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✻DLHA✻ – Capítulo 8

Papá y la maldición

“¡Mamá!”

El niño corrió y abrazó la pierna de Karinne.

Una leve sonrisa se posó en los inexpresivos labios de ella.

Bajó los brazos y cargó a su hijo.

“Esta es la casa en la que viviremos desde hoy. Nittense”.

“¡Guau!… ¿Será de mamá y Nitty?”

“Sip. Solo de mamá y Nitty”.

Karinne entró en su mansión y vio a su hijo agitar los pies de un lado a otro mientras la abrazaba con entusiasmo.

La casa unifamiliar era mucho más pequeña que la mansión principal, pero era demasiado grande para que vivieran únicamente dos personas.

Con dos pisos, parecía tener diez habitaciones o más y el vestíbulo era muy espacioso.

Sin embargo, todo estaba perfectamente limpio y organizado, por lo que no le resultó difícil darse cuenta de que lo habían aseado de antemano.

“¡Mamá, mamá! ¡Agáchate, baja a Nitty!”

Agarró el cuello de su madre y tiró de ella, como si no pudiera soportarlo más, tiró de su ropa y le señaló hacia el piso.

Karinne finalmente dejó escapar una sonrisa y bajó su cuerpo para permitirle descender a su hijo.

Era la primera vez que veía a su hijo gritar tan fuerte y sonreír con tanta alegría.

Ella pensó: ‘Era una niño que podía reír así…’

Él siempre le decía que estaba bien, como lo haría un adulto.

Aguantaba aunque tuviera hambre, aguantaba aunque tuviera dolor, se disculpaba incluso cuando ella estaba irritable, y por el contrario, no podía olvidar el hecho de que ella le escondía cosas, como que no había comido o estaba triste.

Ella miró la pequeña espalda de Nittense corriendo y luego observó la ropa nueva de su hijo y sus zapatos nuevos.

Él era su primer y único hijo. Todo fue dado porque finalmente se había rendido por completo a los deseos del Vizconde Tyrian.

“Voy a echar un vistazo a mi habitación”.

Ante las palabras de Karinne, el niño rápidamente se paró frente a ella.

Se tapó la boca con los dedos y la miró a los ojos.

“¿Qué ocurre? Si necesitas  decir algo, puedes hacerlo”.

“Está bien. Pero ven…”

“Oh…Está bien.”

Karinne se puso en cuclillas y se colocó frente al niño a la altura de los ojos y dijo amablemente.

Sus ojos rojos se movieron de un lado a otro ante el sonido de su voz, y sus pequeños labios se entreabrieron.

“Quiero, para Nitty es… Eh, el sol es…Eh”

Tartamudeó el niño no podía pensar en las palabras correctas.

Aunque siempre se comporta como un adulto, y trata de hablarle suave, Nittense todavía era un niño muy pequeño.

Karinne esperó pacientemente a que su hijo encontrara sus palabras.

“¡Oh! ¡Con el sol! ¡Es la habitación de Nitty!”

“…”

Las palabras de su hijo le ahogaron la garganta y sacudieron su barbilla.

La cara de Karinne, que había estado mirado inexpresivamente a los ojos de Nittense, finalmente bajó.

Nunca había podido sacar a su hijo del sótano.

Sabía lo feliz que él estaba cuando se mudaron por mandato del Vizconde Tyrian al segundo piso, lo sabía muy bien, pero también lo había subestimado.

Lo siento tanto Nittense, molesta y sintiéndose mal con ella misma, apretó los puños sin decir una palabra.

“Ah… No es cierto, Nitty… Incluso sin sol, es bueno, Mamá…”.

Tartamudeando, Nittense intentó coincidir con los ojos de Karinne.

Eso era lo que estaba pensando, creyó que dijo algo equivocado cuando Karinne no levantó la cara, Nittense negó con la cabeza mientras se apretaba el dobladillo de las mangas con una expresión de llanto en la cara.

“Entonces… Mamá, no llores… No…”

Karinne entonces levantó lentamente la cabeza.

Nittense sabía que siempre que ella estaba triste y quería ocultar algo o cuando las lágrimas le bajaban por las mejillas, inclinaba la cabeza para esconderlo.

Los ojos de Karinne que levantó la cabeza se llenaron de lágrimas al ver los ojos llenos de arrepentimiento de su hijo.

Luego sonrió rápidamente y abrazó a Nittense.

“Mamá, no está llorando. Solo, pensó un poco. Por supuesto, tendrás la habitación donde el sol te saluda todos los días con el amanecer”.

Ella subió lentamente las escaleras, tratando de no pisar el dobladillo de su vestido mientras sostenía al niño en brazos.

Afortunadamente, la escalera central estaba construida en línea recta, por lo que pudo calcular sus pasos lo suficiente con solo mirar un poco hacia abajo.

“¿Mamá no está llorando?”

“Sip. No lloro”.

“Jeje. Amo a mamá”.

Dijo Nittense, frotando su rostro contra la nuca de su Karinne.

Al escuchar estas palabras de boca de su hijo, acarició suavemente la cabecita de Nittense, que estaba escondiendo su rostro con fuerza tras su tímida confesión.

“Sí, mamá también te ama”.

“Jeje”

El niño sonrió tímidamente y abrazó el cuello de Karinne con más fuerza.

Mientras subía al segundo piso, ella pudo encontrar rápidamente su habitación. Mientras tanto, vio que ya habían organizado cuidadosamente su equipaje y la habitación ya olía acogedoramente.

“Nitty, ayuda a mamá, agarra la cuerda detrás de mi ropa tan fuerte como puedas, ¿podrás desatarla?”

Al niño le gustaba poder ayudarla con algo que él mismo pudiera hacer.

Así que a menudo ella le pedía ayuda a su hijo, incluso cuando podía hacer las cosas por su cuenta.

“¡Sí!”

Y otra vez, Nittense respondió con todas sus fuerzas, parpadeando con fuerza a la vez.

El niño se acercó y agarró una cinta del lazo atado a su vestido con ambas manos y expresión hosca, tiró de ella lo más fuerte que pudo.

Antes de que pudiera desatarse, se le resbaló la cinta, por lo que se desplomó en el suelo, golpeando su trasero.

“¿Ya?”

Nittense negó con la cabeza mientras observaba cómo se le escapaba la cinta de la mano.

Luego se levantó de nuevo, con cautela, y regresó, apretó los ojos, agarró su cuerda y tiró de ella con más fuerza.

¡Tong!

El niño volvió a caer hacia atrás.

Karinne sonríe torpemente y dice que está bien, pero Nittense regresa y agarra la cinta, la determinación definitiva estaba escrita en sus ojos.

“¡Nitty, puede hacer esto!”

“Mamá lo puede hacer de otra manera…”

“¡Mamá!”

Incapaz de vencer la mirada ardiente de Nittense, finalmente se puso en cuclillas nuevamente.

Después de que, jalando la cinta, se golpeó su trasero unas diez veces más, finalmente pudo desatar su cinturón.

‘… Me duelen las piernas.’

Karinne gimió y apenas se levantó.

Después de mantenerse en cuclillas por tanto tiempo, se escuchó un suave siseo de sus rodillas.

Después le pidió que se diera la vuelta por un momento, en caso de que su hijo descubriera las cicatrices en su espalda.

Apenas se quitó el vestido con rapidez.

Lo dejó a un lado, abrió su armario y rápidamente se puso un camisón ligero.

Afortunadamente, tenía su variedad de vestidos holgados para que le cubrieran la espalda y los brazos.

Tal parecía, que el Vizconde Tyrian era alguien que realmente se preocupa por las apariencias.

“Nitty, vamos a cambiarnos de ropa”.

“Sí.”

Nittense, que estaba sentado en el suelo, gimiendo por el dolor en su trasero, se levantó y se acercó a Karinne.

Ella le quitó la ropa y le empezó a poner un cómodo pijama de seda.

Guiando sus brazos hacia las mangas y metiendo sus piernas en los pantalones, el niño bostezaba cada vez más fuerte.

“Tengo sueño…”

El cielo ya se había oscurecido hace mucho tiempo.

A estas alturas él debe tener hambre, pero ella sonríe amargamente al ver al niño que tiene estar hambriento que ni siquiera dice nada.

“¿No estás hambriento?”

“Ummm…”

Él respondió, pero el rostro de Nittense ya se había inclinado hacia adelante, y luego nuevamente se despertó y volvió a bostezar.

Karinne finalmente sonrió, tomó a su hijo y lo acostó en su cama.

Y se metió con cuidado bajos las mantas.

“¿Mamá duerme con Nitty?”

“Sí, mamá también dormirá con Nitty”.

“Whoaa…”

Nittense dijo con voz soñadora. Sus ojos, murmurando, ya estaban entornados.

Ella se acostó junto a su hijo y le dio palmadas suaves en la espalda.

“Nitty.”

“Si…”

“¿No tienes curiosidad por saber quién es tu padre?”

Los ojos de Nittense se abrieron en forma redonda.

Al final resultó que, ella quería demostrarle al niño quien era su verdadero padre tanto como pudiera.

Porque de todos modos, para los de fuera, Nittense será su hijo.

Quizás sea lo mejor, incluso si nunca llega a llamar ‘hijo’ a Nittense en su vida, y él nunca pueda llamarlo ‘padre’ de vuelta.

“¿Cómo es el papá de Nitty?”

“Por supuesto. Mami te dirá si Nitty guarda el secreto, porque no puede decírselo a nadie.”

“… ¿Por qué?”

“Cuando mamá conoció al papá de Nitty, papá estaba bajo la maldición de un monstruo”.

“¡Eh! ¡Monstruo, feo! ¡Con dientes! ¡Así, grandes! ¿Mordió a papá?”

Dijo mientras movía los brazos hacia arriba y hacia abajo, aparentemente emocionado.

Solo podía imaginar qué clase de imagen era un monstruo en la cabeza del niño.

Karinne se rió en voz baja. Nittense la miró y se sonrieron mutuamente.

“Sip. Entonces por eso, papá no recuerda a mami. Si Nitty le habla sobre el secreto, papá será atacado por el monstruo nuevamente”.

“¡Sí! ¡Shh! ¡Shh!”

“Que hijo tan bueno. El papá de Nitty es el hombre que conociste antes, ¿recuerdas? Ese de ojos rojos como Nitty porque sus ojos son iguales a los tuyos”.

Nittense asintió con la cabeza.

Sus ojos centelleantes estaban llenos de curiosidad y anticipación.

Karinne acarició suavemente el cabello de Nittense. Pensar que el niño ni siquiera podía hablar apropiadamente con su padre porque no sabía de su existencia le revolvió el estómago.

“Ese hombre es el padre de Nitty”.

“Woah… ¿Papá de Nitty?”

“Sip. Es un secreto absoluto. ¿Entiendes? Puedes llamarlo así cuando estés con mamá. Pero no cuando estén ustedes dos solos. Papá no recuerda a mamá, así que ni siquiera sabe que tiene a Nitty”.

La boca de su hijo se abrió y luego se estremeció de decepción

Karinne sonrió con amargura y acarició suavemente el cabello de su hijo. Quizás algún día vuelva a hablar con Baster sobre él.

“Papá, ¿no lo sabe?”

“Así es. Pero Hablaremos con él más tarde, cuando Nitty sea un poco más grande y sea mayor. Él dice que está muy, muy ocupado en este momento, así que no puede formar una familia con nosotros aun”.

Ante la explicación de Karinne, Nittense sonrió y asintió con la cabeza.

En este caso, incluso si no lo entendía del todo, fue capaz de aceptarlo. Su hijo siempre fue más maduro que ella en ese aspecto.

Si se lo digo ahora, estoy segura de que me podría matar.

Baster, con quien estaba hablando en aquel momento, parecía una bestia enorme con cuerpo imponente.

Hasta el punto de que ni siquiera puedo sentir ningún interés en ella, siempre tuvo una mirada lánguida y aburrida en sus ojos.

 

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