La villana retrocede el reloj de arena, Parte IV

En ese momento, ella no admitía que había sido abandonada, y se centraba sólo en mejorar su aspecto, pero ahora, teniendo la oportunidad de reiniciar su vida, se dio cuenta de que no podía permitírselo. Nada era tan estúpido como atesorar una apariencia que se podía marchitar como un activo de toda la vida.

-“Mucho gusto, señorita Aria. Soy Sarah, de la familia del vizconde Loren.”
La nuevo tutora en casa, que parecía alrededor de diecisiete años de edad, hizo una reverencia para saludar cortésmente.

Era bonita, pero ella era una chica normal sin ninguna característica especial única. Sólo había una razón de por qué había elegido a Sarah que nunca había enseñado a nadie antes, mientras rechazaba a todos los demás de grandes habilidades.

Ello se debía a que la humilde, única hija del vizconde mas tarde cautivaría el corazón del Marqués Vincent y se convertiría en su esposa. Con la excepción del Duque de Frederick, que formaba parte de la línea de sangre de la familia real, que era seguro decir que la familia del Marques Vincent estaba en el pináculo del poder entre los aristócratas, y Sarah se convirtió en la dueña de tan gran familia.

Era difícil forjar relaciones con aquellos que han tenido autoridad desde el principio. ¿En ese caso, no sería ideal convertirse en amiga de alguien que más tarde tomaría esa autoridad?

Después de pensar en varias figuras clave en una lista que había hecho, se había decidido a poner a Sarah de su lado, porque era la más accesible de esa lista, como su tutora. La niña inocente, aún sin mancha, parecía tan fácil de manejar como un cordero que pronto sería llevado al altar manchado de sangre para el sacrificio.

Aria, haciendo caso omiso de la etiqueta normal, corrió hacia Sarah y abrazó a su cintura. Esta era el más honorable bienvenida que Aria que acababa de convertirse en una noble podría proporcionar. Todo fue muy inesperado, lo que provocó que los ojos de Sarah se ensancharan, pero ella no mostró su sorpresa con exageración.

Aria abrazó a Sarah y levantó la cabeza para mirarla a los ojos.

-“¡Es tan agradable conocerte!” dijo Aria, sonriendo como una niña. Sarah sonrió a la aparición de inocencia, posiblemente debido al hecho de que Aria era un niña en el exterior, pero por dentro no lo era.

La Condesa, siendo testigo de esta escena, se disculpó mientras separaba a Aria.

-“Ella no sabe cómo comportarse por el momento, así que por favor entiéndala, Señorita Sarah.”

-“Esta bien. Por favor, no se preocupe.”

-“Por favor, cuide de Aria.”

A Sarah le gustan los niños. A diferencia de otras mujeres de la aristocracia que no quieren tener mas el embarazo una vez que nace un niño, le gustaba dar a luz cada año. Sarah cree que la fertilidad era el deber de la nobleza, y que todos los niños que nacieran necesitaban ser criados con amor. Por lo tanto, ella no reprendió a Aria, quien no pudo demostrar ninguna etiqueta, pero la trató con afecto.

Después de que la Condesa salió, los dos se sentaron cara a cara con la mesa entre ellas y hablaron de las futuras clases.

-“Es un honor ser capaz de enseñar a la señorita Aria. ¿Qué le gustaría aprender más?”

A la pregunta de Sarah, Aria ladeó la cabeza, parpadeando sus largas y  hermosas pestañas. Después de ponderar por un momento, ella jugueteo con sus dedos mientras sus mejillas se enrojecían. El aspecto como de melocotón causó que las mejillas de Sarah también enrojecieran.

-“¡Las formas de sentarse, caminar y comer … Todos ellas! Si tuviera que preguntarse por qué, yo diría que quiero llegar a ser una persona muy elegante como mi hermana, Mielle.”

A pesar de que estaba deprimida en el interior, pretendía ser muy inocente y elegante en el exterior. Con el fin de hacer frente a una malvada mujer, ella también tenía que hacerse igual.

‘No, debo ser una mujer peor que la malvada mujer; una mujer con una máscara muy gruesa para ocultar mis verdaderos colores.’

Así es como Aria había decidido vivir su nueva vida. Era su promesa de actuar como Mielle, y llevarla hasta el desgraciado final que ella se enfrento en el pasado.

Por las palabras de Aria, Sarah podía pensar en la hermana de Aria de inmediato. Aunque Mielle todavía era joven, tenía una gran reputación por su elegancia y gestos agraciados.

Se dijo que ella comenzó a ser instruida para ser un modelo de las damas de la aristocracia desde el momento en que comenzó a caminar, debido a las características del negocio del Conde que con frecuencia invitaba a nobles extranjeros de alto rango a su mansión. Fue posible porque ella era un estudiante rápida en comparación con sus compañeros. Así que Sarah podía entender la mente de Aria. Tenía un modelo de dama cerca, por lo que era natural que ella quisiera llegar a ser igual que su hermana.

Estaba claro que Aria, con sus encantadores ojos, tendría la ventaja cuando se trata de la apariencia, pero no entre los aristócratas. En el mundo aristocrático, la reputación cambiaba dependiendo de qué tan inteligente o noble era uno.

‘Ella tan sólo tiene catorce años de edad. ¿Cómo podía tener una atmósfera tan diferente a pesar de poseer el mismo cabello y los ojos que su hermana menor, Mielle?’

A pesar de que Aria sólo tenía catorce años de edad, Sarah fue cautivada por la mágica y colorida atmósfera que la rodeaba. Era un activo que no podía ser adquirido solo con esfuerzo. Si Mielle y Aria estuvieran lado da lado, era bastante seguro de que los ojos de la gente, naturalmente, irían hacia Aria.

Todavía era joven, y si fuera a mejorar y perfeccionar sus modales y sofisticación antes de su debut en el mundo social, era seguro que iba a convertirse en una figura muy influyente, una que dominaría la sociedad.

Sarah comenzó a sentir que era un gran honor ser capaz de enseñar a una niña tan pequeña, hasta el punto de que se sentía agradecido de qué Aria la eligiera. Tanto Aria como Sarah tenían pensamientos similares.

-“A pesar de que puede tomar un tiempo, voy a hacerlo lo mejor posible.”

-“Si es así, vamos a vernos durante mucho, mucho tiempo. Estoy tan contenta.”

‘Espero verte por un largo tiempo, futura marquesa.’

Aria sonrió inocentemente. Ella sentía que se le había dado una evaluación generosa al ver la sonrisa de Sarah. No era un mal comienzo.

***

Aria fue capaz de asimilar rápidamente las enseñanzas de Sarah. Las había visto cientos o miles de veces ya a través de varias personas en el pasado, por lo que no tenía problemas para aprenderlas. En un momento dado, incluso había tratado de imitar los gestos de Mielle en secreto, por lo que hubiera sido aún mas extraño que ella no fuera capaz de aprender totalmente algo que había visto y oído miles de veces.

Sin embargo, esa verdad sólo la conocía ella misma, por lo que parecía que era una niña que estaba aprendiendo todo ello en un tiempo muy corto.

Sentándose con gracia, como una mariposa, Sarah dio a Aria una ronda incesante de aplausos. Si pudiera, le gustaría felicitarla inmediatamente.

-“Si continúa progresando a este ritmo, creo que usted será capaz de aprender todos los preceptos básicos de la etiqueta para el final del año.”

-“Eso es demasiado, maestra”.

Aria había empezado a llamar a Sarah por maestra. Aunque Aria no tenía que llamarla de esa manera dado que Sarah era de categoría inferior y carecía de experiencia en la enseñanza, Aria, ocultando sus mas internos pensamientos, había exclamado que iba a llamarla maestra porque Sarah estaba siendo enseñada por Sarah.

Su buen carácter y amable personalidad fueron capaz de ganar rápidamente el corazón de Sarah. De hecho, a pesar de que no era una dura trabajadora, aprendió las reglas de etiqueta que Sarah le había enseñado para la clase siguiente perfectamente, y eso hizo pensar en Sarah que Aira era muy trabajadora.

‘La pobre señorita Aria.’

Para ser honesta, los rumores que circulan alrededor de Aria no eran tan buenos. Antes de conocer a Aria, ella también había oído los rumores y  pensaba a la ligera que los rumores podrían ser verdad. Pero ahora, se sentía avergonzada por pensar de esa manera.

Los malos rumores se basan en el hecho de que ella era la hija de una prostituta. Sarah empezó a pensar que quería, al menos, ayudar a limpiar primero la pizarra de Aria.

Aunque Aria carecía de las habilidades sociales y no se destacaba en comparación con las otras damas de la aristocracia, Sarah quería hacer lo que pudiera para ayudar, ya que los rumores eran demasiado espantosos y aterradores para una joven.

-“Señorita, ya que has aprendido todos los preceptos básicos de la etiqueta, ¿por qué no tratas de participar en una fiesta de té?”

-“Una fiesta de té?”

-“Sí, es una oportunidad para ampliar sus relaciones y establecer contactos con otros mientras aprenden nuevas cosas al mismo tiempo.”

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