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EPP – 153 (FIN)

20 febrero, 2024

Capítulo 153 — Para un tarro de galletas bastante nuevo (FIN)

* * * *

  —Mire, Alteza, un artículo en el periódico lleno de elogios.

Lisa irrumpió en la habitación del hospital mientras Erna estaba sentada en el alféizar de la ventana, bañándose en la luz del sol. El artículo, con el nombre de la Gran Duquesa pegado al frente, era completamente diferente a los artículos que se imprimieron sobre ella antes.

Erna estaba sentada cerca de la ventana de la habitación del hospital, disfrutando de la luz del sol, cuando de repente se levantó de un salto sorprendida. —¡Lisa, no puedes correr así con tus heridas!

—Estoy bien, apenas me duele el pie.

Según los rumores, haber salvado a la Gran Duquesa le dio a Lisa el lujo de tener su propia suite en el hospital, pero aun así pasaba la mayor parte de su tiempo con Erna.

Erna miró la portada mientras Lisa se acercaba cojeando al alféizar de la ventana y, con una mezcla de miedo y curiosidad, leía el artículo.

[‘La Santa de Lechen levantan la maldición del hongo venenoso.’]

Debajo del atrevido titular del periódico había una fotografía en blanco y negro de Erna y Björn el día de su boda. El artículo alababa en voz alta el amor del Gran Duque y su esposa que floreció en el accidente de tren.

Exageraba la historia del Príncipe Björn arriesgándose a los peligros de los escombros para salvar a su esposa, y de una Princesa que cuidaba con devoción de sus súbditos, a pesar de haber resultado herida. Terminó con el lloroso reencuentro del Príncipe y la Princesa, y fue presentado como una historia bien pensada. Aunque se envanezcan con mentiras para incrementar las ventas.

No era exagerado decir que el amor de la Princesa rompió la maldición impuesta sobre el Príncipe por la odiosa bruja de Lars. Con su amor ardiendo ante la terrible adversidad, el Príncipe pudo liberarse de la Maldición del Hongo Venenoso.

Según el testimonio de un informante en el cuartel, el Gran Duque y su esposa, que tuvieron un dramático reencuentro esa mañana, demostraron su amor a través de un apasionado beso. El apasionante momento tocó el corazón de todos los que leyeron el artículo, como si fuera la ópera más dramática.

—Oh, Dios mío. — Susurró Erna, después de leer el último párrafo. Ella dejó el periódico con una mirada preocupada.

El artículo terminaba detallando el beso que habían compartido en el cuartel. Era una descripción tan obscena que Erna no podía soportar leer lo último.

—Esto… — Erna se sonrojó tanto que no podía decir una palabra y estaba harta.

Era cierto que era una mujer tímida y que no estaba acostumbrada a ser el centro de atención, pero era injusto que un simple abrazo fuera exagerado hasta tal punto, que se convirtiera en un beso apasionado y en toda regla.

—Estos periodistas son unos mentirosos. — Dijo Lisa, haciendo un puchero. —Aun así, al menos ahora Lechen finalmente sabe lo buena persona que es.

Lisa se mantuvo erguida ante su Señora, orgullosa de todos los elogios que estaba recibiendo, especialmente entre el personal del hospital. Aunque, por supuesto, se mostraron muy entusiasmados con el último párrafo.

—Mañana volverá a Schuber y me alegra mucho que pueda empezar bien esta vez. — Dijo Lisa, mirando a Erna. —Solo tenga cuidado de no hacer contacto visual con el Príncipe, no quiero que más muestras públicas de afecto se filtren a la prensa. — Se rió Lisa. Las mejillas de Erna se enrojecieron de un rojo brillante.

El regreso de la Gran Duquesa se produjo sin esfuerzo, como el fluir del agua. A partir de ese día ya no dudaron en mostrar abiertamente su cariño, durmiendo y despertando juntos en la misma cama.

Lisa todavía pensaba en Björn como un hongo venenoso, su mente no se dejaría llevar tan fácilmente, pero al menos Erna estaba feliz y el Príncipe parecía haber cambiado un poco. Al menos su Señora ya no necesitaba competir por el afecto del Príncipe. Lisa creyó que esto era cierto cuando el Príncipe Björn, con aspecto desaliñado, visitó a su esposa esa mañana.

—Sin embargo, Su Alteza, tengo fe en usted. Es fuerte, mucho más fuerte de lo que la gente pensaba. — Lisa dijo con confianza y los labios de Erna se curvaron en una sonrisa tímida.

Justo a tiempo Björn entró en la habitación. Había salido a inspeccionar el lugar del accidente. Cuando regresó, Lisa se alejó como si hubiera estado diciendo cosas malas sobre el Príncipe y temiera que él lo hubiera escuchado.

—Lisa — Dijo Björn, cruzando la habitación a zancadas para pararse junto a su esposa.

—Sí, Su Alteza.

—Deberías prepararte para volver a Schuber.

Lisa y Erna miraron al Príncipe con expresión perpleja y, mientras lo hacían, la luz del sol de la tarde se transformó en un tono dorado más rico y vibrante.

Lisa saludó cortésmente y se fue. Cuando el sonido de sus pasos cojos se desvaneció, Björn se volvió hacia Erna.

—¿Te parece bien tomar un tren de regreso a Schuber? — Preguntó, apoyando su cabeza en su mano.

Erna parecía más animada que ayer, pero su tez pálida no lo tranquilizó. El médico había dicho que el viaje a Schuber sería difícil y si Erna tenía dificultades, no había motivo para que no pudiera retrasar su partida.

—Sí, estoy bien. — Dijo Erna con una sonrisa brillante.

—Habrá muchos curiosos. — Advirtió Björn.

Señaló el periódico que había sido tirado casualmente sobre la mesa. Se había distribuido ayer por la tarde, lo que le dio a Lechen todo el tiempo necesario para armar un escándalo. El andén de la estación Schuber estaría lleno de gente, en su mayoría víctimas y familiares del accidente, pero habría mucha gente esperando ansiosamente a que regresaran el Príncipe y la Princesa.

—No te preocupes, estoy lista. — Dijo Erna, mirando directamente a Björn.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Björn mientras miraba a Erna y la confianza con la que ella respondió. Erna pensó que sus ojos parecían la luz del sol en una perezosa tarde de domingo.

—Pareces confiada. — Dijo Björn.

—Sí. — Respondió Erna sin dudarlo. —Soy la Gran Duquesa de Schuber.

La risa baja que soltó Björn mientras miraba a su esposa, la Gran Duquesa, penetró suavemente en su corazón y la llenó de calidez.

—Eso es lo que eres. — Dijo Björn. —Tú también eres la Santa de Lechen. — Sus palabras fueron juguetonas.

Sonrojándose de vergüenza, Erna no hizo nada para reprender el elogio injustificado. Fue un cumplido ridículo, pero aun así le levantó el corazón.

—Hay un regalo que me gustaría recibir, si alguna vez tienes ganas de hacer obsequios lujosos. — Dijo Erna, acercando el periódico. —Me gustaría un tarro de galletas nuevo. — Aunque el artículo era ridículo, aun así, marcó una ocasión monumental y ella quería conservar una parte de este, porque era la primera vez que recibía el reconocimiento y los elogios adecuados desde que se convirtió en Gran Duquesa.

—¿Quieres decir… una cuenta bancaria? — Dijo Björn, levantando una ceja.

—No, por supuesto que no, un tarro de galletas de verdad, necesito uno nuevo. — Erna se rió. —Por favor, ¿no me comprarías un tarro de galletas nuevo? Para poder llenarlo con nuestros recuerdos nuevos y más felices.

—Está bien. — Asintió Björn. —Por ti, lo haré.

Björn sonrió amable y lentamente bajó la cabeza para darle un beso en la frente a Erna. Sus labios se movieron pasando por sus mejillas sonrojadas y su nariz de botón, para descansar sobre sus suaves labios. Erna aceptó el beso sin pensarlo dos veces. Por el bonito y nuevo tarro de galletas que verá pronto.

 

* * * *

 

Cuando emergió la pareja real que todos habían estado esperando, la plataforma se convirtió en una tumultuosa tormenta de pies y gritos. Todos querían verlos más de cerca.

—Atrás, atrás dije. — Fueron los gritos de los escoltas policiales.

La policía había acordonado un paso seguro a través de la estación para la pareja y aunque todos estaban desesperados por echar un vistazo, ninguno violó la barrera sagrada.

Björn y Erna se detuvieron y hicieron una pausa en ocasiones para saludar cortésmente y posar para fotografías. Asintieron brevemente y saludaron con júbilo. Erna era mucho menos reservada que Björn, que tenía mucha más práctica en estas actividades sociales, pero Erna descubrió que lo disfrutaba de todos modos.

La admiración de la gente demostró cuánto se preocupaban por el Príncipe y la Princesa, como si nada de los últimos dos años hubiera sucedido. Los arrullaron por la forma en que Björn abrazó a su esposa. Protegiéndola de la multitud demasiado excitada, decían algunos.

—Vamos, retrocedan, retrocedan, despejen algo de espacio. — Decía un oficial, aunque no había nadie en el camino y la multitud apenas parecía registrar su presencia.

Björn se detuvo en seco mientras observaba a la creciente multitud de personas y dejaba escapar un fuerte suspiro, entrecerrando los ojos mientras estudiaba a la multitud y luego a su esposa.

—¿Björn? — Dijo Erna, mirándolo con preocupación.

Después de pensarlo brevemente, Björn sorprendió a Erna cuando le dio un gran abrazo y luego la tomó en brazos. La multitud aplaudió con entusiasmo. Björn se rió mientras caminaba entre la multitud, llevando a su esposa en brazos. Sabía que debía parecer una locura, pero no se sentía tan mal por ello. Después de todo, esto es lo que quería la multitud, una prueba de que el Príncipe estaba perdidamente enamorado de su esposa. No vio ninguna razón por la que no debería cumplir ese deseo.

—El Príncipe ama a su esposa. — Comenzaron a corear algunos. —Está loco por su esposa.

Cuando el Príncipe abandonó la plataforma, sosteniendo a su esposa como si fuera un tesoro precioso, era una verdad innegable. Un Príncipe, una vez maldecido pero salvado por una bella santa, que se había enamorado de su salvador. En ese momento, la historia de amor de cuento de hadas de Lechen se volvió aún más encantadora y hermosa.

 

* * * *

 

El carruaje corrió a gran velocidad de regreso al palacio, cruzando el puente en un tiempo casi récord. Erna desvió su atención de las aguas rosadas del río Arbit para mirar a su marido.

—No lo harás delante de nuestros sirvientes. — Dijo ella, todavía incapaz de deshacerse de los recuerdos surrealistas de la estación.

Erna había estado avergonzada todo el tiempo que estuvo en los brazos de Björn, sonrojándose cada vez más con cada cántico de la multitud. Casi había dejado escapar un grito, había sido vergonzoso. Sin embargo, no podía negar el hecho de que hacía más fácil salir de la estación.

—Quiero volver a ser una dama. — Erna transmitió su opinión sobre el asunto con un tono mucho más altivo. Quería ser la dama perfecta más que nunca, aunque sus errores del pasado no podían borrarse.

—En serio, ¿es así? — Björn dijo pensativamente. —Bueno, entonces, si ese es tu deseo. — La postura de Björn era elegante y refinada, y contrastaba completamente con su tono, como si tuviera algún complot en el que estar trabajando.

«Tranquila y elegante, como una dama. En cualquier momento, en cualquier lugar.»

Erna repitió el mantra mientras el carruaje se detenía en el porche del Palacio, haciendo todo lo posible por ignorar la sonrisa lobuna que su marido le dirigía cada vez que sus miradas se encontraban.

 

* * * *

 

—Bienvenidos a casa, Su Alteza y Príncipe — Dijo la señora Fitz, siendo la primera en darles la bienvenida. —En nombre de todos los servidores del Palacio Schuber, me gustaría expresarles nuestra mayor sinceridad por su feliz retorno.

Al contrario de los ojos inyectados en sangre, las mejillas hinchadas y el rostro surcado de lágrimas de la anciana, la señora Fitz mantuvo la compostura bastante bien.

Erna y Björn saludaron con la cabeza a la señora Fitz y entraron en la residencia del Gran Ducado. Los sirvientes del Palacio Schuber estaban alineados a ambos lados del vestíbulo de entrada, inclinando la cabeza al unísono. Erna contuvo la respiración y no pudo evitar sentirse nerviosa.

Quizás Björn se dio cuenta de eso y apretó suavemente la mano de Erna, prestándole su fuerza. Erna lo miró y él articuló «como una dama.»

Erna deseaba que este pudiera ser su felices para siempre, pero mientras miraba por encima del hombro, hacia la puerta y el amplio mundo más allá, sintió que nunca habría un verdadero ‘felices para siempre.’  Suceden cosas y a veces son buenas y a veces son malas y siguen así, sin un final verdadero a la vista.

Erna transmitió su convicción sonriendo alegremente. Un hermoso destino se extendía ante ella y aunque habría dificultades, también habría alegría.

En un mundo iluminado por el resplandor radiante de un espléndido candelabro, Erna comenzó a dar pasos delicados y gráciles.

Se embarcó en un hermoso viaje hacia el amor una vez más, junto a su amado príncipe, mientras sus destinos se entrelazaban en una historia de amor y felicidad.

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Fin de la Historia Principal

[El Príncipe Problemático]


Nameless: Chicos(as), decidí cambiar las fechas de publicación de EPP y PAQAMP, la verdad es que quería terminar esta novela… así que tienen una maratón de 21 capítulos.

Les seré sincera, me ha encantado la novela, espero que puedan disfrutarlo tanto como yo, porque es una novela llena de sentimientos.

También quería avisarles que me voy a tomar 2 semanas de vacaciones por viaje, así que nos vemos mas o menos por la quincena de marzo para iniciar con los extras.

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