliófilo, hasta que algo le llamó la atención.

Una de las paredes de la estantería tenía una ligera depresión. Al observarla más de cerca, resultó ser una abolladura, una grieta, como una puerta.

¿Un espacio secreto?

El corazón de Eugene latía con fuerza. Buscó a tientas para ver si había una palanca o algún mecanismo para abrir la puerta, pero no encontró nada.

Descartando toda precaución, empujó con audacia la entrada descubierta. Pensó que podría estar cerrada, pero como una puerta giratoria, logró empujarla con un chirrido.

Más allá de la puerta giratoria había una pequeña habitación, sus paredes también estaban llenas de libros.

Sus ojos pronto se posaron en un libro que llamaba la atención. Se acercó y extendió la mano para sacarlo, levantando motas de polvo al hacerlo. Para su sorpresa, el libro era demasiado pesado y no se movió hasta que lo arrancó con ambas manos. En cuanto lo sacó de la estantería, se tambaleó hacia abajo.

¿Por qué es tan pesado?

Con el libro en la mano, salió de la pequeña habitación y se dirigió a la mesa cerca del sofá, donde colocó el libro de inexplicable peso. Se sentó y examinó atentamente la portada.

La cubierta era de cuero con una piedra preciosa sobre ella. El interior era demasiado exquisito para ser papel normal.

¿Está hecho de pergamino?

*N/T: Un papel pergamino es un material rígido, plano y delgado hecho a partir de la piel preparada de un animal y utilizado como superficie de escritura duradera en la antigüedad.

El uso del papel era común en Mahar. Pero los libros aquí eran bastante pequeños y ligeros debido a la técnica de impresión más avanzada. Así que, el libro que Eugene estaba mirando debía ser muy antiguo.

Recordó lo que Marianne había dicho antes. El pasatiempo de la reina era coleccionar libros antiguos.

Un libro como éste sería muy caro.

Ahora entendía por qué los guardaba en una pequeña habitación aparte. Insatisfecha con su curiosidad, volvió sobre sus pasos hasta la pequeña habitación y recorrió con la mirada los miles de libros amontonados en ese diminuto espacio.

Todos eran libros antiguos y coloridos, adornados con joyas y escritos en oro. Una capa de polvo se había acumulado sobre ellos, como si hubieran permanecido intactos desde hacía tiempo.

Mientras los ojos ávidos de Eugene se maravillaban con los estantes de libros viejos, captaron un destello. Era la brillante cabeza de una vaca con dos cuernos dibujada en la parte posterior de un libro.

Tragó saliva con dificultad y sacó el libro de la pequeña habitación. Al abrir la tapa, apareció la imagen de la portada, y Eugene respiró hondo.

El buey con dos cuernos estaba parado sobre sus dos patas como un humano mirándola fijamente; en una mano tenía un rayo y en la otra, un látigo largo y rojo.

Mara…

Al regresar a la pequeña habitación, Eugene seleccionó algunos libros más sobre «Mara» entre los libros viejos y los llevó a la mesa. Se sentó y los hojeó.

¿Es este un libro peligroso?

La pequeña habitación estaba un poco descuidada para servir de escondite. Cualquiera que entrara al estudio podría encontrar estos libros.

Sus cejas se fruncieron.

Estos libros viejos y caros en la pequeña habitación podrían ser un cebo.

Al mirar las decenas de miles de libros que llenaban la pared, Eugene tuvo una epifanía.

¿Pudo Anika haber escondido su libro más importante bajo la apariencia de un libro común y corriente?

♛ ♚ ♛

“Su Majestad, la reina está en su estudio”.

Kasser apartó la vista de los papeles que estaba leyendo y miró hacia arriba.

“¿Su estudio?”

“Sí, Su Majestad.”

Hizo un gesto con la mano con un leve asentimiento. El sirviente hizo una reverencia y se retiró. Volvió a mirar los papeles, pero las letras ya no eran descifrables.

Esa misma mañana, Marianne había entrado en palacio en un sencillo carruaje. Tras un breve saludo a Kasser, fue directamente a ver a la reina.

Durante toda la mañana, no pudo concentrarse del todo, mientras luchaba con una pila de documentos. Su mente, todo el tiempo, no dejaba de pensar en otra cosa… preguntándose qué estarían haciendo esas dos. Por lo tanto, para tranquilizarse, finalmente envió a un sirviente a espiar.

Su estudio… ¿Cómo pude olvidarlo por completo?

Suspiró. El robo en el tesoro había desviado considerablemente su atención del estudio de Anika. Si había un lugar al que la reina sentía un profundo apego, era su estudio.

No. Negó con la cabeza. Debería haber considerado su estudio desde el principio.

Excepto para comer y dormir, la reina pasaba la mayor parte del día en su estudio. Era imposible describir su rutina diaria sin mencionar ese lugar.

La reina se dedicaba a coleccionar libros antiguos. Aunque a él no le interesaba, solo había descubierto su afición durante su inspección bianual de cuentas.

Los gastos de la reina fueron enormes, para sorpresa de Kasser, quien conocía la vertiginosa cantidad de dinero. Pero siempre se había negado a involucrarse o intervenir en este asunto suyo.

Con un sólido historial de gastos y las amplias finanzas del reino, pudo permitirse consentirla tanto. El precio de sus esfuerzos sería incalculable, después de todo: su sucesor…

Mirar alrededor del estudio podría traerle recuerdos…

Soltó una carcajada amarga. Era curioso que realmente creyera la afirmación unilateral de la reina de que había perdido la memoria como si fuera inocente. Ahora, tal vez, podría estar mintiendo o fingiendo no saberlo, aunque ya había recuperado algunos recuerdos. E incluso si la pérdida de memoria fuera real, podría recuperarse en unos días o meses.

Quería creerle, pero dudaba constantemente. Esto se debía a que no existía el más mínimo vínculo entre ambos que pudiera generar confianza.

No había nada entre los dos, solo las partes involucradas en el contrato. Realmente nada.

“Y además, independientemente de su condición, ella sigue siendo la reina”

Marianne había pronunciado esas palabras sin mala intención. Pero Kasser las interpretó como que ‘la gente no cambia’. Entonces, a pesar de su repentino cambio, la reina actual podía seguir siendo cruel en secreto y solo estaba usando su pérdida de memoria para encubrir sus viles planes.

Sin que ella lo supiera, las palabras de Marianne pusieron en alerta a Kasser.

Pero después de acostarse con la reina, tenía sentimientos encontrados. Acostarse con ella era ‘indeseable, pero tenía que hacerlo’, pero ¿por qué la buscaba? Estaba embriagado por el encanto de la reina, y no sabía cuándo se le pasaría la borrachera.

No esperaba que la primera noche de sus tres años de matrimonio lo hiciera sentir tan agitado. Se sentía como si se hubiera enamorado de ella.

¡Grukf!

Un fuerte sonido proveniente de lejos lo sacó de sus pensamientos.

 

 

 

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