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⚜LVEUM⚜ – Capítulo 7

Capítulo 7:

Los ojos de Vera se abrieron de par en par, ya que era la primer vez que le mostraba una respuesta tan tibia en un tema referente a Raphael Kedrey. Era un secreto a voces que la relación entre el emperador y el duque Kedrey era mala, y por ello, todos estaban siempre frustrados por la fascinación que tenía por Raphael.

“Si lord Kedrey se convirtiera en el yerno del emperador, podría haber problemas con la estructura de poder.”

Era una afirmación bastante simple, pero era un problema que nunca había llegado a considerar.

Vera me rellenó el té y me miró mientras yo ocultaba una sonrisa tranquila tras la taza de té, era perfectamente consciente de que estas palabras no llegaría solamente a Rezef, sino que estaba segurísima de que también serían transmitidos al emperador.

“He sido obstinada e indigna hasta ahora, ya que no era capaz de entender la voluntad del emperador.”

El deseo que había tenido por Raphael era proporcional a la angustia que había causado a mi entorno. Me había metido a la fuerza en su casa y lo había citado en el palacio. Bueno, en realidad, el emperador había convocado a Raphael al palacio bajo petición mía. Aunque eso no lo hizo por mí, sino para humillar a la familia Kedrey, rompiendo así el espíritu de su próximo señor.

“Él escuchó sus peticiones porque sus acciones eran apropiadas.”

“Como princesa imperial, ¿cómo no iba a saber que mi conducta era inapropiada? Ahora, al menos, debo compensar lo que he hecho.”

“¿Qué piensa hacer?”

“En primer lugar, tendré que arreglar el vestido para la ceremonia de la mayoría de edad.”

Vera ladeó la cabeza, ya que esa respuesta le parecía totalmente ajena a la discusión que estábamos teniendo.

“Abre el vestidor.”

Pronto tendría el banquete para celebrar mi mayoría de edad y aunque ya tenía preparado mi vestido, quería hacer una última modificación.

“¿Prefiere algo con escote en la espalda para lucir los hombros?”

“No, es demasiado expuesto.”

Todos creen que soy una marioneta, por lo que debo vestirme acorde para hacerlos caer a todos a mis pies. Por ello, debo vestir con elegantes adornos de encaje, del tipo con el que uno vestiría a sus muñecas.

Una vez vestida, comprobé mi reflejo en el espejo y asentí con la cabeza.

“Como siempre, ¡nadie estará más guapa que su alteza imperial en el banquete!”

La gente que me rodeaba estaba ocupada adulando mi aspecto, menos Vera, que me miraba completamente sumida en sus pensamientos. Sus pensamientos eran translucidos para mí, sabía perfectamente que estaba pensando en que, después de beber veneno, yo actuaba de forma mucho más suave y refinada. Para ser más abstractos, mi aura e imagen habían cambiado por completo.

Vera era leal, pero ambiciosa, por lo que no tuve reparo alguno en dejar que me observara a su antojo.

“¡Dios mío, parece una muñeca!”

Mis damas de honor armaron un escándalo, al ver como el nuevo vestido, uno lleno de rosas bordadas en él, se me ajustaba de forma perfecta. Todas ellas no dejaron de soltar palabras vacías mientras Vera se reía disimuladamente de ellas, siendo la única consciente de que ahora estos elogios ya no me gustaban.

Ella me analizaba, preguntándose si yo podía ser una buena maestra para ella, y no la juzgaba, había muchos casos en los que familias enteras morían por apoyar a la persona equivocada, por lo que Vera tenía que ser cautelosa. Pero lo que ella no sabía es que yo también la estaba juzgando a ella, disimuladamente, y dándome cuenta de que su perspicacia iba más allá. Vera me estaba revalorizando rápidamente frente a Rezef, lo que iba acorde a mis planes.

“El bordado de la rosa no es excesivo y se ha incorporado muy bien.”

“Dejemos este como está.”

“Enviaré el resto a la sastrería, alteza.”

Asentí mientras me miraba en el espejo. No podía dejar de contemplar mi belleza.

‘Toda mi vida he sido controlada por alguien.’

Siempre me había movido bajo los hilos de un tercero, por lo que no sabía realmente quién tenía el poder a mí alrededor, pero lo que tenía claro es que no pretendía dejarme utilizar nunca más. No, no cometeré el mismo error. Viviré tal y cómo yo lo decida.

“Necesito cambiarme de ropa.”

Me cambié el vestido y lo reemplace por ropa cómoda.

“¿Dónde está Rezef?”

“Todavía está fuera, su alteza.”

Rezef últimamente estaba bastante ocupado, ya que estaba en medio de una lucha de poderes con el hijo del archiduque Heinrich. Él estaba luchando por ser el príncipe heredero, pero aún es un niño. Apenas tiene 18 años, por lo que aún queda mucho para que se convierta en el tirano que fue en el pasado.

Yo ya había pasado dos vidas, experimentado cosas horribles en el proceso, por lo que ahora no podía verlo de otra forma más que como mi pequeño hermano.

‘Está pasando por alto que hay gente que puede prestarme su fuerza en este momento. Qué tontería’.

Miré a Vera fijamente y le hablé decididamente.

“Debo ir a ver al emperador.”

***

El emperador del imperio de Eldaim, Esteban Hill, se acostó en su cama y bebió la medicina. Luego, me miro con unos ojos sin vida.

“Pensar que tú vendrías a buscarme… Debe ser algo especial.”

Ante sus palabras, agarré el dobladillo del vestido e hice una perfecta reverencia.

“Por favor, perdóneme por mi falta de respeto, su majestad.”

“Suficiente.”

El emperador no era de los que se conmovían con tales palabras, tampoco tuvo reparo en utilizar aquella potente y fría voz aún sabiendo que su tono heriría el orgullo de su hija. Él creía que yo era una tonta, nunca lo había escondido y nunca me había mostrado un poco de amor. En el pasado, escucharlo hablarme así me habría herido, ahora, unas simples palabras no me afectarían lo más mínimo.

“Aunque es tarde, por favor, mire con buenos ojos a su hija, la cual intenta cumplir con su deber como hija obediente.”

Mis palabras eran tan dulces como la miel y no eran las que solía utilizar en el pasado, por lo que las cejas del emperador se alzaron con asombro.

“Debo haberte preocupado últimamente.”

En realidad no me importaba si el emperador se había preocupado o no, lo importante era hacer ver que me preocupaba por él y por su bienestar.

“Casi me he recuperado del todo, por lo que he venido a saludaros para que estéis tranquilo.”

Tomé el plato con la tetera y las tazas que un asistente traía para el emperador. Le ayudé a beber el té con una cuchara de plata y, mientras él me miraba fijamente, mis acciones se veían tan naturales como el agua que fluye por un río.

¿Eran ciertos los rumores? Le habían informado de que la actitud de Cayena había cambiado considerablemente tras el incidente del envenenamiento. Decían que ahora había piedad y generosidad en sus palabras y acciones, pero él no recordaba que su hija hubiera sido nunca amable, salvo cuando era muy pequeña. Al largo de los años, la relación entre ambos se había distanciado. Cayena se sentía incómoda cerca del emperador y éste empezó a sentir desprecio por ella. Pero Cayena no parecía incómoda en absoluto mientras se sentaba en la silla junto a él y lo atendía.

“¿De quién es este complot?”

Preguntó el emperador.

Él había vivido como gobernante toda su vida y sabía a ciencia cierta que este tipo de incidentes nunca ocurrían por sí solos. Por lo que empezó a preguntarse si tanto el proceso de búsqueda del culpable como las consecuencias del incidente habían sido inventados.

———

Ufff… Esos días en que podía actualizar casi cada día… ¡Cómo los echo de menos!

Aquí tenéis nuevo capítulo, ¡espero que os guste! Ahora intentaré actualiza DATYE y dentro de poco subiré una nueva novela. 🙂 ¡¡Estoy feliz!!

Miri

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