Arco 2: Las oscuras ondas del pasado, lentas y constantes
Capitulo 31
El tercer lugar fue el dormitorio de Wen Xiaohua. Su cama estaba algo sucia; mejor que la de Lu Ji, pero peor que la de Xu Sheng. Las paredes estaban cubiertas de horarios de clase, folletos de festivales de anime y un póster de una marca deportiva promocionada por una celebridad. En su estantería había libros para el examen de postgrado y algunos de autoayuda para el éxito. El escritorio estaba desordenado, pero no sucio. En el armario predominaban las camisetas blancas, algunas con estampados de dibujos animados.
Tras dejar la universidad, la pareja visitó las viviendas de los dos que ya se habían graduado.
Rong Xiaofeng compartía piso con una compañera. Su habitación era pequeña, con un mosquitero rosa y muchas fotos de sus cosplays pegadas en la pared. El cuarto estaba desordenado y algo sucio, con ropa amontonada en una esquina. Su armario era blanco y su ropa, aunque se veía barata, seguía las últimas tendencias y era muy colorida. Bo Jinyan notó unas plantas en el balcón y le preguntó a la compañera: “¿Quién cuida de estas plantas?”
“Oh, son mías” respondió la chica.
“¿Rong Xiaofeng no tenía plantas?”
La chica, aún en shock por la noticia, respondió: “No… ella no tenía paciencia para eso. Solo le gustaba la música y el cosplay.”
Jiang Xueran parecía tener una situación económica más desahogada, pues alquilaba un apartamento de una habitación para él solo, aunque en un edificio viejo y alejado. Su habitación estaba relativamente ordenada. Tenía camisas y pantalones de vestir caros colgados en el armario, pero la decoración era fría y austera, sin rastro de personalización. Predominaban el negro, el blanco y el gris. En su estantería solo había libros de negocios y finanzas.
Al salir, Bo Jinyan preguntó: “¿Lo has visto todo con claridad?”
“Sí” respondió Jian Yao.
“Ya sé cuál es el secreto que esconden” dijo Jinyan. “Los tres están mintiendo.”
Jian Yao asintió: “Creo que yo también lo sé.”
Jinyan sonrió levemente: “La flor de la psicología criminal florece cada vez más en ti.”
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ
En la sala de interrogatorios, bajo una luz blanca y cegadora, el primero en pasar fue Wen Xiaohua. La estrategia de Fang Qing siempre era empezar por el eslabón más débil.
Aunque Xiaohua parecía más calmado que la tarde anterior, Fang Qing sabía que su temple era como el papel: fácil de romper.
“¿Cuándo te uniste al club?” preguntó Fang Qing sin prisa.
“Hace dos años… en la primera mitad.”
“¿Quiénes estaban entonces?”
“Rong Xiaofeng y Jiang Xueran.”
“¿De qué te encargabas?”
“De interpretar personajes shota y de los recados.”
Fang Qing frunció el ceño ante el término ‘shota’. An Yan se inclinó para explicárselo al oído y Fang Qing asintió.
“¿Alguien te vio cuando compraste el agua el día anterior?”
Xiaohua se puso rojo: “No me fijé.”
“¿Te detuviste en el camino?”
“¡No!”
Pronto, el tono se volvió más agresivo. Fang Qing lo miró fijamente: “¿Seguro que nadie más tiene llave del estudio?”
“Creo que no.”
“Pero el veneno estaba en el agua” dijo An Yan con frialdad. “Aparte de los dos muertos, solo ustedes tres tuvieron acceso a ella.”
Xiaohua entró en pánico: “¡No lo sé! ¡No fui yo! ¿Por qué iba a matarlos?”
“Entonces, ¿quién crees que fue?” preguntó Fang Qing con dureza.
“No… no lo sé.”
“Alguien tuvo que ser” insistió Fang Qing. “El veneno no entra solo en las botellas. Si ocultas algo, ¿quién sabe si tú serás la próxima víctima?”
Xiaohua tembló. Tras un silencio, levantó la vista: “Jiang Xueran. Es un tipo muy frío. Si alguien lo hizo, tiene que haber sido él.”
“¿Qué motivo tendría?” preguntó Fang Qing.
Xiaohua bajó la cabeza: “No lo sé. Ustedes me obligaron a decir un nombre.”
Finalmente, Fang Qing sacó el muñeco del pequeño monje que Jinyan encontró.
“¿De quién es este adorno?”
“No recuerdo bien… quizá de Lu Ji” respondió Xiaohua.
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ
La segunda fue Xu Sheng. Ella se mostró tan lacónica como siempre.
“¿Quiénes estaban cuando te uniste?”
“Rong Xiaofeng, Jiang Xueran y Wen Xiaohua.”
“¿Quién les maquillaba el día del evento?”
“Nadie, no teníamos dinero. Lo hacíamos nosotros mismos.”
“¿Notaste a alguien tocar el agua?”
“No. El agua la trajo Wen Xiaohua.”
“¿Sospechas de él?”
“No, él no tendría motivos para matarnos.”
“Entonces, ¿quién?” insistió Fang Qing usando la misma táctica del miedo. “El veneno estaba en todas las botellas. Si ocultas algo, podrías ser la siguiente.”
Xu Sheng palideció. Tras un silencio, murmuró: “Jiang Xueran. Es egoísta y no tiene sentimientos. Pero no sé por qué lo haría. Solo sé que no pudimos ser ni Xiaohua ni yo.”
Al ver el muñeco del monje, respondió sin dudar: “Es de Wen Xiaohua.”
Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ♥ Ƹ̴Ӂ̴Ʒ Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ
Jiang Xueran fue el último. Se mostró muy calmado, casi indiferente.
“Fundé el club con Xiaofeng” explicó. “Teníamos que disolverlo porque ya nos graduamos. El cosplay es para la universidad; en el trabajo no hay tiempo ni dinero para eso.”
“¿Quién puso el veneno?” preguntó Fang Qing.
A diferencia de los otros, Xueran no dudó: “Fue Xu Sheng. Es una huraña, nadie sabe qué piensa. Xiaohua no tiene agallas, así que solo queda ella.”
Cuando Fang Qing le dijo que sus compañeros sospechaban de él, Xueran estalló: “¿Yo? ¿Para qué iba a matarlos? ¡Eso es una calumnia! Fue Xu Sheng, estoy seguro. O… ¿han pensado en los muertos? Quizá Lu Ji y Rong Xiaofeng pusieron el veneno para suicidarse y llevarnos con ellos. ¡Como en las series de detectives!”
Finalmente, Fang Qing le mostró el muñeco. Xueran vaciló un momento antes de responder: “Probablemente era de Rong Xiaofeng.”
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Sección Especial: Teatro Familiar (Varios años después)
Jian Yao es muy ordenada, pero notó que la habitación de su hijo, Bo Jian, siempre estaba hecha un desastre.
“¿A quién habrá salido este niño tan desordenado?” preguntó Jian Yao a Bo Jinyan.
“¿Hay alguien así en nuestro entorno?” respondió Jinyan con tono académico.
Ambos pensaron de inmediato en An Yan, el «hermano mayor» y amigo del pequeño Bo Jian. Su casa siempre parecía un pajar.
Esa noche, Jinyan habló con su hijo:
“Hijo, deja de aprender los malos hábitos de An Yan. Tu cuarto parece una escena del crimen.”
“Es mi estilo de vida” respondió el pequeño Bo Jian con calma.
“¿Quieres vivir como un soltero ermitaño cuando seas mayor?”
“Como si tú no lo hubieras sido” replicó el niño.
“¡Inaudito! Cuando conquisté a tu madre, ¡An Yan todavía estaba contando monedas para videojuegos!”
Bo Jian guardó silencio y abrió un cajón lleno de cartas perfumadas.
“Estas son solo las cartas de amor de este semestre” dijo el niño. “Si quiero novia, puedo tenerla cuando sea. Por cierto, papá, ¿tú recibías cartas de amor en la escuela?”
“… Lamentablemente, no deseo continuar con esta conversación” concluyó Bo Jinyan.
“Claramente, yo tampoco” zanjó el hijo.

