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LRS 117

28 julio, 2022

Capitulo 117

La superficie del río brillaba al sol. Mientras volaba, Quinn aleteaba con tanta fuerza que se quedó sin aliento.

No entendía por qué tenía tanta prisa. La verdad era que la coneja no se había sentido feliz cuando Ahin lo había asignado para cuidarla. Y también era irritante para él verla rodar.

[No creo que alguien como tú, que tiene la libertad como principal creencia, quiera quitar la libertad de la coneja.]

Valence había dicho eso y solo entonces él había entendido por qué se quedaba irritado al verla. No le gustaba ver a la coneja atrapada, sin opciones, sin libertad y sin poder hacer nada por sí misma.

Quizás por eso la había llevado a la prisión subterránea ese día, casi por impulso. Era un lugar húmedo e inquietante, pero era una forma de agradecer las fresas.

Solo sentía pena por la coneja, que miraba el cielo estrellado sin saber nada. Pero la verdad sobre su cuerpo, que ambos habían escuchado en ese momento, pesaba más de lo que había imaginado.

Ese día se arrepintió y pensó que hubiera sido mejor no llevarla, pero ya era demasiado tarde. Sin embargo, contrario a las expectativas de Quinn, la coneja no era débil. Superó la desesperación.

[Dime qué está pasando y qué me estás ocultando.]

No tenía intención de sentirse cómoda dependiendo de Ahin.

[Quinn, hagamos un trato.]

Ella había reconocido el problema y decidió resolverlo con mucha tenacidad.

<Esta vez, me ocuparé de la coneja.>

Entonces Quinn decidió no decirle a Ahin dónde estaba, aunque Valence no se lo hubiera pedido. Para ella, esa mansión era una prisión.

El doctor ardilla regresaría a la mansión Grace después de unos días. Tendría que entrar y salir de la habitación de Valence para enmascarar la ausencia de la coneja.

[Lo esconderé el mayor tiempo posible. Después, observaré el comportamiento de Ahin y veré si la persigue o no. Es mi hijo, pero no tengo idea de cómo funciona su mente.]

Más que preocuparse por la coneja, el mayor dolor de cabeza para Valence era imaginar lo que haría Ahin, quien actualmente estaba sedado, cuando notara su ausencia.

Quinn, que estaba transportando la coneja por su propia voluntad, estaba perdido en sus pensamientos. Él también estaba en peligro. Si se descubre, una prohibición eterna de las fresas se consideraría una pena leve.

Empezaron a salir vibraciones de la cesta. Era una señal del doctor ardilla, golpeando los costados. Después de que terminó de cruzar el río, Quinn, después de verificar que no había animales salvajes alrededor, dejó la canasta en el suelo.

Tan pronto como se levantó la tapa, el ardilla, junto a la coneja, se hicieron visibles. Avergonzado, el ardilla escribió letras en el aire usando la herramienta médica que tenía el doble de su tamaño, para comunicarse.

<Ha pasado un tiempo desde que Vivi empezó a tener fiebre.>

 

***

 

Mientras la Academia Belhelm estaba de vacaciones, la profesora Janna estaba estudiando una enfermedad infecciosa en una residencia temporal en territorio de los cerdos.

Sin embargo, no podía concentrarse. Miró por la ventana todo el día, hasta que oscureció. Russell estaba allí, paseándose inquieto. Como este no era un lugar peligroso, a diferencia de Qatar, ella lo había traído.

Después de que dejó de caminar, como si fuera alguien que tuviera muchos problemas, Russell se puso de pie y miró por la ventana.

«¿Guerrera?»

Él podía sentir la agradable energía de Vivi acercándose desde algún lugar del cielo.

«Profesora Janna.»

“Russell, llámame mamá, al menos de vez en cuando…”

«El pájaro malvado se acerca.»

«Ahora ni siquiera me dejas terminar mis oraciones… Espera… ¿Pájaro malvado?»

Sorprendida, se levantó de la mesa y corrió hacia la ventana. Tal vez era la respuesta de Valence, lo que había estado esperando todo el día.

Tak.

Un águila entró en la casa por la ventana. Aterrizando sobre la mesa, Quinn bajó la cesta y rápidamente levantó la tapa con el pico.

Inmediatamente salió una ardilla e informó a la profesora Janna de una emergencia. Hacía más o menos una hora, Vivi había comenzado a tener fiebre alta, que aparentemente no tenía relación con su herida. Como un médico sin experiencia, no había podido precisar la razón.

«¿Qué está pasando…?»

La profesora Janna, presionada por todos a su alrededor, sacó a Vivi de la canasta con cuidado y comenzó a examinarla.

‘¿Es por la herida en el cuello?’

Cuanto más miraba, más fruncía el ceño.

‘No es eso. Que raro. Señorita Vivi…’

Todavía insegura, la profesora Janna comprobó una y otra vez. Solo el sonido de instrumentos médicos llenó el silencio.

«Yo creo que….»

Pronto, bajó los instrumentos y habló.

“No hay otra manera de explicarlo sino que es la fiebre que antecede a la humanización definitiva.”

Los ojos negros, exclusivos del clan de las capibaras, brillaban con confianza.

 

***

 

«¡Oh Dios mío! ¿Por qué de repente te humanizas?”

«Bueno, ya no tenía tiempo… no pude evitarlo…»

«¡Russell, cúbrete los ojos, rápido!»

Una voz nerviosa me despertó, aunque mi mente todavía estaba confusa.

<¿Profesora Janna…?>

Mi médico, el hombre-bestia ardilla, vestido solo con un mantel para cubrir su ancho cuerpo, estaba frente a mí, y la profesora Janna y Russell, cada uno cubriendo los ojos del otro, estaban al otro lado.

¿Cuándo llegaron a la mansión Grace? Mis ojos se dirigieron a la puerta, donde alguien estaba apoyado contra ella.

<¿Quinn?>

Era la segunda vez que lo veía en forma humana. Se acercó, apartándose el pelo azul de la frente.

<Un Depredador… No te acerques.>

Traté de resistirme, pero mi cuerpo se sentía pesado y no se movía en absoluto.

«Creo que se despertó.»

«¿Qué? Déjame ver.»

Los rostros de Quinn y la profesora Janna se me acercaron. Mi ángulo de visión cambió cuando mi cuerpo fue cuidadosamente levantado.

“Bueno, está consciente, pero no debería poder moverse ni pensar con claridad debido a la fiebre. Debería volver a dormirse pronto. Esto se repetirá hasta la humanización definitiva, por lo que tendremos algunas repeticiones.”

<¿Humanización definitiva…?>

Si entiendo bien, la fiebre que tenía ahora era la señal antes de la humanización definitiva. Pensé que estaba alucinando, pero la conversación continuó.

«….Fiebre….»

«…Dentro de poco…»

Las palabras flotaron mientras mi conciencia se desvanecía, pero sentía mucho frío mientras mi cuerpo ardía con fiebre.

<¿Está pasando esto de verdad?>

¿Por qué, así, de la nada? ¿Podría estar relacionado con la marca de humanización que comenzaba a aparecer en mi nuca?

Tenía muchas preguntas, pero, incapaz de pensar con claridad, todo lo que sentía era miedo y ansiedad. Traté de ver el lugar desconocido en el que estaba, pero girar la cabeza era difícil.

Las paredes están hechas de madera… Esta no es la mansión Grace. Darme cuenta de esto me entristeció.

<¿Dónde estoy…?>

¿Por qué estoy en un lugar desconocido mientras realizo el proceso que siempre soñé? Tengo miedo… Pero incluso dentro de mi corazón, cuando pensaba en las caras que quería ver, todavía sentía miedo al pensar en sus colmillos.

«¿Estás enferma?»

Un par de ojos negros aparecieron frente a mí. Era Russell.

«¿Tienes miedo?»

La expresión de Russell comenzó a cambiar y pronto comenzó a llorar. ¿Se debió a que su feromona podía leer las energías de los demás? Estaba sintonizando con mis emociones…

Traté de estirar mi pata delantera hacia él, pero era demasiado esfuerzo.

<Quiero volver….>

De regreso a la mansión Grace, antes de que desarrollara una fobia a los depredadores.

Las lágrimas que estaba tragando fueron liberadas por Russell, cuyo rostro estaba distorsionado. Al verlo gritar, pensé que, justo hoy, sería bueno que yo pudiera llorar también.

 

***

 

En la mansión Grace, habían pasado tres días desde que Ahin fue a visitar a Vivi y ambos colapsaron.

«…Vivi…»

Fue la primera palabra que pronunció Ahin cuando despertó de su sueño inducido. Evelyn le dijo que la condición de la Señorita Liebre se estaba estabilizando lentamente, según lo informado por Valence y el médico ardilla. Era una pena que no pudiera comprobarlo por sí mismo, dadas las circunstancias.

«Me alegro de que esté bien…»

Asintiendo, Ahin terminó el tema y siguió con su rutina habitual. Con la ayuda de Yuan, se puso una chaqueta que contenía un bolsillo delantero (este detalle era un requisito crucial) y colocó una espada en su cintura.

«Lord Ahin, no se esfuerce demasiado…»

«Estoy bien.»

Todavía no estaba curado, pero estaba lo suficientemente bien como para que el médico no pudiera refutarlo. Había pasado una semana desde el último ataque de feromonas. Y su control era perfecto, sin señales de que se acercara un nuevo ataque.

Ahin apretó el puño y volvió a abrirlo. Por primera vez desde que nació, sentía como si las feromonas de dominación fueran algo que realmente le pertenecía.

Este era un milagro causado por Vivi.

 

***

 

Un hombre-bestia promedio alcanzaba la humanización definitiva después de unas pocas horas de fiebre. Sin embargo, Vivi era un caso especial y, por lo tanto, el período febril debería ser más largo.

‘Russell estuvo sufriendo durante todo un día…’

En el caso de Vivi, podría tomar incluso más tiempo. La profesora Janna, sosteniendo una taza de té, miró a su hijo, que había vuelto a ser una capibara bebé y se acurrucaba cerca de la coneja.

Cada vez que Vivi temblaba, él se acercaba más a ella. Parecía entender que la coneja bebé estaba sufriendo por leer su energía.

‘Espero que la fiebre no dure demasiado…’

La ansiedad dominó la habitación.

 

***

 

Era después del mediodía.

Ahin había estado viviendo una vida cotidiana normal desde que se despertó hace unos días. Asistía a reuniones y lidiaba con documentos.

Afortunadamente, el representante de la alianza entre los clanes de leones y panteras negras había sido cambiado, y ahora ya no era Rune.

¿Había sido completamente rechazado por Vivi? Ahin se alegró en inferir que algo malo le había sucedido al león la noche de su cumpleaños.

Así que fue generoso y pospuso su plan de contratar nuevamente al gremio de asesinos para eliminarlo. Por otro lado, los recientes avances del clan de los lobos, que han vuelto a invadir el territorio, le dolían la cabeza.

Sería bueno olvidarse de esa cuestión… Pensando vagamente en ello, Ahin negó con la cabeza. Teniendo en cuenta las leyes del Continente, entrar en un conflicto físico sería la última opción.

“Lord Ahin…. Acaba de despertar, no se esfuerce demasiado.»

Si se acostaba allí, el trabajo se acumularía. Como el médico de cabecera lo seguía molestando, accedió a hacerse chequeos cada hora.

“Todavía tiene que lidiar con sus heridas internas… Pero sus feromonas están completamente tranquilas y estables. ¡Realmente es un milagro!”

El doctor parecía lo suficientemente feliz como para bailar.

Ahin, ignorándolo, chasqueó la lengua.

«Te dije que estaba bien.»

Metiendo la mano en su bolsillo, se detuvo en medio del movimiento. Estaba vacío. La mano que se quedó sin destino se dirigió a su hombro, la cual apretó.

 

***

 

Justo antes del anochecer, se escuchó un fuerte ruido cuando el búho de Valence entró por la ventana y se estrelló contra la pared.

«¡¡Ay, mi Dios!!»

La profesora Janna, asustada, atrapó al pájaro caído. Tenía mucho sueño por volar todo el día. Relajándose al ver que no era nada serio, ella tomó la carta de Valence de la pata del búho. Esta vez era muy largo.

En resumen, Valence había comprado una mansión cerca de la Academia Belhelm, donde trabajaba la profesora Janna, y la había puesto a nombre de Russell.

[Cuando Vivi se mejore, muévete para allá y déjame saber cómo ella está por medio de cartas. La mansión será de Russell para siempre.]

En realidad, esto significaba mucho para ella, que era una mujer noble de bajo rango y sin un centavo después de que su esposo falleciera.

‘Pero no comprendo…’

¿Por qué habían enviado a Vivi allí, si la amaban tanto? Los ojos de la profesora Janna se movieron hacia la coneja bebé, que todavía sufría de fiebre.

A juzgar por las heridas en su cuello, claramente causadas por caninos, era fácil imaginar la razón. Sintiendo empatía y compasión al mismo tiempo, se acercó a Vivi.

«¡¿Pero, qué es esto?!»

Las heridas de Vivi estaban desapareciendo por si solas, como magia.

 

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