MNM – HP 6

MNM – Historia Paralela 6

 

“…Nos encontraremos en el salón.”

Irenea miró alrededor de la oficina, que estaba repleta de papeles, y habló. No sabía con qué intención había venido Karolia, pero si no se tenía cuidado, se podría filtrar información sobre ese lugar a Karolia.

Karolia la esperaba en el salón de recepción. Karolia, que parecía estar observando el salón de un lado a otro, giró la cabeza hacia Irenea.

“…Irenea.” (Karolia)

Karolia la llamó obstinadamente por su nombre, aunque sabía que ya no estaba en condiciones de hacerlo, era el último orgullo de Karolia.

Irenea tampoco quería tener una larga conversación con Karolia, de todos modos, no parecía que fuera a corregirlo, aunque se lo dijera. Irenea no sentía ninguna cercanía por Karolia, pero a Karolia no parecía importarle.

Irenea preguntó con voz grave:

“¿Qué pasa, Karolia?”

“Tengo algo que decirte.” (Karolia)

Karolia se encogió de hombros ligeramente. La razón por la que Karolia podía estar tan tranquila era porque tenía la conciencia tranquila sobre el propósito de su visita.

“Hay quienes quieren aprovecharse de la situación actual para su propio beneficio.” (Karolia)

Los ojos de Irenea se abrieron de par en par.

Pensó que Karolia podría estar en el centro de ese poder, pero nunca imaginó que esas palabras saldrían de su boca. Karolia hizo un puchero.

“¿Por qué me miras así? Aunque soy una tonta, ¿crees que te enfrentaría en una situación como esta? Y…” (Karolia)

Karolia suspiró profundamente.

“Fuiste la única persona que me ayudó, cuando mi madre y mi padre fallecieron. Incluso el mayordomo, en quien confiaba, huyó con mi dinero, pero tú no lo hiciste.” (Karolia)

Karolia sonrió con amargura.

Mientras todos apartaban la mirada, Irenea fue la única que se acercó y le entregó el dinero. No importaba si era para lavar su conciencia o como un último favor. Lo que importaba era que Karolia necesitaba ese dinero.

“Fuiste la única que me ayudó, gracias a ti, pude celebrar un funeral. Verme así me hizo reflexionar mucho y me pregunté qué tan agraviada te habrías sentido.” (Karolia)

Karolia suspiró.

“En aquel entonces me daba envidia lo que tenías, que tuvieras a Rasmus. Lo amaba de verdad, a mi manera.”

“¿Por qué actúas así de repente?”

Preguntó Irenea con voz cautelosa.

“Entiendo por qué actúas así. Toma, vine a darte esto.” (Karolia)

Karolia dijo con calma, desenvolviendo un pergamino y colocándolo sobre la mesa. Docenas de nombres estaban escritos en él.

“Esto es…”

“Ellos son los involucrados en ese asunto. Eran gente de Rasmus y están buscando sacar provecho de cualquier falta de Su Alteza el Príncipe Heredero. Tienen dos pretensiones principales. Primero, pretenden implicar a Su Alteza el Príncipe Heredero como sospechoso del asesinato de Rasmus. Y segundo, pretenden usar el hecho de que el Príncipe Berhil nació fuera del Palacio Imperial como pretexto.” (Karolia)

“…”

Las manos de Irenea temblaron. Había considerado lo primero, pero lo segundo… ¿No será que estaba demasiado asustada para siquiera pensarlo? ¿Que algo así pudiera pasar? Irenea apretó los dientes.

“Pero estoy harta de sus historias, ya no quiero estar con ellos. De hecho, solo con Rasmus ya era suficiente, solo quiero vivir mi vida, ahora mismo no está mal… ¿No es un final apropiado para una mujer miserable?” (Karolia)

El rostro de Karolia tenía una expresión que realmente estaba decidida a dejar ir todo.

“Creo que la gente seguirá aprovechándose de mí si me quedo aquí, así que me voy.” (Karolia)

“¿Adónde?”

“Supongo que debo ir a la finca de Rasmus, ¿verdad? Después de todo, soy la última esposa de ese hombre. La verdad es que no tengo otro sitio adónde ir, simplemente viviré así, a costa de Benito, y luego moriré.” (Karolia)

“Karolia.”

“No me digas que puedo vivir mejor, solo porque te traje esto…” (Karolia)

“No te perdonaré.”

Irenea la interrumpió con frialdad.

Aunque Karolia le ofreciera tanta amabilidad no significaba que hubiera olvidado el pasado. Irenea había quedado muy herida debido a la malicia de Karolia e Irenea no soportaba a Karolia.

Despreciaba a Karolia, quien la insultaba junto a Rasmus. Si no fuera por Karolia, había cosas que Irenea no habría sufrido. ¿Hay alguna razón para que Irenea pueda perdonarla solo porque lo que sucedió en el pasado no se repitió, o porque fue algo anterior a la regresión que nadie recuerda?

No. Si se hubiera repetido el mismo momento, Karolia habría hecho lo mismo. En esencia, ella era así, así que Irenea decidió no perdonar a Karolia.

“No me gustas.”

Los ojos de Karolia se abrieron de par en par.

Y entonces se echó a reír.

“Es la primera vez que te veo hablar con tanta sinceridad. Bien. Eso está mejor. Sí, a mí tampoco me gustas y sigues sin ser buena, ¿Cómo te atreves a tenerlo todo cuando naciste con un estatus social más bajo que el mío?  Mira esto. Lo tienes todo. Y aún así.”  – Karolia dejó la frase a medias.

Los ojos que miraban a Irenea eran claros, como si se hubieran despojado de cualquier vestigio de emoción restante, sin dejar nada atrás. Karolia frunció los labios.

“Pero quiero que vivas bien, espero que vivas muy bien, como si no me importara en absoluto. Lo digo en serio, así que vive bien. Sé feliz, tal como ahora.” (Karolia)

Karolia se incorporó, las doncellas le entregaron a Karolia el abrigo que había usado para venir.

“Tú también.”

Irenea le dijo eso a Karolia al salir. Instintivamente supo que ese sería su último encuentro, Karolia nunca volvería a la Capital Imperial e Irenea tampoco se molestaría en buscarla.

“Tú también, vive bien.”

Karolia rió entre dientes.

Solo el pergamino permanecía donde lo había dejado. Irenea lo levantó, los nombres de quienes tramaban ese asunto estaban escritos con precisión. Entre ellos había nombres que Irenea recordaba.

Y entre ellos estaban algunos que ocupaban puestos importantes en esa auditoría.

Eso le dió un respiro de alivio.

Irenea tomó el pergamino y salió del salón e Inmediatamente se lo entregó a César.

“Esto es…”

“Karolia me lo dio, así que, por favor, borra el nombre de Karolia de arriba, César.”

César asintió.

“Dijeron que iban a afirmar que César mató a Rasmus y precisamente esa persona está incluida en la comisión de auditoría.”

Bigtail, que se había quedado en la capital tras enterarse de la noticia de la abdicación, se paró junto a César y revisó la lista.

“¡Dios mío! ¡Ese tipo era con el que tomé una copa hace poco! ¡Tenía una cara de bueno…!” (Bigtail)

“¿Bigtail?”

“No me mire así, Su Alteza. ¿Cree que yo, por casualidad, hablaría maliciosamente de repente? Es que me siento traicionado ahora mismo.” (Bigtail)

Bigtail tembló.

Irenea lo entendió. La mayoría de las personas mencionadas allí probablemente eran amigos o familiares de alguien, igual que Karolia.

“Y en segundo lugar.”

César miró fijamente a Irenea, su voz sonaba aún peor que antes, su ira era palpable. Irenea apretó los dientes y murmuró.

“Dijeron que se meterían con el hecho de que Berhil nació fuera del Palacio. Dirán que no es la sangre de César o que el bebé fue intercambiado.”

“Qué locura.” (César)

César maldijo involuntariamente. Al ver la expresión de asombro de Irenea, se aclaró la garganta.

“Protegeré a nuestro bebé, nunca dejaré que se vea involucrado en semejante escándalo. ¡Absolutamente!” (César)

Irenea sonrió levemente. Puso su mano sobre la de César y le dio unas palmaditas.

“Por supuesto que lo creo. Dejaré esto para que César lo use donde lo necesite.”

“Gracias, Irenea.” (César)

Irenea negó levemente con la cabeza.

“Al final, la justicia prevaleció, un pequeño favor regresa de esta manera.”

Las acciones de Irenea para mitigar su culpa fueron profundamente sentidas por Karolia. Y ahora, el favor de Karolia había regresado a Irenea. Supuso que por eso la gente dice que uno nunca sabe lo que te depara el destino.

¿Y si Irenea hubiera tomado una decisión diferente en aquel entonces?

Si simplemente le hubiera dado la espalda a Karolia y la hubiera condenado por el pasado, ese momento no habría llegado.

Irenea besó la mejilla de César, quien ladeó la cabeza.

“¿Irenea?” (César)

“Es que… pensé que ser amable no siempre es malo.”

Incluso en aquel momento, Irenea pensó que estaba siendo un poco indecisa y tonta. Se preguntó a sí misma, cómo podía pensar en ir a darle dinero después de todo lo que le había hecho.

Afortunadamente, Karolia se convirtió en una urraca agradecida, devolviéndole el favor.

Ese incidente se convirtió en un punto de inflexión en la vida de Irenea, le enseñó a mantener siempre un pequeño margen en su corazón.

 

* * *

 

Así, César heredó el trono sin problemas.

Aunque nadie conocía la historia de Karolia que se escondía en su interior.

 

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