Capítulo 14 – Fiesta en el Jardín (4)
‘Sería un problema si el Gran Señor del Norte arruinara mis planes y cambiara demasiado el futuro.’
Cyrus observó con interés cómo un destello de cautela se reflejaba por un instante en los ojos azules de Arianna.
La mirada en los ojos de las mujeres que se habían cruzado con Cyrus hasta el momento era una de dos cosas: admiración, o Miedo.
Pero la emoción en los ojos azul zafiro de Arianna era diferente.
Cautela y un toque de molestia.
Como Cyrus nunca había sido considerado una molestia por nadie, tratar con Arianna fue un placer. También le emocionaba saber con qué actitud se presentaría y qué palabras usaría para responder.
“¿Sabe el Gran Duque del Este que te están tratando así?” (Cyrus)
Un frío gélido recorrió su pequeño y hermoso rostro, y luego se desvaneció.
Arianna miró fijamente la oscuridad más allá del hombro de Cyrus, hablando con calma.
“Estoy segura de que lo sabe, pero no importa si no lo sabe. Lo que pasó en la fiesta de hoy se difundirá entre los nobles, y si alguna vez busco su ayuda, no podrá fingir que no lo sabe. Ni siquiera el Gran Duque del Este querría cargar con la deshonra de haber abandonado a su pobre hija maltratada.”
Arianna llamó a su padre ‘el Gran Duque del Este.’
Su voz tranquila carecía de cualquier rastro de anhelo o afecto.
“Piensas mucho con tu pequeña cabeza.” (Cyrus)
Los ojos azules que miraban al vacío se fijaron en el rostro de Cyrus.
Los labios rojos se separaron y una voz clara fluyó de ellos, en contraste con la oscuridad.
“La cabeza de Su Alteza tampoco parece tan grande.”
“¿Estás diciendo que incluso alguien como tú puede pensar como yo?” (Cyrus)
Una sonrisa se dibujó repentinamente en el rostro de Arianna.
En los pocos días que él había pasado observándola, era la primera sonrisa genuina que había visto.
Era una sonrisa tan clara como una flor de invierno que florece superando el frío en las cumbres del Monte Graten en el norte, tan hermosa como un loto floreciendo en un pantano oscuro.
Cyrus observó, estupefacto, cómo las pulcras cejas se suavizaban y los ojos felinos se entrecerraron.
La sonrisa, que había comenzado como un sueño, se desvaneció como una fantasía.
“Su Alteza, es muy divertido al hablar.”
“También sabías reír.” (Cyrus)
“Me río si es necesario. Me río cuando tengo que reír.”
Cyrus extendió la mano entre los barrotes y agarró suavemente su pequeña barbilla, levantándola.
Arianna no pareció inmutarse a pesar de su comportamiento impulsivo.
“Eres la primera persona que se ríe de lo que digo.” (Cyrus)
“No, no creo que sea así. Si les ordenaras a todos reír, ¿no reirían todos?”
La respuesta tranquila y serena que fluía de sus labios carnosos era divertida.
Así que él sintió curiosidad.
“¿También lloras?” (Cyrus)
‘¿Cómo se vería su cara cuando llora?’ (Cyrus)
“Lloro cuando es necesario.”
“Me gustaría verte llorar.” (Cyrus)
“Lloraré si me lo ordena.”
Cyrus apartó la mano de su barbilla.
Arianna enderezó su postura como si nada hubiera pasado. Mirara por donde mirara, no parecía una jovencita confinada en su casa sin una educación adecuada.
Con la espalda recta y la barbilla ligeramente levantada, Arianna tenía la dignidad de una mujer sentada en la posición más alta de la corte imperial.
Cyrus se preguntó qué utilidad podría tener Arianna, podría ser un vínculo entre el Señor del Este y el Señor del Oeste y con que tipo de baza planeaban usarla.
Pero por lo que había observado hasta ahora, el Gran Duque del Este no tenía ningún interés en Arianna, y a Rachel realmente ella parecía desagradarle.
‘Pero si trajo a la niña con ella luego del divorcio, debe haber una razón. Debe haber una razón por la que el Gran Duque del Este finge no darse cuenta de que su hija estaba siendo tratada así.’ (Cyrus)
Quizás Arianna es simplemente una víctima que estaba siendo utilizada por ellos sin saberlo. Pero dado su comportamiento inusual, era difícil imaginar que la estuvieran utilizando sin saber nada.
Inusualmente, Arianna habló primero.
“¿Hay algo que Su Alteza desee de la Mansión Bronte?”
“No quiero responder.” (Cyrus)
“Es mezquino que me haga preguntas sin cesar y, sin embargo, sea demasiado duro para responder las mías.”
“Si comparas tu situación con la mía, lo entenderías. Cualquiera puede ver que claramente que no estás en posición para negarte a responder una pregunta mía.” (Cyrus)
“¿Acaso parezco temer la espada de Su Alteza?”
‘No es así.’ (Cyrus)
Cyrus se preguntó si habría alguna situación en la que Arianna sentiría miedo.
Pero no quería asustarla deliberadamente para descubrirlo.
“Eres una mujer que no le teme ni a la oscuridad ni a sus padres, así que estoy seguro de que tampoco le temerías a mi espada. ¿Pero qué hay del hambre? Desde la última vez que te vi, parecías comer bien.” (Cyrus)
Arianna se sonrojó al recordar lo ocurrido en la despensa.
Fue una suerte que estuviera oscuro alrededor.
“Estoy acostumbrada a pasar hambre. Es doloroso, pero no hay nada que temer.”
“Rachel Bronte estaba muy disgustada, me pregunto si estar encerrada aquí unos días te hará cambiar de opinión.” (Cyrus)
“Si supiera cuántos días he estado encerrada, se sorprendería.”
“Aún queda algo que pueda sorprenderme, qué emoción.” (Cyrus)
Cyrus dijo eso y desapareció. La luz de la lámpara ya se había apagado.
Arianna miró fijamente a la oscuridad donde él había estado parado hacía un momento.
En la despensa, las doncellas no los habían visto, a pesar de que estaban justo delante de sus ojos.
‘¿Sería lo mismo ahora?’
La idea de que Cyrus pudiera estar escondido en algún lugar de la oscuridad la inquietaba.
‘Que molesto.’
En una situación en la que aún quedaban muchas cosas de qué preocuparse y planificar para el futuro, la presencia de Cyrus era una molestia.
‘Al oír al Gran Duque del Norte hablar de Rachel, presentí que no tenía buenos sentimientos hacia ella. Tal vez se ponga de mi lado… No, no. No hay nada bueno en involucrarse con el Gan Duque del Norte.’
Aunque no parecía tan cruel como se rumoreaba, ella aún no había comprendido del todo el carácter de Cyrus Carrha. Añadir demasiadas variables podría arruinarlo todo incluso antes de empezar.
Además, Cyrus no era tan fácil de manejar como Victoria o Helena. Dado que Cyrus no se movería de acuerdo a las órdenes de Arianna, era justo excluirlo.
‘No tengo a nadie de mi lado.’
Arianna miró fijamente a la oscuridad.
‘Cualquiera, en cualquier momento, podría apuñalarme por la espalda. Debo caminar sola.’
***
Cyrus estaba sentado con las piernas cruzadas en lo alto de la Torre Este, contemplando la enorme mansión Bronte.
Varios edificios y torres espléndidas, y hermosos jardines dispersos por todas partes.
No había lugar para Arianna en un lugar tan vasto y lujoso.
‘Pronto escapará de aquí.’
Los ojos de Arianna, al hablar de sus padres biológicos, no mostraban ningún rastro de calidez, tampoco albergaba ninguna expectativa hacia ellos. Incluso si el Gran Duque del Este y el Gran Duque del Oeste pensaran usar a Arianna, estaba seguro de que no se dejaría usar tan fácilmente.
Entonces, ¿cuál era el objetivo final de Arianna? ¿Dónde estaban enfocados esos ojos, llenos de intención asesina y odio innegables?
Cyrus había visto esa mirada en sus ojos antes, en alguien como Arianna.
¿Había visto Cyrus alguna vez ojos como los de Arianna? Sí, lo había hecho.
Hace mucho tiempo, en el espejo.
Cyrus, quien perdió a sus padres a una edad temprana y estuvo a merced de diversas facciones, una vez tuvo la misma mirada que ella.
No, incluso ahora, esa mirada aún persiste en Cyrus. Simplemente es mejor manteniéndola oculta.
‘Todos se abalanzaron sobre mí con cuchillos. En una situación donde no sabía quién mató a mis padres, tenía que desconfiar de todos.’
Entonces, ¿de dónde provenía el odio de Arianna?
¿De la negligencia o el abuso por parte de sus padres?
No, no es eso. Algo mucho más profundo acechaba en la oscuridad de los ojos de Arianna.
¿Pero qué podría haber experimentado una chica de dieciséis años que vive confinada en una mansión, para haber engendrado un odio similar al de Cyrus?
Precisamente eso es lo que lo hacía desconfiar, y también lo que lo intrigaba.
‘Parece que planea refugiarse en el Gran Ducado del Este…’
Cyrus sospechaba que el Gran Duque del Este tenía algo que ver con la muerte de sus padres.
Justo antes de que sus padres fueran asesinados en un complot enemigo, el Gran Duque del Este y Rachel se casaron y tras la muerte de sus padres, Rachel se divorció de Señor del Este regresó a Oeste.
Mientras Rachel estuvo en el Este, el Gran Duque del Este podría haberse comunicado en secreto con el Gran Duque del Oeste a través de su hija.
‘No sé si la conexión con esa mujer me beneficiará o me perjudicará al estar relacionada con el Gran Duque del Este.’
‘¿Debería interferir?’
Era difícil comprender sus verdaderas intenciones, pero si es una mujer armada con un cuchillo, era más seguro mantenerla encerrada en esa terca mansión. Porque no sabe en qué tipo de variable podría convertirse la mujer llamada Arianna en los planes futuros de Cyrus.
En otra ocasión, Cyrus habría optado por interferir despiadadamente con Arianna. No, no habría interferido, simplemente la habría matado para eliminar el obstáculo en su camino.
Para Cyrus, era irrelevante en su decisión de asesinato, que la persona hubiera pecado contra él o no.
Lo que importaba más era si se convertirían en un obstáculo en su camino.
Independientemente de la edad o el género del oponente, la espada de Cyrus era imparcial.
‘Cuando descubrí que Arianna planeaba abandonar el Oeste y buscar refugio con el Gran Ducado del Este, debería haberla matado.
Pero no se sentía con ganas de hacerlo.
‘Vale la pena usarla.’
Repitió el pensamiento que había tenido tantas veces.
‘Algún día me será de utilidad.’
Cyrus recordó su sonrisa, brillando como el sol bajo la tenue luz de la lámpara.
‘También es divertida.’
***
Victoria arrojó el vaso de agua que estaba a su lado.
<¡Clang-!>
El vaso se rompió con un fuerte estruendo.
Las damas de compañía y los sirvientes de la habitación de Victoria guardaron silencio.
Era la primera vez que la gentil y educada Victoria montaba una rabieta como la de Helena.
Victoria miró con furia a las doncellas de Helena, a las que les había ordenado que trajeran a Arianna, que estaban arrodilladas con rostros pálidos.
“Seguro que dije claramente que la vistieran y la trajeran.”
“Señorita, hicimos lo que nos ordenó. La vestimos y la maquillamos, pero la señorita Arianna ‘no, esa mujer’ nos echó y se puso su propia ropa y salió.” (Doncella)
“¿Solo porque Arianna las echó? Esa mujer está sola, y ustedes son cuatro. ¡Deberían haberla agarrado de los brazos y las piernas y haberle cambiado de ropa otra vez!”
“Ja, pero… aun así, es una Princesa, así que ¿cómo podríamos…?” (Doncella)
“¿Una Princesa? ¿Estás diciendo que esa mujer comparte la misma sangre que yo?”
Victoria miró a su alrededor, buscando algo más que pudiera tirar. Pero todo lo que había cerca ya estaba roto.
Después de la fiesta, Helena, quien había sido severamente regañada por Rachel, se acercó a Victoria, desahogó su ira y se fue.
Habría sido suficiente si solo hubiera gritado y maldecido, pero terminó abofeteando en la mejilla a Victoria.
<“¡Tú dijiste que la llevara a la fiesta!”> (Helena)
<“Hermana, nunca dije nada parecido. Solo me dio pena…”>
<“En fin, si no fuera por ti, ¡no la habría dejado ir a la fiesta!”> (Helena)
Helena, que la regañó con más fuerza de lo habitual, no estaba en sus cabales, así que las palabras de Victoria no tenían sentido para ella. Rachel, que se había enterado de su pelea y había ido a verla, le dijo a Victoria con desaprobación:
<“No provoques tanto a tu hermana. Eres la hermana menor, así que deberías tener paciencia.”> (Rachel)
Siempre era así.
Tanto su madre como su padre siempre eran indulgentes con Helena.
Y aunque odiaba a Helena y a sus padres, Arianna era a quien más odiaba.
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Episodio 30 Aparté la mirada con torpeza. De hecho, he conocido a muchas personas…
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