ELDD – 106

Capítulo 106 – Rachel y la Emperatriz

 

Rachel estaba de pie nerviosamente frente la sala de audiencias del Emperador.

Los rumores sobre los movimientos de Clint se extendieron por todas partes. Algunos nobles temían que estallara una guerra civil.

Los caballeros del ducado poseían habilidades comparables a las de los caballeros del Emperador.

No, con el ímpetu actual, la Guardia Imperial no podría ganar fácilmente.

El Emperador había sido negligente con el entrenamiento de sus caballeros durante bastante tiempo.

Sin embargo, el Duque desarrollaba constantemente la orden de caballeros de élite de la Casa Valentine. Ahora, podían considerarse sin lugar a dudas como los caballeros más hábiles del Imperio.

Rachel se mordió las uñas mientras pensaba eso.

De repente, le vino a la mente el rostro de Clint mientras intentaba matarla. Pensó que matando a Psyche se sentiría aliviada, pero no fue así.

“…”

Se acarició el cuello distraídamente, la sensación de Clint estrangulándola era terriblemente vívida.

<“Dímelo otra vez. ¿Quién murió?”

La voz de aquel día pareció reproducirse escalofriantemente de nuevo.

<“¡Maté a esa mujer!”>

Rachel, como si estuviera poseída por la locura, habló llena de éxtasis.

‘Finalmente, maté a esa mujer.’

‘¡Finalmente maté a esa mujer que era como una espina en mi costado!’

‘¡Quiero que sientas en carne propia el precio de elegir a esa mujer en lugar de a mí!’

Esperaba que él se desmoronara.

Así que no le importó que Clint intentara matarla, pensó que era una reacción natural.

Deseaba que sufriera aún más terriblemente…

Sintió que algo iba mal.

<“¡Ugh!”>

Clint realmente tenía la intención de matar a Rachel.

No, realmente debería haber muerto, la supervivencia de Rachel se debía únicamente al poder de la magia oscura.

Hasta que su respiración se detuvo por completo, Clint no la soltó.

Pronto, la fuerza abandonó el cuerpo de Rachel y el calor comenzó a desvanecerse lentamente. La falta de flujo sanguíneo le hacía sentir las yemas de los dedos de las manos y los pies frías y entumecidas. La sensación de falta de aire en su cuerpo era desconocida y aterradora.

Pronto, su visión se volvió borrosa y se quedó sin aliento y se preguntó si realmente se estaba muriendo. Pronto, Clint también desapareció.

Cuando recuperó la consciencia, ya estaba completamente oscuro.

“¡Ugh…!”

La sensación de haber cruzado el umbral de la muerte fue tan escalofriante y aunque la magia oscura le había salvado la vida, la sensación de muerte envolviendo todo su cuerpo era inolvidable y aterradora.

“¡Ugh…! ¡Ugh…!”

Ella, gritó involuntariamente y se arrastró por el suelo llorando.

No quería volver a experimentar algo tan terrible.

“Ahh…”

Rachel ya no quería recordar ese día, ella sacudió con la cabeza y rápidamente apartó la mano de su cuello.

Desde ese día, Rachel no pudo librarse de su miedo a la muerte.

Antes no era así, había pensado que con gusto enfrentaría la muerte, había pensado que podría vender su vida y su alma si tan solo pudiera destruir a Clint y a Psyche.

Pero el miedo a la muerte, que se cernía sobre ella, era algo que ni siquiera la magia negra pudiera vencer.

La consumía un deseo innecesario de vivir más.

Por eso había acudido ese día al Emperador.

Porque creía que Clint realmente podría matarla.

Psyche estaba muerta. Rachel recordó el día en que Psyche murió.

<“Aquí, el collar de la Duquesa.”>

Para asegurar de que el trabajo se hizo correctamente, Balak, le entregó el collar de Psyche.

Rachel lo aceptó con cuidado. El calor de Psyche persistía, haciéndola sentir incómoda, pero la extraña euforia de que realmente estuviera muerta llegó junto con el miedo a la muerte.

Había planeado reunirse con el Emperador y pedirle protección, pedirle que la escondiera en el palacio.

Pero durante días, sus solicitudes de audiencia habían sido rechazadas.

Nunca había sucedido algo así.

Siempre que ella pedía ver al Emperador, él lo dejaba todo de lado y venía a verla.

El Emperador siempre sentía lástima por ella, parecía que le dolía profundamente haberla registrado como miembro de la familia del conde, a pesar de ser su propia hija. Parecía entristecerse por no poder declarar con orgullo en ningún lugar que era su propia hija.

Al principio, ella explotó su compasión. En ese momento, el Emperador aún mantenía una cierta distancia y escuchaba sus palabras, pero tras la intervención de su madre, Siella Plank, el Emperador empezó a hacer todo lo que Rachel le pedía.

Más tarde, se enteró que eso era un síntoma de adicción a la magia negra, lo sabía, pero ¿qué importaba? Mientras sea como ella quiere, ¿qué más da?

Pero…

‘¿Por qué?’

Últimamente, era increíblemente difícil ver al Emperador. El primer día, pensó que algo extraño estaba sucediendo.

Pero a medida que un día se convertía en dos, y dos en tres, empezó a pensar que algo no iba bien.

Rachel, que estaba esperando en la sala de espera del Palacio Imperial, no podía soportarlo más.

El primer día, dijeron que el Emperador no se sentía bien.

Originalmente, él solía cansarse justo después de un banquete, así que simplemente supuso que esa era la razón.

Pero incluso entonces, sintió una punzada de decepción.

Sin embargo, al segundo día, le negaron una reunión por la misma razón.

E incluso ahora también …

Era increíblemente frustrante que le siguieran diciendo que esperara, pero no la dejaran entrar.

¡También tenía que decirle que Clint podría atacar en cualquier momento!

La idea impacientó a Rachel, así que se levantó del sofá y se enfrentó al chambelán que montaba guardia frente a la puerta que conducía al interior del palacio.

“¿Hasta cuándo piensa hacerme esperar?”

“Lo siento, Condesa. Solo estaba transmitiendo lo que me dijeron…” (Chambelán)

El chambelán era muy consciente de las frecuentes incursiones de Rachel en el palacio Imperial como una alborotada. Él pensó en secreto que era una buena lección para ella, pero por fuera fingía genuina lástima.

Después de todo, hace un momento la Emperatriz acababa de ordenarle que hiciera esperar a Rachel un poco más antes de enviarla de vuelta.

“¿Está seguro de haberle comunicado mi visita a Su Majestad?”

“Sí, lo hice.” (Chambelán)

“¿Le ha dicho a Su Majestad el Emperador que Rachel Plank ha llegado?”

“Sí, es correcto.” (Chambelán)

Rachel quiso cerrar la boca del chambelán, quien respondió con tanta firmeza, pero apenas logró contener su ira.

“Si no has actuado correctamente, tendrás que asumir la responsabilidad.”

“…Lo entiendo.” (Chambelán)

El chambelán se tragó una risa hueca y bajó la cabeza.

Si Rachel hubiera sido la misma de siempre, podría haber ignorado al sirviente y haber ido a ver al Emperador.

Sin embargo, como dijo que el Emperador estaba enfermo, no podía actuar imprudentemente.

“Esperaré un poco más, así que llámame cuando sea el momento de entrar.”

“Así lo haré.” (Chambelán)

El chambelán sonrió levemente y respondió cortésmente.

A Rachel no le gustó nada eso, pero decidió esperar un poco más.

Y se juró que hoy no se iría sin hacer nada, tenía que ver al Emperador, pasara lo que pasara.

Solo esperaría un poco más…

Rachel se cruzó de brazos y volvió a sentarse.

Y después de un largo rato, el chambelán se presentó ante ella y se quedó de pie con una actitud respetuosa.

“¡Oh!”

Rachel sonrió radiante, pensando que era una invitación a entrar.

“Lo siento, pero Su Majestad se encuentra también muy mal hoy, así que preguntó si podrías volver más tarde.” (Chambelán)

“¡Qué!”

Rachel se quedó paralizada, mientras se preparaba para entrar.

No pudo soportar más la irritación, tiró al suelo su abanico, que estaba sobre la mesa.

“¿Eso es lo que tienes que decir?”

“Lo siento.” (Chambelán)

El chambelán inclinó la cabeza repetidamente.

Pero Rachel ya no podía esperar más, tenía que ver al Emperador sin falta ese día.

Estaba ansiosa.

Si ella regresara así, realmente podría perder la vida a manos de Clint.

Un pensamiento cruzó por su mente, la magia oscura la había estado protegiendo, pero esta vez tenía la sensación de que eso no serviría de nada.

“¡Necesito ver a Su Majestad!”

“No puede.” (Chambelán)

“¡Aunque diga que estoy preocupada por Su Majestad!” – Rachel gritó de repente.

“¿Qué te preocupa tanto de la salud de Su Majestad?” (Emperatriz)

Una voz elegante resonó frente a Rachel.

“¡Su Majestad la Emperatriz!” (Chambelán)

El chambelán, que se había mostrado nervioso ante Rachel, hizo una rápida reverencia.

“¿Actúas como si fueras la amante o un miembro de la familia?” (Emperatriz)

“Su, Su Majestad…”

El rostro de Rachel se endureció ante la aparición de la Emperatriz y se movió de un lado a otro con nerviosismo, sin saber qué hacer.

Fue porque se había encontrado con alguien inesperado.

“El Emperador está indispuesto y ha pospuesto la reunión para más tarde. ¿Es eso motivo de tanta ira, Señora Marquesa?”  (Emperatriz)

“E-eso no es…”

“Me gustaría que se comporte con cortesía. Hay muchos oídos para oír y ojos para ver en el palacio.” (Emperatriz)

“…”

Rachel se mordió el interior de la boca.

Era evidente que algo andaba mal.

‘¿El Emperador había enviado alguna vez a la Emperatriz en su lugar?’ – Rachel dudó un momento, pero luego se armó de valor para hablar.

“Debo confirmar que el Emperador se encuentra bien.”

Al oír esas palabras, la Emperatriz abrió mucho los ojos y estalló en carcajadas.

“Dios mío. Pareciera que alguien ha intentado hacerle daño a Su Majestad. ¿Acaso sospechas de mí?” (Emperatriz)

“…”

“Vuelve.” (Emperatriz)

“Yo… ¡Yo!”

“Si cruzas la línea aquí, no dejaré pasar tu falta de respeto.” (Emperatriz)

La Emperatriz habló con firmeza.

Entonces, Rachel cerró la boca con fuerza, no había nada que pudiera hacer. Después de todo, tratar con la Emperatriz era lo más difícil para ella.

Cuando Rachel se dio la vuelta, la Emperatriz, que la había estado observando, agitando suavemente el abanico en su mano, volvió a hablar.

“¿La ex Marquesa de PlanK… está bien?” (Emperatriz)

Rachel se quedó paralizada de la sorpresa al escuchar esas palabras.

Anterior Novelas Menú Siguiente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
Scroll al inicio