Me fastidia que para el final se pretenda cambiar algo de un personaje solo porque el autor quiere, aunque no tenga sentido ni vaya al contexto.
La emperatriz de madre preocupada se ve tan chocante como ver a Despone genuinamente arrepentido de algo. Toda la novela se ha visto como alguien de sangre fría, una víbora de cascabel al mismo nivel que Ulrich… queda mal su «cambio».

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