MCCED – Episodio 26.
“Uh, uh, uh. Ugh.”
“Ni siquiera puedes hablar correctamente.”
Mare ladeó la cabeza y miró al hombre paralizado.
Su rostro se veía tan inocente y puro, como el de un niño que arranca las alas de una libélula. Pronto, una gran cantidad de sangre salpicó el pálido rostro de Mare. Mare, tras decapitar al atacante de un solo golpe, se lamió la sangre que había salpicado en sus labios mientras miraba la cabeza que sostenía en la mano.
Era repugnante.
“Como era de esperar, la cara justo después de morir es la más bonita.”
Podría repetir todo el día lo bonita que es, pero ¿qué puede hacer? Ya está muerto y no puede oírlo.
Su interés por el cadáver duró menos de diez segundos. Mare arrojó la cabeza hacia atrás de cualquier manera y se acercó al carruaje con paso lento. Gracias a que lo manejó rápidamente, nadie atacó el carruaje.
La expresión de Gray se agrió al ver el espectáculo de desmembramiento en tiempo real. Él vio a Mare acercarse y volvió colocar la pistola en el cinturón.
“¿Qué hay de los cinco que escaparon? ¿Qué planeas hacer?” (Gray)
“Los traeré pronto.”
Respondió Mare secamente, limpiándose bruscamente con la manga la sangre que le salpicaba la cara.
No pasó mucho tiempo después de que terminó de hablar y la sombra de Mare pareció expandirse y escupió cinco cadáveres.
Gray contó los cuerpos con aplomo y revisó sus bolsillos con familiaridad. En cuanto empezó, encontró una insignia de águila plateada en su pecho y se mofó. Se la lanzó a Mare, que observaba sus acciones desde atrás. Mare la atrapó con cuidado y la giró a la luz de la luna. Una arruga se dibujó en su rostro.
“Es una farsa que no tiene gracia.”
“¿Qué asaltante en el mundo estaría tan loco como para llevar una insignia abiertamente? Gracias a esto, podemos eliminar a los Águilas de la lista de sospechosos.” (Gray)
El grupo de resistencia, que se reunió para vengar al anterior Rey fallecido, recibió el apodo despectivo de la «Brigada del Águila» debido a su insignia.
Mientras hablaba, Gray tomó la insignia que había encontrado y la guardó por separado. Aunque solo era un camuflaje, parecía que podría ser un arma útil para presionar posteriormente a la Brigada del Águila.
Mare simplemente observaba las acciones de Gray sin intentar disuadirlo. Al principio, no le interesaban especialmente sus actividades. Su atención se centraba únicamente en las órdenes del Rey y en la matanza. Sin embargo, tras su matrimonio, su atención pareció ampliarse ligeramente, incluso hacia su esposa.
Gray experimentaba una sensación de conflicto cada vez que pensaba en la hija menor del Archiduque Clarisse, con quien Mare se había casado. Su prometido había destruido su país, y con quien se casó no era otro que con Mare Meryls. No había nadie cuya vida sea tan trágica como la de ella.
Mare se encontró mirando al vacío. Los demonios que flotaban suavemente se abalanzaron todos juntos, susurrándole al oído que Larissa, que se había desmayado, se había levantado.
“¿Por qué te interesa tanto la esposa de otro hombre?”
“¿Eh, sí?” (Gray)
“¿Por qué reaccionas así?”
La reacción de Gray fue irritante, pero lo dejó pasar. El asunto de Larissa era más urgente.
[‘Pronto soplará el viento.’]
[‘¿Qué hago? ¿Debería escapar?’]
[‘No quiero morir.’]
Los demonios, que habían estado vitoreando con entusiasmo porque Larissa se había despertado, cambiaron de tema en el breve instante en que apartaron la mirada. Prestó atención a lo que decían los demonios de rango inferior, que, aunque no sabían mantener una conversación, destacaban por su excepcional capacidad para detectar el peligro. Al parecer, un enorme demonio de viento estaba pasando por las cercanías.
Mare miró al cielo y chasqueó la lengua.
De repente, el cielo se oscureció y Gray, que lo había estado observando distraído, se quedó sin palabras. El cielo nocturno estaba cubierto por una sombra negra. Un par de alas gigantes oscurecían por completo el cielo. Cada vez que batía sus alas, el viento azotaba el cielo como un tifón. Los rostros de los agentes que miraron el cielo también palidecieron.
Era un demonio de alto nivel, un dragón capaz de poner el cielo patas arriba.
“¿Por qué vino aquí otra vez?”
Mientras Mare murmuraba, el dragón de viento que reinaba en el cielo se desvaneció como por arte de magia. Pronto, una sombra aterrizó suavemente en el suelo. Gray, a punto de sacar su arma, fue detenido por Mare.
“Vas a perder de todas formas.”
El rostro de Gray se tornó sombrío.
“¿Qué pasa, Bennon?”
Bennon, con su elegante apariencia con alas de un dragón, parpadeó ante la pregunta de Mare. En el campo donde las gotas de sangre se dispersaban como arbustos y los cadáveres se extendían como árboles, él parecía tan pulcro como un joven aristócrata que sale a pasear. Era todo lo contrario de Mare, que estaba cubierto de sangre como un salvaje.
Sí, si solo te fijas en el exterior.
Mare rió entre dientes. Recordó cuando Larissa recogió a Bennon, un enorme dragón de viento, que incluso él, había visto por primera vez, y que era un demonio de al menos mil años de antigüedad. Por muy hermoso que fuera su exterior, por dentro no era más que un demonio empeñado en devorar humanos. Incluso si pudiera comunicarse con ellos, un demonio carente de sentido de identidad y no podía reconocer su propio yo, era una calamidad.
“Ve y haz tu trabajo. Eres el demonio al que controlo.”
Por ahora, estaba bajo su control, así que era un demonio que estaba sometido. El problema era que, aunque le daba órdenes, él no las obedecía.
Reacio a interponerse entre el hechicero oscuro y el demonio, Gray calló y volvió al trabajo. Su misión era escoltar un objeto y descubrir quién era el cerebro detrás de los ataques. No interferir con Mare.
Mare agarró a uno de los demonios que vagaba por los alrededores y lo sacudió. Intentaba crear un muro de viento para bloquear cualquier sonido. Podría haberle ordenado a Bennon, pero el testarudo dragón de viento permanecía rígido excepto cuando trataba con Larissa, quien lo había recogido.
“¿Qué le pasó a Larissa?”
“Se ha desmayado, Lady Larissa.” (Bennon)
“Lo sé.”
Respondió Mare con calma.
“¿Has venido hasta aquí solo para decir eso? ¿Te dejé al lado de Larissa para que la protegieras?”
“¿Cómo lo supiste?” (Bennon)
“No eres el único demonio en el mundo.”
Aunque fue molesto, Mare lo explicó con amabilidad. Habiendo cultivado sus poderes en estado natural durante tanto tiempo, Bennon carecía de sentido común básico. Ni siquiera conocía el procedimiento adecuado para realizar un contrato entre un demonio y un hechicero oscuro. Era un milagro que hubiera sobrevivido mil años sin desaparecer.
Los demonios que merodeaban cerca de Larissa se lanzaron hacia Mare en cuanto ella se desmayó. Había comprendido la situación a través de las innumerables voces que murmuraban incesantemente en sus oídos, y se esforzó mucho por detener sus piernas que intentaban correr de inmediato. Era lo mismo ahora. Quería correr y ver su estado con sus propios ojos.
(N/T: Las voces que ella siempre ha escuchado son demonios, ¿es posible que ella también sea un hechicero oscuro? Se me ocurre que ella lo intuían por eso no le dijo nada a su familia. Ojo… No está confirmado.)
Incapaz de hacerlo, la frustración le subía hasta la punta de la cabeza. Estaba tan enfadado que parecía que, con solo tocarlo con una aguja, su cuerpo iba a reventar en cualquier momento. Y Bennon era la aguja. Si Bennon decía un poco más, él perdería los estribos, queriendo pisotear a ese demonio que ni siquiera conocía su lugar, y borrarlo del mundo. Aunque fuera el chico favorito de Larissa.
Mare sonrió, ocultando sus verdaderos sentimientos.
La sonrisa era su mejor arma. No importaba lo descabellado que fuera su comportamiento, si sonreía, al menos no escupiría.
“Vuelve. Vigila con cuidado para que no pase nada fuera de lo común.”
“Lady Larissa quiere verte. Volvamos juntos ahora.” (Bennon)
Justo cuando estaba a punto de darse la vuelta, escuchó la voz de Bennon y lo miró a la cara, como si dudara de la sinceridad de sus palabras. La expresión de Bennon permaneció igual. No parecía estar diciendo mentiras.
‘¿Larissa quiere verme?’
La ansiedad que había llenado su corazón se desvaneció como la nieve derritiéndose. El mundo se iluminó de repente, y se sintió tan abrumado por la alegría de que ella lo extrañara. – ‘¿No puedo dejarlo todo y correr hacia ella? Pero Larissa quiere verme. ¿Qué me detiene? ¡Matemos a todos los bastardos que se interponen en mi camino!’
La euforia no duró mucho.
“Ahora no puedo.”
“¿Por qué?” (Bennon)
“Estoy trabajando en algo importante.”
Era tan importante que, aunque sabía lo que sucedería, no podía negarse a obedecer las órdenes y se ha visto arrastrado hasta allí, sentado con la cabeza baja, apuñalando a la gente con su espada.
Un brillo frío se posó en su rostro que antes sonreía irónicamente.
“Entonces, hasta que llegue, regresa y cuida la casa como un perro. Tienes que pagar la deuda que tiene con Larissa por haberte recogido, ¿verdad, Bennon?”
Bennon miró fijamente a Mare, pero entonces, sin dudarlo un instante, extendió sus alas y alzó el vuelo. Su gigantesco cuerpo, tan grande que llenaba todo el cielo, se deslizó con gracia por el aire. Mare, observando su vuelo, pateó el suelo con frustración como si estuviera desahogando su ira.
Una chispa se encendió en sus ojos, que habían estado apagados y aburridamente muertos excepto cuando lidiaba con los atacantes.
Ya había anticipado que su hermano llamaría a Larissa al palacio si se ausentaba. Por eso fingió estar enfermo a propósito y retrasó su agenda de manera excesiva durante una semana.
La preocupación por su esposa le subió a la garganta, pero Mare se la tragó. Todos pensaban que hacía lo que quería, pero incluso él poseía autocontrol. Había muchos ojos allí, incluyendo los de Gray. Todos eran los ojos de su hermano mayor, tratados como si fueran sus extremidades.
‘¿Debería matarlos a todos?’
Una mirada fría recorrió a los tres miembros del equipo. Se les erizó la piel en la nuca a aquellos que estaban trabajando arduamente.
Matarlos a todos allí no era una tarea difícil. Ya habían masacrado a docenas de personas, así que ¿qué más daba si se sumaban tres más? No había forma de que su hermano mayor lo rechazara por matar a esos tres. Mare ya tenía mucha sangre en las manos, y no era un vínculo que se rompiera solo porque añadiera tres muertos más.
Eso servirá de advertencia suficiente. – ‘Si no actúas con moderación como es debido, me será difícil contenerme, hermano.’ – Su mano se apretó alrededor de su guadaña, pero en lugar de cortarles la garganta, la soltó, como si la arrojara, desactivando la invocación. La guadaña que cayó en el aire, se convirtió en finas partículas, absorbida por la sombra.
<“Entonces prometamos no traicionarnos nunca.”>
Él colocó su dedo anular sobre el meñique tembloroso del pequeño niño e hizo una promesa. Si fueran hermanos de sangre habrían estado en conflicto por compartir un objetivo común, pero como eran desconocidos, que no compartían ni una gota de sangre, podían cooperar para alcanzar sus propios objetivos.
Traición.
Krone calificó el matrimonio de Mare como una rebelión, no una traición, sino como una rebelión. Parecía pensar que era una adolescencia tardía de su hermano menor, quien nunca había desobedecido su voluntad. Mare tampoco intentó negarlo ni corregirlo de ninguna manera. Los hermanos se esforzaron por no considerarlo una traición.
Se acarició los labios y luego dejó caer la mano.
Aún no era momento de rebelarse.
Todavía no.
* * *
“Larissa ha perdido la memoria.”
Las palabras que pronunció sabían amargas como medicina. Aunque la medicina era amarga, al menos era buena para el cuerpo, pero las palabras que escupía ahora no le servían de nada. Era incluso desolador. ¿Desolador? Era una sensación que nunca antes había sentido, en un rincón tan inesperado. Decidido a memorizarla, Mare miró a la persona sentada frente a él.
Su hermano mayor estaba sentado frente a la sencilla mesa de desayuno, en la que había una tortilla de tomate y un sándwich, los platos favoritos de Krone, y café negro importado del continente oriental. Krone entrecerró los ojos y miró a su hermano menor, como si intentara averiguar si lo que acababa de oír era verdad o mentira.
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