LTDLP – 46

Capítulo 46 – Confianza

 

La segunda vez que Jun Min Xin vio a Ji Ling; él entró abiertamente al palacio interior con un grupo de seguidores.

“Hace un mes, derroté al Primer Guerrero de Suji, lo que me dio fama y me hizo ganar el favor de Müller y me preguntó si estaría dispuesto a servirle.” – Ji Ling, vestido con un uniforme de guerrero granate de la tribu Hu, parecía alto y delgado, su cabello negro estaba recogido en lo alto, lo que le daba un aire más heroico y una belleza menos extravagante. Estaba apoyado en la esquina del pasillo, jugueteando con la cuerda roja que le rodeaba la muñeca, y rió entre dientes. -: “Simplemente me dejé llevar y acepté y ahora soy el soy el segundo al mando del general Bak; puedo entrar al palacio con una espada para las patrullas, lo que facilita que nos reunamos en secreto, ¿no es eso maravilloso?”

Los ojos almendrados de Jun Min Xin se abrieron de par en par, y Ji Ling corrigió rápidamente sus palabras: “¡No es una cita secreta, es para actuar como tu informante!”

“Acabas de asumir el cargo y viniste a verme con tanta arrogancia, ¿sabes cuántos espías ha colocado Müller a mi alrededor? Semejante imprudencia despertará sus sospechas.” – El tono de Jun Min Xin seguía siendo suave, pero sus ojos reflejaban un dejo de reproche.

“No te preocupes, esos bastardos no pueden escapar de mis ojos, ¡ya he ordenado que se encarguen de ellos en secreto! En cuanto a ‘estos.” – Levantó la mano y señaló a los guerreros que esperaban delante, mientras la pálida luz del sol otoñal se filtraba a través del enrejado de rosas, calentando sus labios, a menudo burlones. – “Estos son mis hombres de confianza que traje de las Llanuras Centrales, mis antiguos subordinados, dignos de confianza.”

“¿Mataste a los espías de Müller?”

Jun Min hervía de ira, casi escupiendo sangre, pero Ji Ling asintió con naturalidad, diciendo: “Si no los hubiera matado, ¿debería mantenerlos con vida para que puedan atraparme por la piel*?”

(N/T: * «Atrápame por la piel»: Significa conocer la debilidad o la evidencia de alguien y usarla para chantajearlo, controlarlo o tomar represalias contra él.)

“Al matarlos sin duda alertaste a la serpiente. Müller definitivamente enviará a otros para reemplazarlos, y reforzará su vigilancia contra mí…!”

Ji Ling dijo con indiferencia. – “Si vuelven, los mataré de nuevo, conmigo aquí, ¿de qué tiene miedo, mi Maestra? Además, la base de Müller es inestable y varias tribus del norte que no se someten a él causan problemas ocasionalmente. Müller está ávido por encontrar talentos en este momento, así que no me amenazará a corto plazo. Por cierto, incluso me invitó a practicar artes marciales con él hoy.”

“¿Entrenar con él?”- Jun Min Xin reflexionó, recordando la batalla anterior entre Xiao Si y Müller, en ese momento, a pesar de sus esfuerzos, Mu Jin solo logró un empate. Entonces ella dijo. – “La espada curva de Müller es rápida, precisa y despiadada, su esgrima es comparable a la tuya. ¡Si hay algo en este mundo que pueda ser más rápido que su espada, es tu espada!”

Ji Ling no intentó ocultar la arrogancia y el orgullo en sus ojos, y dijo: “Por supuesto.”

“Pero no puedes vencerlo.”

“¿Qué?” – Ji Ling entrecerró los ojos; una extraña luz brilló en sus ojos de fénix. – “Tú, ¿qué quieres decir?”

“No conoces a Müller, es un hombre astuto y venenoso, propenso a los celos. Ahora mismo, necesita desesperadamente ganar fama, si ganas, sin duda arruinarás su reputación, lo que lo llenará de resentimiento, y no es de extrañar que te traicione y tome represalias. Es fácil esquivar una lanza a la vista, pero difícil protegerse de una flecha oculta, cuando estás bajo el techo de otra persona, ¡tienes que aprender a agachar la cabeza y nunca actuar precipitadamente! Por lo tanto, debes perder.”

La mirada de Ji Ling se profundizó, volviéndose impredecible. Jun Min sabía que él valoraba la fama y la fortuna más que su propia vida y no estaba dispuesto a someterse ante nadie, así que dio un paso atrás y dijo con seriedad: “Como mucho, un empate.”

Ji Ling era una bestia peligrosa; que si no podía ser domado, ¡de ninguna manera podría mantener a su lado! Jun Min Xin observaba en silencio cada expresión, cada sutil cambio en su mirada, sin mostrar ninguna emoción. El más mínimo cambio de actitud significaba que definitivamente no podía confiar en él ni usarlo…

Inesperadamente, Ji Ling reprimió rápidamente su aura asesina, solo para esbozar lentamente su habitual sonrisa burlona, ​​y pronunciar con tono lánguido: “Entiendo, mi señor.”

Tres días después, Jun Min Xin se enteró de que Ji Ling y Müller habían librado docenas de asaltos, sin que ninguno de los dos tuviera ventaja, una batalla muy disfrutable que terminó en empate.

Cuando se reencontraron, Chen Ji también estaba allí. Jun Min Xin elogió a Ji Ling varias veces delante de Chen Ji, y el joven pareció muy complacido, miró con indiferencia a Chen Ji, luego se inclinó deliberadamente hacia Jun Min Xin y rió:

“Lo que sea que te prometa, ¿hay algo que no haya cumplido? La última vez dije que entraría al palacio abiertamente para verte de manera honorable, y lo hice, ¿no? Mi señor, ya que yo, Ji Ling, me he sometido a ti, solo obedeceré tus órdenes por el resto de mi vida, ¡ni aunque deba lanzarme al agua hirviendo y caminar sobre el fuego, no me arrepentire ni tras diez mil muertes*.”

(N/T: * Esta expresión china se utiliza para describir una lealtad absoluta y la disposición de enfrentar cualquier peligro, incluso la muerte, por una causa o persona.)

La expresión de Chen Ji se endureció. Jun Min Xin se distanció un poco de él y dijo con una sonrisa: “Trata a los demás como te gustaría que te traten, si es así, sin duda te trataré bien.”

Ji Ling también sonrió, una sonrisa capaz de derribar imperios, y dijo con una risita: “¡Espero que mi Señor recuerde lo que dijo hoy!”

Comparado con hace dos años, Ji Ling era mucho más dócil e independientemente de cuál sea su verdadero propósito para rendirse específicamente, al menos era obediente. Ji Ling pertenecía al linaje noble de la antigua dinastía Li, orgulloso y distante, y desdeñaba por completo mezclarse con extranjeros, por lo tanto, no había necesidad de preocuparse de que se confabulara con la gente de Hu o Jiang… Dado que ha confirmado que no albergaba intenciones rebeldes, podía utilizarlo con confianza.

Tras considerarlo detenidamente, Jun Min Xin miró a su alrededor, buscando a cualquier extraño que pasara. Al ver su actitud cautelosa, Ji Ling no pudo evitar reírse entre dientes y dijo: “Si buscas gente sospechosa a tu alrededor, te lo diré: ¡no hay ninguna!”

Jun Min Xin finalmente se relajó, sacó una carta sellada en papel pergamino de su pecho, se la entregó a Ji Ling y, dijo en voz baja: “Müller ha empezado a sospechar de mí y no puedo salir del palacio. Este es un mapa de los pasos del Reino de Suji que he dibujado durante los últimos seis meses, que incluye el despliegue de tropas en cada lugar, ¿podrías encontrar a alguien de confianza para entregárselo a mi padre lo antes posible?”

Ji Ling rara vez mostraba sorpresa y preguntó con cierto asombro: “Este es un secreto crucial por el que has arriesgado tu vida durante el último año. ¿De verdad puedes confiarme esto con tanta tranquilidad?”

Jun Min Xin sonrió y dijo: “Si dudas de alguien, no lo uses; si lo usas, no dudes de él.”

Ji Ling hizo una pausa y, de repente soltó una risa baja, con un destello de astucia en sus largos y estrechos ojos de fénix y una expresión triunfante. Aceptó la carta de pergamino, dejando atrás su habitual arrogancia perezosa, juntó las manos en una respetuosa reverencia y dijo con tono tranquilo y solemne, palabra por palabra: “¡Este súbdito no defraudará la confianza de su Señor!”

Como si se hubiera quitado un gran peso de encima del pecho, Jun Min Xin dejó escapar un largo suspiro de alivio y dijo: “He oído que las tensiones entre Jing y Jiang han llegado a un punto crítico y parece que una batalla feroz es inevitable. Solo lamento estar lejos de casa, incapaz de compartir las cargas de mi padre ni de luchar por mi país… Lo único que puedo hacer es dibujar este mapa de pasos y el despliegue de tropas basándome en mi memoria e información de diversas fuentes, para que mi padre esté completamente preparado contra las tribus Hu, en caso de que Jing y Jiang entren en conflicto, eso al menos le ahorrará la preocupación de que las tribus Hu aprovechen nuestra retaguardia.”

Ji Ling dijo: “He oído hablar del asunto de Jing y Jiang recientemente. Anoche, Bak me dijo que Müller parece querer aprovecharse de la situación, interfiriendo en la guerra entre ambos países para obtener ganancias rápidas… En cuanto a si eso es cierto o falso, y cómo planea actuar Müller, lo desconozco. Ese viejo ladrón de Bak desconfía de mi identidad y no está dispuesto a revelar una palabra más.”

“¡Justo como pensaba! Debemos tener cuidado con esa víbora de Müller.” – Jun Min dijo. – “Ji Ling, no importa el método que uses, ¡debes enviar el mapa secreto a mi padre lo más rápido posible!”

Ji Ling asintió y antes de irse, dijo con una media sonrisa que no llegaba a sus ojos: “Si no te importa, puedes llamarme Ah’Ling de ahora en adelante.”

En cuanto Ji Ling se fue, Chen Ji, quien había permanecido en silencio, frunció el ceño y dijo: “La forma en que Ji Ling te miró fue demasiado peligrosa. ¿De verdad vas a confiar en él?”

Jun Min Xin sonrió ligeramente, alisándole suavemente las arrugas del entrecejo con el dedo, y dijo: “Tengo muy poca gente capaz a mi alrededor, y necesito urgentemente una espada afilada que pueda abrirme camino entre los espinos. Sin embargo, sé que Ji Ling es diferente a ti, no tiene lealtad hacia mí, solo interés propio… pero en realidad, este tipo de persona también es la más fácil de controlar: si quiere fama, se la daré; si quiere ganancias, se las concederé, si es codicioso, también le daré recompensas, si quiere poder, ¡por supuesto que lo concederé! Ah’Ji, he pasado por demasiadas apuestas arriesgadas y también he estado sin nada, así que ya no tengo miedo, no tengo miedo de que me traicione. En el fango del poder, nadie puede sobrevivir mucho tiempo, ¡y él no es la excepción!”

“Min’er, deberías haber vivido sin preocupaciones. Si hubiera sido más valiente en aquel entonces, no habrías sufrido tanto…” – Un suspiro escapó de los labios de Chen Ji.

“No te culpes. ¿Quién puede desafiar a quién? ¿Quién puede desafiar al destino? Estos años han desgastado todas mis expectativas, ya no creo en el cielo, ya no creo en el destino, solo creo en mí misma, solo creo en ti… Ah’Ji, eres mi única esperanza. ¿Qué haría sin ti?”

Chen Ji se dio cuenta de que su tono era apagado, extendió la mano y la puso sobre su hombro, diciendo: “Min’er, tú… ¿has hecho algún plan?”

Jun Min Xin rodeó su firme cintura con ambas manos, apoyó la cabeza en su hombro y susurró: “La noticia que Ji Ling trajo hace un momento confirmó mis ideas, Müller realmente pretende interferir en la guerra entre Jing y Jiang, no puedo darle la oportunidad de perjudicar al Reino de Jing. Todavía hay varias tribus en las praderas del norte que aún no se someten a Müller. Creo… creo que enviaré a alguien en secreto para sembrar el caos, para que los ancianos de esos clanes aprovechen la oportunidad para rebelarse y se levanten en armas. Müller estará demasiado ocupado apaciguando los conflictos internos como para ocuparse de la guerra entre Jing y Jiang, lo que eliminaría una gran amenaza para mi padre.”

“Para ser sincero, también lo había pensado, pero como no se me ocurría ningún candidato adecuado al que recurrir, no había pensado en mencionarlo.” – Chen Ji bajó la cabeza, rozando ligeramente su cabello con los labios, y dijo. – “Min’er, ¿tienes algún candidato adecuado en mente?”

“Esa persona está tan lejos como el horizonte, pero a la vez justo frente a tus ojos*.” – Jun Min Xin sonrió, entrecerrando los ojos, y dijo. – “Aunque Ji Ling es bueno con las palabras dulces, le falta compostura y aunque tú no eres tan elocuente como él, tu fuerza reside en tu cautela y meticulosidad, así que confío plenamente en ti para manejar ese asunto.”

(N/T: * Esta expresión china (此人远在天边,近在眼前 – Cǐ rén yuǎn zài tiānbiān, jìn zài yǎnqián) En el sentido literal: Se utiliza cuando alguien está buscando a una persona con insistencia, sin darse cuenta de que la persona a la que busca es quien tiene justo enfrente o alguien presente en la conversación.)

Chen Ji frunció el ceño como de costumbre y asintió: “¿Cuándo se hará?”

“Espera un momento, esto es de suma importancia, debemos organizar cada nivel con cuidado para asegurarnos de que todo salga a la perfección antes de actuar.”

Al final del año, las relaciones entre los reinos de Jing y Jiang se volvieron irreconciliables y estalló la guerra. Müller, sintiéndose tentado, se inclinó hacia el poderoso Reino de Jiang.

Jun Min Xin se reunió en secreto con Chen Ji y Ji Ling, y tan pronto como se reunieron, fue directo al grano, bajando la voz para decir: “Müller está a punto de enviar tropas, no hay tiempo que perder, ¡Ah’Ji, debes partir inmediatamente hacia las tribus del norte para instigar una rebelión!”

Chen Ji aceptó la orden y dijo: “Müller envía gente al campo de esclavos cada cinco días para hacer inventario, solo tengo cinco días.”

‘¿Cinco días? ¡Es demasiado poco!’ – Jun Min Xin mordiéndose el labio, dijo: – “¿Cuántos días necesitas para lograrlo? Buscaré la manera de ganar tiempo por ti. Si todo lo demás falla, ¡debes regresar en seis días, incluso si no lo logras!”

Chen Ji reflexionó un momento y luego respondió con seguridad: “Partiré mañana por la noche, un viaje de ida y vuelta de tres días a toda velocidad, más un día de persuasión, ¡será suficiente cuatro días!”

Ji Ling, que estaba cerca, mostró insatisfacción, dudando al parecer que pudiera persuadir a tribus del norte a rebelarse en tan solo cuatro días. Sus ojos parpadearon y soltó una risa baja: “Chen Ji, si te falta personal, puedo enviarte algunos de mis confidentes más capaces. ¡Una operación por separado podría facilitar el éxito!”

“Chen Ji aprecia la amabilidad del Señor Ji, pero como se trata de una cuestión de vida o muerte; no estoy dispuesto a recurrir a la ayuda de otros.” – Dijo Chen Ji con calma. – “Los hombres del Señor Ji solo necesitan proteger a la Princesa.”

Ji Ling le lanzó una mirada burlona y soltó una risita.

Tras una breve conversación, Jun Min Xin despidió a Ji Ling primero, dejando solo a Chen Ji atrás y le advirtió repetidamente: “Ah’Ji haz lo mejor que puedas en este asunto, pero no te fuerces demasiado. La gente Hu es astuta; debes atraerlos con promesas de ganancias. ¡Ten cuidado en todo y regresa en cuanto llegue la hora señalada! Además, lleva contigo dos guardias de las sombras competentes, por si acaso. Ji Ling me cuidará aquí, así que puedes estar tranquilo.”

Chen Ji la tranquilizó por un momento, diciéndole que no se preocupara y que definitivamente regresaría en cinco días, sin importar el éxito o el fracaso. Solo entonces Jun Min Xin se sintió algo aliviada.

Tras la partida de Chen Ji, Jun Min Xin contempló la luna poniente en el oeste; su delicada figura casi desapareció en la profunda oscuridad de la noche. Tras una larga pausa, suspiró suavemente, como murmurando para sí misma: “Ah’Ji, cuando esto se resuelva, encontraré la manera de enviarte de vuelta al Reino Jing…”

‘Deberías vestir una armadura plateada, luchando en el campo de batalla, hasta ser coronado Duque o Marqués y no acompañándome, siendo enterrado en este vasto desierto conmigo. Ya te he hecho perder demasiado tiempo; ya no puedo ser tan egoísta.’

‘Aunque realmente no quiero dejarte, incluso un momento de separación me produce una añoranza desgarradora…’

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