MCCED – 17

MCCED – Episodio 17.

 

Miré de reojo a Mare, que tenía una expresión tranquila. Él ató el cordón de mi máscara y me la colgó del cuello.

Milia se acercó sigilosamente junto a Mare y susurró:

“Sabe, Teniente Coronel. ¿La persona que está a su lado es su esposa? ¿La famosa Larissa?” (Milia)

“Si la miras, se desgasta. ¡Apártate!”

“¡Guau, es la primera vez que la veo!” (Milia)

Milia dio saltos en su lugar. Su intento de balbucear sobre lo famoso que era el Teniente Coronel como romántico en su trabajo fue inútil. Justo cuando a Mare le destellaron los ojos horrorosamente, Hereis la silenció. Sin poder soportarlo más, apartó a Milia, que forcejeaba a un lado. Milia Se desplomó en la silla como una muñeca de madera indefensa.

Hereis se aclaró la garganta y se pasó la mano por el cabello. Pero en lugar de llamar la atención de Mare, solo logró captar la mía. Él negó con la cabeza, como si dijera que no, y yo también aparté la mirada en silencio.

“En fin, ahora que nos hemos visto, creo que debería ponerse a trabajar, teniente coronel.” (Hereis)

“Estoy ocupado fingiendo estar enfermo.”

“Lo sé porque tengo ojos. Pero…” (Hereis)

Hereis dudó un momento. Fue un momento de vacilación fugaz, sin saber que palabras elegir. Parecía extremadamente cauteloso.

No dejaba de observar repetidamente mi rostro. Parecía algo difícil de decir en mi presencia. Me habría gustado apartarme si hubiera podido, pero tampoco puedo moverme a mi antojo sin el permiso de Mare. Tras enviarle varias señales con los ojos, Hereis se rindió y con un suspiro, soltó:

“Hay un problema relacionado con la invocación del diablo de la teniente Asilia.” (Hereis)

La mirada de Mare, que siempre había sido indiferente y desdeñosa ante cualquier palabra, cambió. Por primera vez, volvió su mirada hacia Hereis. El frío superficial bajo sus ojos me hizo sentir como si mi cuerpo se hubiera congelado, aunque nuestros ojos no se cruzaron.

“Cuéntame más en detalle.”

Las comisuras de los labios de Mare se levantaron.

“No recuerdo haber dado permiso para la invocación. ¿Me falla la memoria?”

Parecía haber tocado profundamente los nervios de Mare. Hereis, quien había hablado, parecía entender la razón. Desde el principio, cuando comenzó a hablar, parecía bastante nervioso, eligiendo cada palabra con cuidado.

“Lo he autorizado en tu nombre.” (Hereis)

Ja, Mare soltó una carcajada.

“¿He estado demasiado tranquilo últimamente? ¿Por qué de repente me tratas como a un jefe de paja*?”

(N/T: * La expresión «바지 사장처럼» (como un baji-sajang) se refiere a actuar o ser como un testaferro o un «jefe de paja». Literalmente significa «presidente de pantalones». Se usa para describir a una persona que figura oficialmente como el dueño o director de una empresa, pero que en realidad no tiene poder ni autoridad. Su único propósito es poner su nombre en los documentos legales para proteger al verdadero dueño o para ocultar actividades ilícitas.)

Milia, que se había levantado de la silla con dificultad, se tapó la boca con ambas manos y se echó hacia atrás. Al encontrarse con su mirada, ella negó con la cabeza, era una señal de que no debía intervenir bajo ninguna circunstancia. No tenía intención de interferir en ese ambiente hostil. Lejos de interferir, quería huir de inmediato.

La actitud de Mare había cambiado de repente. Sonreía, como si amenazara juguetonamente, pero una palpable intención asesina impregnaba su cuerpo. El aire bajo la tienda se volvió denso, sin embargo, esa aura se desvaneció rápidamente. Mare me miró de reojo y se calmó al instante.

“¿Qué clase de diablo?”

En lugar de provocar una pelea, Mare parecía haber decidido iniciar la conversación.

Milia, que había estado observando, se quedó boquiabierta. Luego, hizo un puchero, diciendo algo como: “Lady Larissa es la mejor.”

“No sé nada de eso. Solo hay hechiceros oscuros entre nosotros, el Teniente Coronel y Asilia, ¿no?” (Hereis)

Mare se sumió en sus pensamientos por un momento. O mejor dicho, no pensó realmente. Después de unos segundos, llegó a una conclusión y se giró hacia mí. Una expresión de incomodidad apareció en su rostro, que antes había estado ardiendo de hostilidad hacia Hereis. Ante este cambio, tan repentino como el deshielo de un glaciar, Milia le dio un puñetazo en el brazo a Hereis con el puño.

“Capitán, creo que mis ojos me engañan.” (Milia)

“Cállate, creo que mis ojos también están mal.” (Hereis)

“Lo siento, Larissa. ¿Te importa si voy y regreso por un momento?”

‘Oh, ¿necesitas mi permiso para hacer eso?’

Detrás de él, Hereis y Milia asintieron a la vez. Incluso juntaron las manos, como si suplicaran permiso.

De alguna manera, presentía que algo grave ocurriría si no lo permitía.

No, más bien, ¿podría hablar con él ahora mismo? Miré furtivamente a mi alrededor y hablé en tono tan bajo que apenas se podía oír.

“¿Es algo muy serio?”

“Un poco.” (Mare)

Se puso un poco más serio, pero su tono permaneció indiferente. Podía percibir claramente su determinación de dejarlo todo y explorar el mercado nocturno conmigo si podía.

“Si no vamos ahora, la vida de Asilia podría correr peligro, pero en realidad no es nada grave.” (Mare)

¡Eso es completamente inesperado!

Mi rostro palideció.

Eso parece ser un asunto un poco serio. ¡Un asunto increíblemente serio!

“¡Ve y vuelve rápidamente!”

“No es algo por lo que debas preocuparte. Después de todo, Asilia y tú son completas desconocidas la una para la otra.” (Mare)

‘¡Esa no es la cuestión! Sea alguien que conozco o no, es una cuestión de vida o muerte. ¿Cómo puedes decir que no es gran cosa?’

¿Son todos los hechiceros oscuros así por naturaleza? Aunque sea una desconocida, probablemente sea cercana a Mare; bueno, aunque no lo fuera, era una colega y subordinada. ¿Cómo puedes tratar a alguien así con tanta indiferencia?

Como si estuviera esperando a que terminara de hablar, Hereis dio un paso al frente ofreciéndose a guiarlo. Milia también levantó la mano, ofreciéndose a protegerme como un muro de hierro. Mare negó con la cabeza ante la oferta de los dos.

“Cambiemos de roles. Milia guía, Hereis se queda.” (Mare)

Mare habló con frialdad, su tono era tan frío como el hielo. Una sonrisa burlona se dibujó en su rostro mientras continuaba.

“¿Qué harás si mi guadaña roza accidentalmente el lugar donde suele estar tu cuello? ¿Verdad, Hereis?” (Mare)

Hereis cambió de opinión y se ofreció a protegerme como un muro de acero. Milia, que valoraba su vida, levantó ambas manos y se ofreció a acompañarlo de inmediato.

“Vuelvo pronto, Lari. Espérame un momento.” (Mare)

Mare murmuró melancólicamente, sosteniendo mi mano. Me pregunté si se le estarían llenando los ojos de lágrimas como antes, pero afortunadamente no se le enrojecieron los ojos. Simplemente murmuró algo sobre tener miedo de dejarme sola, como si su mundo se estuviera derrumbado. Detrás de él, Milia estaba golpeándose la cabeza, quejándose de problemas de audición.

…Tengo que enviarlo rápidamente.

“Entonces date prisa y vete. Termina rápido y vuelve.”

Aunque yo esté sola, no pasará nada, pero se necesita actuar de inmediato para ayudar a alguien cuya vida está en peligro inminente. Lo empujé por el hombro y Mare soltó un suspiro.

Él siguió obedientemente a Milia. Su mirada ansiosa permaneció fija en mí hasta que salió de la tienda. Sin embargo, cada vez que nuestras miradas se cruzaban, él sonreía suavemente, como si intentara tranquilizarme. De hecho, cada vez que sonreía, mi corazón se calmaba.

Se fueron, y me quedé sola con Hereis en la tienda. Un silencio incómodo flotaba en el aire.

Hereis, que se mostraba nervioso por Mare, cerró la boca con firmeza. Me dio la espalda y se quitó la túnica. Su cabello, más fino que el de una mujer, le caía por la espalda. Al quitarse la túnica, vi un uniforme negro similar al que llevaba Mare.

“Lady Larissa.” (Hereis)

Supongo que fui la única que se sintió incómoda con el silencio, ya que Hereis me llamó con calma. La hermosa voz que se elevaba sin esfuerzo al cantar se sintió de alguna manera extraña al pronunciar mi nombre.

“¿Sí, sí?”

“He oído que perdió la memoria. Me lo dijo el teniente coronel.” (Hereis)

Entonces se giró hacia mí, mientras yo quedé paralizada.

Bajo su cabello suelto, su rostro estaba cubierto por una fina media máscara, como las gráciles curvas de un pez. Cubría con precisión el lado izquierdo de su rostro.

Mi cuerpo se congeló por un instante.

Me dejé caer en la silla, sintiéndome mucho más a gusto que antes. Si Mare, quien había dicho con sus propias palabras que debía mantener mi amnesia en secreto, lo había confesado él mismo, entonces debía ser una persona digna de confianza.

Al mirar hacia arriba a Hereis, vi su rostro iluminado por la luz.

“¿Puedo llamarlo Señor Hereis?”

Quizás porque tenía frente a mí a alguien que conocía mi condición, mis palabras salieron con mucha más facilidad.

“Solo Hereis.” (Hereis)

“¿Así es como originalmente te llamaba?”

“Sí. Pero no éramos cercanos, ni mucho menos amigos que intercambiaban palabras. ¿Solo me trataba como a un subordinado del trabajo de su esposo?” (Hereis)

Hereis era la única persona que decía conocerme.

Después de hablar, Hereis soltó una pequeña risa. Era una risa mucho más apropiada que una expresión de sorpresa o un suspiro. Durante toda la obra, solo pude ver la línea de su mandíbula y las comisuras de sus labios bajo la capucha. Su sonrisa se había vuelto familiar. Era una sonrisa que había visto a lo largo de la obra.

“Excepto Su Alteza, soy el único que lo sabe. Una persona que parece inmune, aunque lo apuñalaran con una espada de repente pide una licencia por enfermedad, uno podría pensar que se acaba el mundo. Lo descubrí al causar un alboroto; nadie más lo sabe.” (Hereis)

“Ah, sí.”

No hacía falta entrar en tantos detalles. No era algo que quisiera saber especialmente, así que respondí de manera indiferente.

Hereis suspiró, explicando que la repentina baja por enfermedad de Mare había desorganizado enormemente su agenda.

“¿Entonces por qué estás representando una obra aquí?”

“Estaba vigilando de incógnito después de oír rumores de la aparición de un mago no registrado. Ah, claro. Es un secreto.” (Hereis)

‘¿Puedo confiar en esta persona?’

Quería agarrar a Mare del brazo y preguntarle de inmediato. ¿De verdad está bien que esa persona ande por ahí contando que he perdido la memoria? Lo soltará sin más, y entonces dira: ‘¡ups!, se me escapó.’ – ¡Dirá una sola palabra y se acabó todo!

No se he dicho a nadie, dijo Hereise con calma, sin ningún atisbo de urgencia.

“Estamos en una misión encubierta, pero de los dos hechiceros oscuros de nuestra compañía, uno ha desertado y el otro ha tenido un problema, así que no hemos podido hacer nuestro trabajo correctamente.” (Hereis)

El hechicero oscuro que desertó es Mare, y el que estaba en apuros era Asilia. Sentí curiosidad por esa persona cuyo rostro ni siquiera conocía. Al mismo tiempo, surgió una reticencia a saber más. La magia negra aún me causaba cierta inquietud.

Pero la curiosidad finalmente triunfó.

“¿Qué significa que ha habido un problema con la invocación del diablo?”

“¿Eh? ¿No lo sabe? Ah, cierto. Ha perdido la memoria.” (Hereis)

Como es un conversador muy persuasivo, sabía que Hereis respondería rápidamente a mi pregunta. Como era de esperar, él mismo lo justificó diciendo que había perdido la memoria. Mi desconfianza hacia él creció rápidamente. Estaba decidida a contárselo a Mare cuando regresara, pensando que probablemente no era una persona de fiar.

“En el Reino, puedes invocar y comandar diablos bajo la supervisión de un mediador. Normalmente, incluso si solo invocas demonios y haces un contrato, se te llamará hechicero oscuro.” (Hereis)

“¿Demonios?”

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