Capítulo 63 – Mi hija Arianna (3)
La prisión para la Duquesa era lo suficientemente buena como para tener una habitación individual e incluso un baño separado, pero Rachel sentía una profunda humillación y miedo.
Desde su nacimiento como Princesa de la Casa de Oblen, pasando por ser la esposa del Gran Duque del Este, hasta convertirse en la Duquesa de Bronte ahora, Rachel jamás había sufrido un trato tan cruel.
El recuerdo de haber encerrado a Arianna en un oscuro calabozo docenas de veces se había borrado hacía mucho de la mente de Rachel. A pesar de recibir un trato incomparablemente mejor que el de Arianna, Rachel no podía reprimir su rabia.
‘¡Arianna! ¿Cómo te atreves…?’
No podía creer que Arianna hubiera llegado tan lejos.
Rachel deliberadamente no le había enseñado nada a Arianna. Después de todo, la sabiduría lleva al deseo de libertad, y el deseo de libertad lleva a empuñar una espada.
Su plan era criar a Arianna para que fuera ingenua, después casarla con una familia necesaria y luego usarla para allanar el camino de Victoria, Helena y Joyson.
Sin embargo, en algún momento, Arianna cambió.
‘Desde entonces, desde aquella fiesta.’
La fiesta en el jardín celebrada en la Mansión Bronte en febrero para establecer conexiones para el debut de Helena. Ese fue el comienzo.
Arianna se comportó de forma ingenua en la fiesta aquel día, pero su comportamiento conmocionó a los nobles presentes.
‘¿Por qué cambiaste así de repente? ¿Desde cuándo llevas una espada en lo más profundo de tu interior?’
No podía entenderlo en absoluto.
No le permitió poner un pie en la biblioteca, e incluso cuando contrató a un tutor privado para sus dos hijas, no dejaba que Arianna se acercara. Era natural que Arianna no supiera ni de conocimientos ni de etiqueta, pero desde ese día, Arianna actuó con más astucia que nadie y usó modales dignos de un miembro de la familia imperial.
‘La di a luz después de tanto sufrimiento.’
La llevó en su vientre durante diez meses. La hija de un hombre que ni siquiera le gustaba le parecía un parásito, y aun así la sostuvo durante diez meses.
Debería haberle devuelto la bondad que le mostró, pero no podía perdonar que, en cambio, le hubiera clavado la espada que llevaba dentro.
‘¡Bastarda desagradecida!’
Durante la semana que estuvo confinada, su odio había crecido hasta el punto de estallar. Quería salir corriendo en ese mismo instante, agarrar a Arianna por el cabello y estamparla contra el suelo. No, quería clavarle un cuchillo en el corazón con sus propias manos.
Arianna no debería haber hecho eso. No debería haberle hecho algo tan cruel a su propia madre.
(N/T: Jaja… Arianna no puede, pero ella sí…)
Mientras rechinaba los dientes, ardiendo de rabia, oyó el sonido de la puerta de la prisión abriéndose. El sonido de pasos pesados que se acercaban y quien se detuvo frente a los barrotes de hierro era Gran Duque del Oeste.
“¡Padre!”
“Serás liberada hoy mismo.” (Rodian)
“¿Han revocado el veredicto?
La expresión de Gran Duque del Oeste se contrajo ante el comentario insensato de Rachel.
¿Revocar el veredicto?
Se ha emitido un edicto imperial. Incluso si fuera un edicto imperial injusto, jamás se cambiaría.
“Pagué la fianza.” (Rodian)
“Oh, ¿cuánto…?”
“Diez millones de oro.”
Diez millones de oro era el costo de vida de un año de la familia Ducal. Si a eso se le sumaba la multa de Rachel de 30 millones de oro y la de Gran Duque del Oeste de 10 millones, se habrían gastado la enorme suma de 50 millones de oro en ese incidente.
Era una cantidad que incluso haría tambalear las finanzas de Gran Ducado Oeste.
Sin embargo, no podía simplemente dejar que Rachel, la antigua Princesa de Gran Ducado Oeste, pasara seis meses en prisión. El Señor del Oeste necesitaba sacar a Rachel de la cárcel, aunque eso significara gastar una fortuna.
Fue una derrota aplastante. Le hervía la sangre, pero no había nada que pudiera hacer.
El Gran Señor del Oeste sabía sopesar las ganancias y pérdidas.
El asunto de la custodia de una chica de 16 años, que ni siquiera era la hija del Gran Señor del Oeste, no requería más esfuerzo que ese. De todos modos, ya que el abuso hacia Arianna ya se había revelado, no había necesidad de esforzarse más por silenciarla.
Tenía varios planes para usar de la bella Arianna, pero eso mismo podía hacerlo con sus otras nietas.
(N/T: Voy a disfrutar esa parte, porque eso si le va a doler a Rachel, y espero que se revuelque en el estiércol del dolor.)
El Gran Señor del Oeste sabía muy bien que no ganaría nada aferrándose a algo que ya había perdido.
“Arianna… Arianna, ¿qué está haciendo esa chica ahora? ¿Se fue al Territorio Este?”
El Gran Señor del Oeste miró fijamente a Rachel, quien preguntaba con los ojos muy abiertos, y luego dijo.
“Deja de preocuparte de ella ahora, no tiene ninguna relación con nosotros.” (Rodian)
“¡No podemos permitir que esto termine así!”
“Se ha emitido un edicto imperial.” (Rodian)
“¡Tiene que haber una solución!”
“¡No la hay!” (Rodian)
Mientras el Gran Duque del Oeste gritaba furioso, Rachel se estremeció. El Gran Señor del Oeste habló con el rostro contraído como el de un demonio.
“¡Es un edicto imperial! De todos modos, Su Majestad el Emperador seguramente ya cambió su opinión sobre nosotros a raíz de ese incidente. Si intentas alguna artimaña y volvemos a perder el favor de Su Majestad, será imposible recuperarlo. ¿Entiendes, Rachel? No vuelvas a tocar a esa niña, ni siquiera pienses en ella como la hija que diste a luz. ¡Vive como si ella no existiera en este mundo!” (Rodian)
“Pero…”
Las lágrimas corrían por las mejillas de Rachel, pero el Gran Duque del Oeste la miraba con frialdad.
“En cuanto regreses al territorio Oeste, asegúrate de educar bien a las niñas. Tienes que conseguir que una de ellas entre en el Palacio Imperial como sea.” (Rodian)
“¿Crees que eso es posible en esta situación? ¡Mis hijos y yo nos hemos convertido en los infames villanos que abusaron de Arianna!”
“Eso se puede cubrir con un incidente más escandaloso. Pronto, estallarán rumores de un romance entre la hija de un Conde del Imperio y el actor de una compañía teatral. También se correrá el rumor de que cierta Condesa se enamoró de un caballero y se prepara para fugarse. Hay muchas historias mucho más sensacionales que el abuso infantil, así que no hay de qué preocuparse.” (Rodian)
***
Arianna tardó más de diez días en recuperarse por completo.
Mientras yacía en su lecho de enferma, el anterior Gran Duque y su esposa la visitaban varias veces al día para cuidarla y se quedaban a su lado antes de marcharse.
En cuanto Arianna se levantó de su lecho de enferma, fue a visitar primero al anterior Gran Duque y a su esposa para expresarles su gratitud por sus esfuerzos durante el juicio.
“No hay nada que agradecer.”
Dijo Carradine, sujetando con fuerza la mano de Arianna con ambas manos.
“Arianna, esto es lo que se supone que debemos hacer. ¿Entiendes? No es algo por lo que debas estar agradecida. Más bien, deberíamos ser nosotros quienes nos disculpemos por no haber podido cuidarte hasta ahora.” (Carradine)
Arianna no entendía en absoluto la cultura de la familia White.
Rachel siempre le había dicho a Arianna que debía agradecerle por haberla criado y devolverle lo que le había dado. Era natural expresar gratitud puntualmente cada vez que hacían algo por ella.
Sin embargo, tanto el Gran Duque del Este como el Gran Duque predecesor y su esposa le habían dicho que no diera las gracias cuando expresara gratitud, así que no tenía ni idea de qué se suponía que debía decirles.
Theodore dijo.
“¿Puedes emprender el viaje de regreso? Puedes descansar más.” (Theodore)
“Estoy muy bien ahora. La medicina que me recetó Sir Isaac ha funcionado de maravilla.”
“Ya veo. La familia Peren ha tenido ese talento durante generaciones. Nosotros también hemos recibido ayuda de su padre varias veces en el pasado.” (Theodore)
Todos los preparativos para partir hacia el territorio Este estaban listos. Decidieron partir a la mañana siguiente.
Entonces, Arianna fue a ver al Gran Duque del Este. Russell, que había estado leyendo en el estudio, cerró apresuradamente su libro en cuanto Arianna entró y se acercó a ella.
Sus ojos azules, llenos de preocupación, la recorrieron de arriba abajo. Al ver el ceño ligeramente fruncido de Russell, Arianna recordó al Russell que había conocido en una fiesta imperial años atrás en su vida pasada.
Fue a raíz de ese extraño sueño que tuvo tras desmayarse que empezó a pensar que lo que había interpretado como una mirada de desprecio podría ser en realidad algo completamente distinto.
‘¿Qué era eso en realidad?’
En ese sueño, se convirtió en Russell. Cada vez que recordaba las emociones que sentía como Russell, su corazón se entumecía cada vez más. Se encontraba interpretando constantemente la mirada de Russell, su ceño fruncido y sus labios rígidos de una manera que le convenía.
“Arianna, ¿puedes caminar ahora?” (Russell)
Había llegado a considerar incluso su voz brusca como cariñosa.
Arianna apretó con fuerza su corazón, que poco a poco se entumecía, y dijo:
“Sí, ya estoy completamente recuperada. Gracias por cuidarme durante todo este tiempo.”
“¿Gracias? Es algo que debo hacer naturalmente. No hay nada que agradecer, no digas eso, Arianna.” (Russell)
Otra vez con lo mismo.
Le dió las gracias porque había algo que agradecer, así que ¿por qué insiste en que no le dé las gracias?
“Ya envié la noticia al territorio Este. A estas alturas, la gente del territorio Este seguramente espera con gran alegría el regreso de la Princesa.” (Russell)
‘¿De verdad la esperaran con alegría?’
¿Habrá alguien que se alegre de ver regresar a una niña que dejó el Territorio Este inmediatamente después de nacer y creció en el Gran Ducado Oeste?
Habiendo vivido una vida que no trajo alegría a nadie, no tuvo más remedio que tomar las palabras del Señor del Este con escepticismo.
“El Gran Duque del Oeste dejó el Imperio anteayer, ya que se ha marchado, nadie te estará vigilando. Si lo deseas, puedes dar una vuelta por la ciudad antes de partir. Asegúrate de ir acompañada de un caballero escolta.” (Russell)
“Sí, Su Alteza. Así lo haré.”
Arianna hizo una leve reverencia y salió del estudio. Su caballero escolta, Lanster, la esperaba afuera del estudio.
Mientras Arianna se dirigía hacia la puerta principal, Lanster preguntó:
“¿Va a salir?” (Lanster)
“No, solo quiero tomar un poco de aire fresco en el jardín.”
Arianna no tenía intención de pasear por la ciudad.
Habiendo llamado la atención lo suficiente durante el juicio por la custodia, no quería revelarse hasta su regreso.
Mientras seguía a Arianna hacia el jardín, Lanster dijo:
“Todos se alegrarán cuando la Princesa regrese.” (Lanster)
“Bueno, no estoy segura de que sea así. Antes vivía en el Gran Ducado Oeste, pero ahora me convertí en la Princesa del Gran Ducado Este; ¿no habrá una fuerte oposición?”
“Mi Señor a menudo hablaba de la Princesa.” (Lanster)
Arianna detuvo sus pasos y se giró para mirar a Lanster.
“¿Su Alteza hablaba de mí?”
“Sí. Dijo que eras así de pequeña cuando nació.” (Lanster)
Lanster formó un puño con las manos.
“Solía hablar como si la echara de menos, diciendo que tuvo que tener cuidado incluso al cargarla por miedo a que se rompiera. Cada vez que los caballeros oíamos esas palabras, sentíamos una punzada de tristeza.” (Lanster)
“…”
“Como era el único recuerdo que tenía con la Princesa, daba la impresión de que solo hablaba de él cada vez.” (Lanster)
Arianna cerró la boca de golpe.
‘Siempre te estaré esperando aquí.’
Recordó el pensamiento que tuvo cuando se convirtió en Russell.
De repente, sintió un dolor punzante en el corazón, pero no entendía por qué.
“Anhelábamos que la Princesa visitara el Gran Ducado Este, aunque solo fuera una vez y creara otro recuerdo para nuestro Señor. Ahora que se ha convertido en la Princesa del Este, naturalmente, estamos encantados.” (Lanster)
Arianna tragó saliva, conteniendo las lágrimas que le subían a la garganta.
<“No quería dar a luz a alguien como tú.”> (Rachel)
<“Siempre te estaré esperando aquí.”> (Russell)
<“Ojalá hubieras muerto en mi vientre.”> (Rachel)
<“Solo quería tomar la mano de nuestra pequeña.”> (Carradine)
<“¿No deberías al menos ganarte el sustento?”> (Rachel)
<“Todo está bien, así que descansemos primero, ¿de acuerdo?”>
<“¿Por qué actúas así? ¡Al menos deberías hacer lo que te dicen!”> (Rachel)
<“¿Por qué estás aquí sentada haciendo algo que no quieres hacer?”> (Isabelle)
<“Ni te molestes en decir que estás tan enferma. Deja de molestarme y vete.”> (Rachel)
<“Piensa en mí como tu único tío y relájate. ¿Entendido?”> (Fellows)
Otras voces se mezclaron con la voz de Rachel, que siempre oía. La calidez que emanaba de una voz áspera pero afectuosa disipó el tono frío.
Las múltiples cadenas que Rachel había colocado con sus incesantes maldiciones comenzaron a resquebrajarse.
Arianna pudo respirar un poco.
Nameless: Nos quedamos aquí, nos vemos la próxima semana.
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