Capítulo 60 – No te caigas.
Justo antes de que su delicado cuerpo tocara el suelo, Cyrus rodeó la cintura de Arianna con sus brazos. Antes de que nadie pudiera ver, Cyrus rápidamente la subió al carruaje.
Con su repentina aparición, la anterior Gran Duquesa Consorte Carradine abrió los ojos de par en par y se quedó paralizada.
“¿Qué pasó? ¿Qué le pasó a la Princesa?” (Harold)
Se escuchó la voz de Harold.
Delante de él, Russell, tan grande como un oso, le bloqueó el paso para que no viera a Arianna caer ni a Cyrus atraparla. Russell y el anterior Gran Duque Theodore, que estaban de espaldas, también estaban en la misma situación.
Ante el leve asentimiento de Cyrus, Carradine recobró el sentido y subió al carruaje. Cyrus ya había acostado a Arianna en el sofá y estaba comprobando su estado.
“Su Alteza, deberíamos partir primero.” (Cyrus)
“Arianna…”
“Está gravemente herida. Creo que se ha estado conteniendo porque no quería mostrar esto, así que será mejor que vayamos a vuestra mansión.” (Cyrus)
Carradine asintió y ordenó a su cochero que se apresurara a la mansión. Russell y Theodore, que estaban afuera bloqueando al Tercer Príncipe, se quedaron confundidos cuando el carruaje los dejó atrás, pero eso no les importó.
“¿Arianna está herida?”
“Sí, Su Alteza la Consorte, échele un vistazo.” (Cyrus)
La mano de Cyrus se dirigió al abdomen de Arianna. Se pudo ver un brillo plateado sobre el vestido color burdeos. Un objeto metálico salpicado de un líquido rojo.
Carradine no lo reconoció de inmediato. Porque era un objeto que parecía tan fuera de lugar, atascado en el abdomen de su joven nieta, quien ya había sido juzgada.
Su cabeza le daba vueltas, incapaz de comprender del todo la situación.
No tuvo tiempo de considerar la repentina aparición del Gran Duque del Norte ni la familiaridad con la que cuidaba a Arianna.
En el espacio reducido, percibió un olor penetrante y siniestro. La mirada de Carradine cambió al comprender que era el olor a sangre.
Sus ojos, antes temblorosos de confusión al no poder aceptar la situación, ahora brillaban con la presencia fría y serena de un guerrero que se enfrenta al enemigo.
“Un cuchillo para cortar pan.”
“Sí.” (Cyrus)
“¿Por qué está eso clavado en el abdomen de esta niña? ¿Desde cuándo…?”
Cyrus respiró profundamente.
“El olor a sangre es fuerte. Parece que lleva ahí bastante tiempo.” (Cyrus)
“Pero, ¿cómo es que nadie se dio cuenta?”
“Creo que Arianna lo ocultó porque no quería que nadie lo supiera. Probablemente temía que, si se revelaban sus heridas, el nuevo juicio se pospondría.” (Cyrus)
Cyrus parecía enfadado por alguna razón al responder.
Pero Carradine no tenía tiempo para preocuparse por los sentimientos de Cyrus.
“¿Sobrevivirá?”
“Normalmente, sí. Pero Arianna…” (Cyrus)
Cyrus, de forma inusual, se quedó callado y miró a Arianna.
Arianna estaba tan pálida y pequeña que parecía que pronto se disiparía y desaparecería, como un sueño, como una mariposa que se hubiera posado, como arena en una mano.
Estaba furioso.
Consigo mismo más que con nadie.
Aunque sospechaba que era algo que Arianna había hecho por sí misma, no entendía por qué estaba enfadado consigo mismo. Simplemente se guardaba rencor, sin saber por qué.
Si el nuevo juicio se hubiera celebrado un poco antes, si hubiera acudido al Emperador en lugar de intentar crear una escena dramática, eso no habría sucedido.
Al observar a Arianna en su guarida desde la distancia, Cyrus comprendió sus métodos mejor que nadie. Arianna no temía hacerse daño a sí misma para lograr sus objetivos. No temía sufrir.
Debería haber considerado primero lo desesperada que estaría Arianna tras haber perdido el juicio y haber caído en manos del Gran Duque del Oeste y Rachel. Debería haber anticipado lo que haría en una situación tan desesperada.
“Isaac vino conmigo.” (Cyrus)
“¿Isaac… de la familia Peren?”
“Sí. Si está en mi mansión, lo llevaré allí.” (Cyrus)
“Por favor, Gran Duque del Norte.”
***
Russell y Theodore regresaron a la mansión solo después de que Isaac examinara las heridas de Arianna. Ambos no pudieron contener su asombro al enterarse de las heridas de Arianna.
“¿Está diciendo que Arianna ocultó eso durante todo el juicio, Madre?”
“Eso parece ser.” (Carradine)
“No se veía bien… Pero pensé que era porque estaba el Gran Duque del Oeste.”
Russell miró a Arianna con una expresión en el rostro como si estuviera a punto de derrumbarse en cualquier momento. Theodore murmuró:
“¿Cómo pudo esta niña tan pequeña soportar tanto dolor? ¿Por qué demonios terminó clavado algo así en el estómago de Arianna? ¿Fue obra del Gran Duque del Oeste?” (Theodore)
“No creo que eso sea posible.” (Cyrus)
Solo entonces Russell y Theodore se dieron cuenta de que no estaban solos en la habitación. Los ojos de los White se abrieron de par en par al ver a Cyrus, que estaba de pie en silencio en un rincón.
Mientras Cyrus hacía una ligera reverencia, Russell murmuró:
“Cyrus…”
“Ha pasado mucho tiempo, Su Alteza el Gran Duque del Este.” (Cyrus)
“Ah, cierto… El Gran Duque del Norte, usted… Usted realmente jugó un papel importante en ese juicio…”
“Su Alteza el Gran Duque del Este, no es necesario que me agradezca. Solo hice lo que tenía que hacer.” (Cyrus)
Russell no entendía por qué Cyrus ayudó a Arianna, pero sabía que no era el momento de plantear esa pregunta, así que guardó silencio.
“Creo que Arianna se apuñaló a sí misma con ese cuchillo.”
Una vez más, Russell se sintió desconcertado por la familiaridad con la Cyrus mencionó el nombre de su hija, pero se contuvo y formuló otra pregunta.
“¿Hay alguna razón por la qué Arianna haría algo así?”
“Eso… creo que es mejor que se lo pregunte usted mismo Su Alteza el Gran Duque del Este.” (Cyrus)
“¿Cómo está? ¿Despertará pronto? Solo fue apuñalada, así que despertará pronto, ¿verdad?”
Russell, quien no se inmutó a pesar de haber sido apuñalado repetidamente en el campo de batalla, podría haberlo hecho, pero Arianna era diferente.
Isaac, que atendía sus heridas, dijo:
“Debió ser increíblemente doloroso perforar la piel de Lady Arianna con un cuchillo sin filo. Lo mantuvo clavado y se movió todo el tiempo con él, dañándose el interior de la piel por completo. Por suerte, el cuchillo era corto, así que no se dañaron órganos internos, pero perdió bastante sangre.” (Isaac)
“¡No me digas que va a morir…!”
“Oh, no es para tanto. Ya terminé de desinfectar, así que ahora voy a coser.” (Isaac)
Isaac comenzó a suturar la herida de Arianna con una aguja quirúrgica afilada. Cada vez que la aguja se clavaba en su piel pálida, los presentes se estremecían como si los estuvieran pinchando a ellos mismos.
Isaac suturó la herida con destreza, sacó un ungüento y lo aplicó en la zona afectada. Tras completar el procedimiento, sacó varios viales de su bolso y los colocó sobre la mesa.
“Este rojo es un medicamento que aumenta el flujo sanguíneo, este restaura la energía y este ayuda a sanar las heridas rápidamente. Deben darle estos tres medicamentos dos veces al día. Su Alteza… La Princesa aún no ha recuperado el conocimiento, así que por favor, levántela y adminístrenle el medicamento con cuidado con una cuchara.” (Isaac)
“¿Cuándo… despertará?”
Preguntó Russell con la voz entrecortada. Isaac lo miró con curiosidad. Después de ver a la familia Bronte, que había estado acosando a Arianna tan terriblemente, vio que Russell se preocupaba por su hija más de lo que uno podría imaginar.
Isaac sonrió y dijo:
“Despertará en dos o tres días.” (Isaac)
Russell se sentó rápidamente junto a la cama. En su rostro, mientras miraba hacia abajo a Arianna, una expresión de arrogancia apareció y luego desapareció.
Cyrus, que había estado observando la escena, salió de la habitación con Isaac, y Theodore lo siguió.
“Su Alteza el Gran Duque del Norte. Muchas gracias.”
“Puede llamarme como antes.” (Cyrus)
Theodore sonrió.
“Entonces, ¿tú también me llamarás como antes?”
“Sí, abuelo.” (Cyrus)
Isaac miró a Cyrus con los ojos muy abiertos, pero Cyrus lo ignoró. Theodore dijo:
“¿Te quedarás en el Imperio, Cyrus?”
“Sí. Por ahora.” (Cyrus)
“Cuando Arianna despierte…”
“Pasaré por aquí. Debe estar muy preocupado, así que, por favor, váyase por ahora.” (Cyrus)
“Sí, Cyrus. Isaac. Ustedes también tengan cuidado, no se caigan.”
Las últimas palabras de Theodore hicieron que el rostro de Cyrus se contrajera. En su infancia, Theodore siempre añadía esas palabras al final de su despedida cuando él visitaba y dejaba el Territorio Este.
Esos tiempos cálidos y tranquilos volvieron a inundarlo.
El dolor y el odio por la muerte de sus padres habían oscurecido su visión, y había olvidado que la familia White era así. Solo cuando vió la desesperada carta que Russell le envió a Rachel, los recuerdos que había olvidado comenzaron a regresar lentamente.
‘No te caigas.’ (Cyrus)
Una preocupación inapropiada para un joven de 20 años le trajo recuerdos de la época en que sus padres estaban vivos. Aquellos días de paz, que creía que durarían para siempre.
“Sí, abuelo. Nos vemos más tarde.” (Cyrus)
***
Mientras viajaban en el carruaje, los labios de Isaac se crisparon, abriéndose y cerrándose repetidamente, mientras Cyrus miraba en silencio por la ventana.
Isaac levantó la mano.
“Cyrus, tengo algo que decirte.”
“No lo hagas.” (Cyrus)
“Tú mismo lo dijiste. Ahora que te has sentado en el asiento del Gran Ducado, ya sea el Gran Señor del Oeste o el Gran Señor del Este, los tratarás como a Señores menores, como a los más bajos de los bajos. Que tenías mucha curiosidad por ver qué cara pondrían los mayores al oír hablar en tono informal a un joven. Lo dijiste con esa sonrisa tan diabólica que tienes.”
“…” (Cyrus)
“Sí, bueno. Supongo que sí. Es un poco excesivo ser grosero con el padre, el abuelo y la abuela de la Consorte del Señor. Algún día serán tus suegros, ¿verdad?”
Cyrus miró a Isaac en silencio. Pero Isaac no se detuvo.
“Ah, claro que solo intentas usarla. Lo sé, lo sé. Esta vez, usaste el juicio por la custodia de la Archiduquesa Consorte para crear una pequeña brecha entre el Gran Duque del Oeste y el Emperador. Sí, admito que la Consorte de Su Alteza es muy útil. Tu juicio fue correcto, vale la pena usar a la Consorte.”
“Sí.” (Cyrus)
“Pero, ¿acaso es necesario ser tan educado con los Grandes Duques del Este? ¿Como si algún día planearas convertirte en su yerno o nieto político?”
“Isaac.” (Cyrus)
“Ah, por supuesto, todo esto se debe a tus profundos deseos. Mantener una buena relación te permitirá explotar la baza del Gran Duque del Este, ¿verdad?”
“Sí.” (Cyrus)
“Pero entonces, ¿no se aplica eso también al Gran Duque del Oeste? Más bien, si mantienes una buena relación con él, un tipo tan malvado, ¿no tendrías más posibilidades de obtener algo?”
Los ojos de Cyrus brillaron de manera siniestra.
“El Gran Duque del Oeste, ¿quieres que llame «abuelo» a ese tipo, que, aunque mastique y coma sus huesos, no sería suficiente*?” (Cyrus)
(N/T: * La expresión coreana «뼈를 씹어 먹어도 시원찮을» (literalmente: «aunque le mastique y coma los huesos, no sería suficiente») es una frase que describe un odio extremo y profundo hacia alguien.)
“¿Has olvidado que hace solo unos meses tratabas a los miembros de la familia White de la misma manera que al Gran Duque del Oeste?”
“Bueno, no suelo guardar el pasado en mi corazón.” (Cyrus)
“Ah, eso debe ser. Pero siguen siendo buenas personas. Hasta ahora, sospechabas que el Gran Duque del Este estaba involucrada en ese incidente, así que no te lo he mencionado, pero ellos fueron muy amables con mi padre y también me compraban todo tipo de regalos cuando los visitaba de vez en cuando.”
“Sí, tú eres del tipo que venderían su alma por cualquier cosa que te lancen.” (Cyrus)
Isaac maldijo entre dientes y luego preguntó:
“¿Cómo está el Emperador? ¿Crees que está decepcionado del Gran Duque del Oeste?”
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